Hoy es un buen día para dejar nuestros límites en presencia de Dios- Parte 2

Frente a nuestras limitaciones Dios nos capacita.

Nuevamente estaré escribiendo sobre los límites, pero no los que Dios desea que reconozcamos en nosotros para él obrar. Sino de, como al igual que Moisés, cuando nosotros limitamos a Dios diciéndole de lo que es o no es capaz de hacer en nosotros.

Dios utilizó su poder para darnos todo lo que necesitamos, y para que vivamos como él quiere. Dios nos dio todo eso cuando nos hizo conocer a Jesucristo. Por medio de él, nos eligió para que seamos parte de su reino maravilloso. Nos capacita por medio de su Santo Espiritú como dice en Juan 14:26. Y Además, nos ha dado todas las cosas importantes y valiosas que nos prometió. 2 Pedro 1:3-4 (TLA)

Dios nos escogió a pesar de nosotros mismos porque nos ama, y porque desea transformarnos a la imagen de su hijo. Para que llevemos gloria a su nombre.
“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;” (1 Pedro‬ ‬2:9)‬‬

De hecho, es indispensable recordar que Dios es quien hace nueva TODAS las cosas (Ap. 21:5). Incluyéndonos, sin importar cuantas veces hallamos fallado. Él puede volvernos a usar; siempre y cuando nos acerquemos a su presencia con un corazón humilde y dispuesto a ser transformado.
Para que al vernos, quienes nos rodean, puedan dar la gloria a Dios.

“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.” Mateo 5:16

Cuando Dios llamó a Moisés desde aquella zarza, él ya tenía en mente el plan que llevaría a cabo. Moisés escucho el llamado, y se acercó a Dios. Segundo, Dios le hizo ver a Moisés que quería usarlo, pero debía estar dispuesto a reconocer sus límites. Y ahora le da una gran lección. Debemos confiar en Dios y nunca debemos limitarlo.

Éxodo 3:7-16
“Pero Dios siguió diciéndole:
—Yo sé muy bien que mi pueblo Israel sufre mucho porque los egipcios lo han esclavizado. También he escuchado sus gritos pidiéndome ayuda, y he visto que sus capataces los maltratan mucho. Por eso he venido a librarlos del poder egipcio… Así que prepárate, pues voy a mandarte a hablar con el rey de Egipto, para que saques de ese país a mi pueblo.”

  • Dios conoce la aflicción que cada uno de nosotros sufre día a día. Él siente dolor por cada alma que se pierde, por cada hijo que sufre. Y muchas veces él deseará usarte para alcanzarles, para que les cuentes de Cristo, para que compartas del consuelo de Dios a los que padecen… en el mundo hay gran necesidad de Dios. Y si tú ya le conoces, Dios te está llamando a ser un canal de bendición, en un mundo que se pierde. Pero muchas veces limitamos a Dios al centrarnos solo en nuestro dolor y no somos sencibles frente a las necesidades de otros. Ni buscamos serles de bendición. Una de las cosas que más me ayudo en los tiempos de sufrimiento fue pensar en otros, orar por ellos, compartirles lo que Dios iba haciendo en mí. NO LIMITES HOY A DIOS, MIRA LA NECESIDAD A TU ALREDEDOR Y PÍDELE A DIOS QUE TE AYUDE A SER UN INSTRUMENTO DE SU AMOR. PREPÁRATE, PUES DIOS QUIERE USARTE.

La respuesta de Moisés:
“Moisés contestó:
—¿Y quién soy yo para ir ante él y decirle: “Voy a sacar de aquí a los israelitas”?…”

  • Claramente podemos entender el temor de Moisés. Recuerde que el faraón deseaba matarlo. Y no solo existía esa realidad. Moisés sabia que había fracasado la primera vez, qué tendría ésta de diferente. Pero Dios le estaba llamando a confiar en Él.

“…Dios le dijo:
—¡Moisés, yo estaré contigo en todo momento! Y para que sepas que yo soy quien te envía, voy a darte una señal: Después de que hayas sacado a los israelitas, todos ustedes me adorarán en este mismo lugar…”

  • Dios le responde de forma clara. YO ESTARÉ CONTIGO. Es como si le dijera, yo te protejo y cuido, no dejaré que nadie te lastime. Y esto saldrá bien porque viene de mí, y yo te estoy guiando. Tú solo obedece.

“…Moisés respondió:
—Pero si voy y les digo a los israelitas: “Nuestro Dios, es decir, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, me ha enviado a libertarlos”, seguramente van a decirme: “A ver, dinos cómo se llama”. Y entonces, ¿qué les voy a responder?
Dios le contestó:
—Diles que soy el Dios eterno, y que me llamo YO SOY. Diles a todos que yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, los antepasados de ustedes.

  • Moisés seguía con temores y dudas. Con excusas. Pero Dios le declara uno de sus nombres en respuesta, Yo soy el que soy, el que existe por sí mismo. El Dios que obró en el pasado, yo soy el mismo.

Nosotros al igual que Moisés muchas veces limitamos a Dios y lo que él desea hacer con nosotros porque no confiamos en él.

Limitamos a Dios cuando,
– Olvidamos que somos salvos por su gracias, “Porque por gracia sois salvos…” (Efesios 2:8, ).
Olvidamos que si somos algo es por su gracia, “Pero por la gracia de Dios soy lo que soy;…” (1 Corintios 15:10).
Olvidamos que Dios nos fortalece por su gracia, “Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor,” (1 Timoteo 1 :12).
– Olvidamos que si triunfamos es por su gracia, “ Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús,” (2 Corintios 2:14).

Y podemos despreciar el poder de Dios al negarnos a responder a su llamado “Sin embargo, Dios fue bueno conmigo, y por eso soy apóstol. No desprecié el poder especial que me dio, y trabajé más que los otros apóstoles; aunque en realidad todo lo hice gracias a ese poder especial de Dios.” (1 corintios 15:10, TLA). Hermosas palabras del apóstol Pablo, reconociendo sus limitaciones pero la supremacía de Cristo en él.

Limitamos a Dios cuando no confiamos en él y no damos todo de nuestra capacidad.

Efesios 2:10 dice: “Pues somos la obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás”. Fuimos creados para buenas obras, para realizar nuestro servicio y ministerio, y somos capaces por la gracia sobreabundante de Dios para lograrlo. Recuerda que Dios no te va a llamar a nada para lo que antes no te haya capacitado; ni sin prometerte al mismo tiempo que te envía, que irá a tu lado, y que podrás ver su poder en ti.

Recuerda que el querer y el hacer vienen de parte de Dios (Filipenses 2:13). Y que “…Dios es poderoso para HACER todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros,…”(Efesios 3:20).

Cuando entendemos que somos llamados por su gracia, y que Dios es quien lleva adelante la obra. Que solo somos vasos de barro, entonces podremos dejar nuestras limitaciones en la presencia de Dios. Y disponernos a ver su gloria. 2 Corintios 4:7

Si hoy le estás poniendo límites a lo que Dios desea hacer en ti y a través tuyo. Espero que al darte cuenta puedas acercarte a su presencia con un corazón humillado y dispuesto a ser transformado por Dios.

“Cuando no podia hacer nada para alcanzar la salvación, Dios envió a su hijo en su infinito amor, a morir en la cruz por mí… Cuando el dolor era tanto que no podia soportarlo, Dios en su infinita gracia me sostuvo… Cuando humanamente no había cura para mi enfermedad, Dios en su infinita misericordia me restauró y quitó por completo el dolor…

Para mi Dios no hay imposible, no importa cuán limitado puedas estar, Dios tiene un propósito y te quiere usar.”

Recuerda que hoy es un buen día para dejar nuestros límites en presencia de Dios, confiar en él y dar todo de mi capacidad, para que Dios haga su obra en mí

Que el Señor te bendiga ricamente,

Anuncios

HOY ES UN BUEN DIA PARA DEJAR DE TEMER EN PRESENCIA DE DIOS

No sé cuál sea tu situación. Tal vez seas hombre o mujer, con muchos años o recién comenzando a vivir, tal  vez seas rico o pobre, creyente o incrédulo. Pero de lo que sí estoy segura es que todos experimentamos temor en algún momento de nuestras vidas.

Podría contarte innumerables ocasiones en las que sentí temor. Recuerdo la primer tormenta al mudarnos al departamento en el piso doce, luego del divorcio de mis padres. En aquella ocasión, con apenas 7 años, mi hermano de diez años y yo nos encontrábamos solos en aquel departamento; ya que mi mamá había encontrado trabajo cuidando un enfermo de noche. Nuestros vecinos estaban al tanto de la situación y atentos por cualquier cosa. Pero eso no impidió que del miedo que sentía por el ruido de los truenos y del viento, le quitara un  dedo de la mano al mono con el que dormía. Sentí tanto temor que sin darme cuenta estaba apretando con mucha fuerza su pequeña manito de plástico. Desde ese día mi mono que me acompañaba desde que tenía 2 años, quedó con un dedo menos.

Siendo ya mayor sentí miedo en muchos momentos. Recuerdo cada vez que debía ir sola a hacer ministerio en el barrio Ejército de los Andes (EL FUERTE APACHE), sabia que me estaba metiendo en un lugar peligroso. Pero mientras caminaba, oraba y le pedía a Dios que me cuidara. Debo recalcar que aunque me llevé algunos sustos que me hicieron mantener la respiración, nunca me pasó nada.

También recuerdo ver el temor en los ojos de Luis al verme en la cama de hospital, ya casi sin fuerzas tras meses de dolores incesantes y con una hemorragia gástrica que los médicos no podían controlar. Recuerdo su voz entre cortada diciéndole a Dios que si era su voluntad me librara del dolor y  me llevara a su presencia.

Podemos sentir temor por la incertidumbre del futuro.

El temor puede presentarse de muchas formas en nuestra vida, y en cierta medida es sano puesto que nos protege de ponernos en peligro innecesariamente. Pero muchas veces el temor nos domina, nos petrifica, nos hace retroceder. Debemos entender que hay una sola manera de vencer el temor. La biblia nos enseña que el perfecto amor hecha fuera el temor.

1 Juan 4:18

En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.

Hace unos años, un predicador nos hizo realizar el ejercicio de cambiar la palabra “AMOR” que se encuentra en Primera Corintios 13 y reemplazarla por la palabra “CRISTO”. Y me gustaría invitarles a hacer lo mismo con este versículo de Primera de Juan. El cual quedaría así:

“En  CRISTO no hay temor, sino que el perfecto CRISTO echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en CRISTO.”

Y si leemos unos versículos antes, el apóstol Juan nos dice que DIOS ES AMOR (1 Juan 4:8, El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.)

Por lo tanto es Dios quien puede librarnos del temor.

David dice en el salmo 23:4

Puedo cruzar lugares peligrosos y no tener miedo de nada, porque tú eres mi pastor y siempre estás a mi lado; me guías por el buen camino y me llenas de confianza.

  •  Podemos enfrentar el temor porque contamos con su promesa de PROTECCIÓN.

“Jehová es mi pastor…”(salmo 23:1)

Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,  y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. Yo y el Padre uno somos. (Juan 10:27-30)

  • Podemos enfrentar el temor porque contamos con su promesa de PROVISIÓN.

“…nada me faltará.” (Salmo 23:1)

Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. (Filipenses 4:19)

  •  Podemos enfrentar el temor porque contamos con su promesa de su PRESENCIA.

y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. (Mateo 28:20)

  • Podemos enfrentar el temor porque contamos con la promesa de su PODER. (no en nuestras fuerzas, no en nuestra inteligencia, no en mi prójimo. Sino en el poder infinito de Dios.)

Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros… (Efesios 3:20)

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece (Filipenses 4:13)

Recordando estas cosas,  ¿no sientes como el temor se va desvaneciendo y la confianza empieza a surgir? ¿no se va el temor de tu mente y corazón?

Solo Cristo puede hacer desaparecer por completo el temor en nuestras vidas.

David lo dice claramente en el Salmo 34:4

Busqué a Jehová, y él me oyó, Y me libró de TODOS mis temores.

No de algunos, no de muchos, sino de TODOS

Algo que aprendí a lo largo de la vida es que es imposible no sentir temor. Pero sí es posible enfrentar el temor, y convertirnos en personas valientes.

La biblia dice en 2 Timoteo 1:7 que Dios no nos dio espíritu de cobardía, sino de poder, amor y dominio propio.

Al profeta Josué Dios le dice:

Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas. (Josué 1:9)

Cuando nos asalta el miedo causado por las preocupaciones de este mundo, debemos recordar que Dios ha prometido cuidarnos. Elizabeth George

Es más nos promete acompañarnos, guiarnos, fortalecernos, curarnos cuando somos lastimados, animarnos, llevarnos en sus brazos cuando nuestros pies estén cansados, sostenernos cuando resbalamos, perdonarnos cuando le fallamos…

Es imposible evitar sentir temor, cuando un hijo sale en la noche, frente a la inseguridad de una gran ciudad, frente a una enfermedad o diagnostico terminal; aún puedes sentir temor frente a los cambios, o ante la perdida o muerte de alguien muy cercano. Pero podemos hallar valor  cuando ponemos nuestra confianza en Dios y en sus promesas de protección, provisión, presencia y poder.

No sé que tipo de temor puedas estar experimentando hoy,  pero te animo a que puedas enfocarte en Dios y recordar que HOY ES UN BUEN DIA PARA DEJAR DE TEMER EN PRESENCIA DE DIOS.