Hoy es un buen día para estar en la presencia de Dios confiando en que él me ve

Desde hace ya un tiempo, habiendo escuchado una enseñanza basada en Génesis 16. Dios habló a mi corazón a través de la historia de Agar.

Ella siendo la sierva de Saraí, esposa de Abram, fue la elegida por Saraí (no por Dios) para ayudar a Dios a cumplir su promesa que le daría descendencia a Abram.

  • Saraí desesperó y no confió en Dios. Así que llevó a cabo un plan que solo complicaría todo. Génesis 16.1-4
  • Abram escuchó a su esposa y le siguió en su plan. En vez de aumentar la fe de ella en Dios. Vr 4
  • Agar, siendo la elegida para ser la madre del hijo de Abram, se envaneció y se creyó con más importancia que la misma Saraí, de tal manera que la miraba con desprecio. Vr 4 y 5
  • Luego Saraí se quejo con Abram y afligía a Agar. Entonces la sierva de Saraí huyo.

Aquí pude ver varias lecciones para mi vida.

1. Debo esperar los tiempos de Dios y no tratar de ayudar a Dios como Saraí.
Eclesiastés 3.11 dice que Dios TODO lo hace hermoso a su tiempo.
Salmo 18.30, Dios protege a quienes esperan en él.
Salmo 38.15, Dios responde a aquellos que esperan en él.
2. Debo ser humilde, no como Agar que se envaneció.
Santiago 4.6, Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes.
Proverbios 18.12 Dios quebranta el corazón altivo.
3. Ningún conflicto se soluciona huyendo…
Salmo 55.4-7 dice,

“Siento que el corazón se me sale del pecho; el miedo a la muerte me domina. Estoy temblando de susto; ¡realmente estoy espantado! ¡Quisiera yo tener alas, y volar como paloma hasta un lugar tranquilo! Me iría muy lejos de aquí: ¡me iría a vivir al desierto!”

El salmista al igual que Agar, y que muchos de nosotros, quería huir de sus problemas. Pero más adelante vemos el ejemplo correcto a seguir.

Salmo 55 16,17 y 22 (TLA)

“Yo, por mi parte,
voy a pedirle ayuda a Dios;
¡él habrá de salvarme!
Mañana, tarde y noche,
no dejaré de rogarle;
¡él habrá de escucharme!…
Mi amigo, te aconsejo
que  en manos de Dios
todo lo que te preocupa;
¡él te dará su apoyo!
¡Dios nunca deja fracasar
a los que lo obedecen!
¡Por eso siempre confío en él!”

En medio del conflicto lo mejor que podemos hacer es buscar a Jehová.

 

Pero quisiera avanzar un poco más en el pasaje.

Cuando Agar huyó se encontraba en el desierto. Y te invito a imaginarte esta situación.
Ella había sido elegida para ser esposa de su amo y llevaba en su vientre un hijo. Seguramente se encontraba desilusionada. Ser esposa y madre tendría que traerle beneficios pero ahora se encontraba peor que antes, cuando era solo una sierva.
No solo ya no tenía la seguridad de una casa, alimentos, protección, por parte de su amo, sino que además ahora ella debía preocuparse por el hijo que llevaba dentro. Seguramente sintió tristeza por lo que dejaba atrás e inseguridad y temor por lo que le esperaba.
Y sabes, cuando leí esta historia me sentí tan identificada porque muchas veces me encontré así. Olvide mencionar al comienzo que leí este pasaje mientras me encontraba nuevamente en cama debido a una recaída. El dolor en mi pierna había regresado muy fuerte, inicialmente las medicinas no dieron resultado y tuve que hacer reposo durante 15 días, inyectarme día por medio y volviendo a tomar medicinas que había dejado atrás.

¿Sabes cómo me sentí? Desilusionada, confundida, triste, y con mucho temor. Así como Agar, y sé que como muchos de ustedes se sienten o se sintieron en algún momento de sus vidas.

Pero me encanta que la historia no termina ahí, sino que viene una de las verdades que me ha sostenido en los momentos más sombríos de mi vida. DIOS ME ESTÁ VIENDO.
Porque es parte de su esencia, de su carácter. Él nunca me abandona. Nunca me deja sola. Y si tengo que sufrir, él está a mi lado y me sostiene, me consuela, me anima.

Genesis 16.6 en adelante:

“Fue así como Sarai comenzó a maltratarla, y Agar se vio obligada a huir.
7 Cuando Agar llegó al manantial que está en el desierto de Sur, junto al camino que lleva a Egipto, Dios salió a su encuentro (No se encontraron por casualidad, Dios sabia dónde y cómo se encontraba Agar)
y le dijo:
—Agar, esclava de Sarai, ¿qué haces aquí? ¿A dónde vas?
Y ella le contestó:
—Estoy huyendo de mi dueña.
9-11 Entonces Dios le dijo:
—Es mejor que regreses con ella, y que la obedezcas. De mi parte, yo haré que tengas tantos descendientes, que nadie podrá contarlos… (Aquí Dios le pide a Agar que confié en él. Y entonces él haría)
13 Después de que Dios le habló, Agar le puso por nombre: «Tú eres el Dios que todo lo ve». Y es que dijo: «He visto al Dios que me ha visto». 14 Desde entonces ese manantial se llama «Pozo del Dios que vive y todo lo ve». Ese pozo todavía está allí, entre las ciudades de Cadés y Béred. (Me encantan estos versículos porque Agar descubre dos cosas fascinantes a cerca de Dios. Él me ve. Y yo puedo verlo a él cuando creo y le oobedezco Dios se vuelve tan real, que no solo podemos confiar en que nos ve sino que podemos decir “he visto al Dios que me ha visto”. Y te aseguro que es la sensación más hermosa y pacifica que cualquier ser humano puede anhelar)
15-16 Cuando Abram tenía ochenta y seis años, nació el hijo que tuvo con Agar, y Abram le puso por nombre Ismael. (Dios siempre cumple lo que promete)

 

Dios estaba con Agar, vio a Agar, y lo mejor de todo. Dios siempre está dispuesto a corregirnos y bendecirnos.
Dios le dijo a Agar, vuelve y obedece a Sarai. Y tu hijo tendrá una gran descendencia.

Que debemos hacer en la prueba, frente al desanimo, al temor, frente a la desilusión. Tener la certeza que Dios nos ve. Que desea mostrarnos el camino y bendecirnos. Pero debemos estar dispuestos a esperar en él y a confiar en él.
Y si te queda alguna duda de que Dios te está viendo, te invito a leer el salmo 33.13 al 22

Desde los cielos miró Jehová;
Vio a todos los hijos de los hombres; (incluyendote)
14 Desde el lugar de su morada miró
Sobre todos los moradores de la tierra.
15 El formó el corazón de todos ellos;
Atento está a todas sus obras.
16 El rey no se salva por la multitud del ejército,
Ni escapa el valiente por la mucha fuerza.
17 Vano para salvarse es el caballo;
La grandeza de su fuerza a nadie podrá librar.
18 He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen,
Sobre los que esperan en su misericordia,
19 Para librar sus almas de la muerte,
Y para darles vida en tiempo de hambre.
20 Nuestra alma espera a Jehová;
Nuestra ayuda y nuestro escudo es él.
21 Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón,
Porque en su santo nombre hemos confiado.
22 Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros,
Según esperamos en ti.

 

Hoy es un buen día ver al Dios que te ve. Si crees en la Palabra de Dios podes saber que Dios te esta viendo hoy. La pregunta es ¿vos, podes verlo a él?

Que el Señor te bendiga.

 

 

 

Anuncios

Hoy es un buen día para perdonar en presencia de Dios

En estos dos meses, aunque sin publicar, ha sido un tiempo de mucho aprendizaje personal. De aplicar muchas de las cosas ya escritas, y también de prepararme para seguir dando a Dios lo mejor, mediante cada uno de estos pequeños estudios. Y sinceramente, no ha sido un tiempo fácil.

Como en las últimas publicaciones hemos estado hablando acerca del sufrimiento, Dios puso en mi corazón, hace unas semanas, el tema del perdón. ¿y cómo se relaciona el sufrimiento con el perdón? Bueno, algo que he notado es que la FALTA de perdón acarrea gran sufrimiento a nuestra vida.
He podido ver como la falta de perdón puede provocar luchas en nuestro interior, entre lo que sentimos y lo que sabemos que debemos hacer. También, como la falta de perdón te estanca impidiéndote disfrutar del presente o de las cosas positivas que Dios te da. Y no hablo solo de perdonar a otros, muchas veces nosotros mismos nos rehusamos a seguir adelante porque no nos hemos perdonado. Y seguimos cargando la misma pesada mochila por siempre.

Y quiero ser clara en esto, yo sé que perdonar no es algo fácil, que la otra persona no siempre se lo merece, que olvidar cuesta mucho. Pero aunque es algo con lo que yo misma lucho, sé que perdonar es lo que Dios desea. Y por qué, porque sabe que cuando no perdonamos nos dañamos a nosotros mismos, nos alejamos de él, y nos llenamos de rencor y amargura.

La primera vez que me enfrente con la falta de perdón en mi vida, fue difícil de aceptar. Primero, pensaba que no había nada que perdonar. Cuando en realidad, la otra persona queriendo o no, me había lastimado. Así que el primer paso fue reconocer que estaba dolida.

Luego, cometí otro error. Perdonar muy fácilmente. Quiero explicar este punto. Asumí la ofensa y decidí pasarla por alto. No darle importancia. Pero en realidad había dolido mucho. ¿Cómo me di cuenta que no había perdonado? Nunca tenía nada bueno que decir de esa persona. No quería verla y menos tener que interactuar con ella. Hasta llegó el punto en que me di cuenta cuán ofensiva era al hablar con esta persona. Solo peleaba con ella. ¿por qué? Porque aunque pensé que la había perdonado no era así.

Cuando la persona que amas, que se supone debe cuidarte y protegerte, es la que te hiere, es cuándo más duele. Pero quiero decirte que somos capaces de perdonar, solo debemos decidirlo.

  • Dios nos dice que debemos hacerlo,
    Colosenses 3.13 dice: “de modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes.”
    Perdonar implica dejar ir aquello que nos lastimo. Olvidarlo, esto es dejar de traerlo a la memoria. Y cuando lo hacemos, encontramos paz. Somos liberados de la carga que llevábamos.
  • Debemos perdonar como Cristo lo hizo. Sin reservas, sin condiciones. Él perdonó todos mis pecados, todas mis ofensas. (Salmo 103.3). Perdonar, aunque la otra persona no pida perdón. Cristo murió en la cruz mucho antes que yo le confesara mis pecados. Pero él estuvo dispuesto a perdonar.

En mi caso, como dije antes, tuve que reconocer que me habían lastimado. Tuve que reconocer que necesitaba perdonar, y entonces tomé esa decisión, pero también entendí que necesitaba de Dios para hacerlo. Oré y le dije a Dios cuán herido estaba mi corazón, y que estaba dispuesta a perdonar. Y le pedí que me ayudara en ese proceso. Cada vez que venía a mi mente el momento de maltrato, lo quitaba, repitiéndome que ya lo había perdonado. Y llego el momento, en que esos pensamientos ya no volvieron.

Podemos encontrar perdón en Dios. Y también en él la fortaleza para perdonar (Filipenses 4.13).

Dios no quiere vernos llenos de culpa, amargados, sufriendo, por la falta de perdón en nuestra vida. Nos enseña que debemos perdonar y que en él podemos hacerlo.

Hebreos 12.15 dice, “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados.”

Hoy es un buen día para perdonar en presencia de Dios. No dejes que la amargura siga destruyendo tu vida y la de quienes te rodean, y que por aferrarte a ella dejes de alcanzar la gracia de Dios.

Espero que este estudio sea de bendición para tu vida.

Te invito a visitar la página de facebook y darle un Me gusta.

También puede suscribirse al blog para que te lleguen a tu correo las nuevas publicaciones.

No olvides dejar un comentario o motivo de oración. Si tienes alguna duda puedes contactarme y con gusto trataré de ayudarte.

Y si ha sido de bendición para ti, compartelo a otros.

Que el Señor te bendiga ricamente…

Hoy es un buen día para someter nuestras aflicciones en la presencia de Dios.

En la publicación pasada pudimos apreciar cómo Dios puede utilizar nuestro sufrimiento para beneficio nuestro. Pero aunque podemos saber esta verdad no siempre aceptamos las pruebas o los tiempos difíciles de la mejor manera.

Después del accidente, a mis 16 años, pensé que había aprendido y entendido todo en cuanto a la prueba. Después de casi dos años ya estaba recuperada en gran parte de mi salud. Y Dios concedió el deseo de mi corazón de ir a estudiar al Instituto Bíblico. Realmente gocé cada momento en aquel lugar, y aunque implicaba un sacrificio, pues sentía bastante dolor aún, podía disfrutar de cada clase, ministerio y tiempo en aquel lugar. Pero a mitad de año comencé a sentir una molestia en la planta del pie. La cual empeoró con el correr de las semanas. Cuando fui a ver al doctor me dijeron que tenía un quiste que estaba creciendo mucho y debía ser operado.

“Habiendo aprendido todo en cuanto a las pruebas”, me lo tome con calma. Programaron la operación para las vacaciones de invierno, para que no perdiera clases. Pero sucedió que luego de la operación, mi pie no cicatrizaba como era debido. Asique en vez de dos semanas de recuperación, ahora era algo incierto cuándo regresaría a estudiar.

Mi reacción fue enojarme con Dios, reclamarle. Para qué me hizo entrar al instituto si luego no podría continuar. ¿no había sufrido ya con mi columna demasiado como para sufrir ahora del pie?

Sentí amargura, enojo, frustración, me quejé contra Dios… Pero Dios en su amor y misericordia. Me corrigió y me enseño que más que enojarme por no seguir estudiando, tenia que agradecer por el tiempo allí. Me enseño que él me permitió ir pero nunca me dijo por cuánto tiempo. Yo di por sentado que sería todo el año. Y otra vez me sometí a él. Y le busque en medio de mi aflicción.

Por eso sé que muchas veces nuestra reacción frente al sufrimiento puede ser la queja, la frustración, la amargura, el enojo…

El apóstol Pablo nos exhorta en Hebreos 12:15 diciendo:
“Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados”.

NO SOLO YO SUFRO CON ESTA POSTURA SINO TODOS LOS QUE ME RODEAN.

No sé si te a pasado, pero a mí sí. Nadie quiere estar con una persona que se la pasa lamentando y quejando. Se vuelven una carga. Contagian esa amargura…
Ese no es el testimonio que Dios desea que den sus hijos.

Todos experimentamos o vamos a experimentar sufrimientos en nuestras vidas. ¿por qué lo sé? Porque el mismo Jesús lo declara: “En el mundo tendréis aflicción…”
Si solo leyéramos esta porción no tendríamos esperanzas, pero veamos que dice el versículo completo:
“ Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.”

Si nos quedamos mirando solo hacia el dolor o sufrimiento que vivimos, vamos a estar amargados, enojados, pero debemos volver nuestra mirada a Cristo y así encontraremos la manera correcta de reaccionar frente al sufrimiento.

Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.”             Colosenses 3:1-2

Habiendo aprendido mejor la lección cuando llegó a mi vida otra vez la prueba, ahora frente a la discapacidad y el dolor pude enfrentarlo de la manera que Dios me había enseñado.

Cómo sometemos nuestro sufrimiento en la presencia de Dios:

– Recordando que Dios es misericordioso. “El sana a los quebrantados de corazón, Y venda sus heridas”. Salmo 147.3

Nunca olvides cuánto te ama Dios, que él entiende tu situación y se compadece de ti.

– Buscando a Dios, clamando a él.  “Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo” Salmo 55:22

Recuerda que podemos hablar con Dios con sinceridad, él nos conoce, y podemos clamar para que nos auxilie con la confianza que él responderá.

– Echando nuestra ansiedad sobre él. “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” Filipenses 4.6

– Confiando en que Dios tiene un plan. “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.” Ro. 8.28-29

– Enfocando la mente en Dios. “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”. Filipenses 4:6–8

Descansando en él. “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra.” Salmos 46:10

– Recordando que él es quien nos fortalece. “Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas”. Isaías 40:29. Filipenses 4:13

– Afirmándonos en la Palabra de Dios. “Se deshace mi alma de ansiedad; susténtame según tu palabra”. Salmo 119:28. Ver también Salmo 119:92

– Poniendo la mirada en lo eterno. “Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas”. 2 Corintios 4:16–18

– Con gozo, “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: !!Regocijaos!” Filipenses 4:4

Recuerda que el gozo es fruto del espíritu Santo y no depende de nuestras circunstancias. Cuando aprendemos a poner la  mirada en Dios, a confiar en él y decidimos depender de él, podemos ser capaces de tener gozo en medio de la prueba.

Ya terminando…

Sé que no es fácil tomar esta actitud, esperar en Dios, gozarnos en él, etc. Por eso si tú no eres quien está sufriendo, te pido que no juzgues a tu hermano si no toma esta actitud. Anímale y ora por él. Lean juntos estos versículos o escríbeselos en una nota.
Ahora, si estás pasando por la prueba, y eres un hijo de Dios. Déjame decirte que no es correcto el estar auto compadeciéndote, lamentándote, quejándote. Debes cambiar tu actitud. A través de este estudio has podido aprender cómo enfocarte en Dios. Ahora es tu decisión.

El saber estas verdades ha sido fundamental para mi vida y para enfrentar el dolor. Espero que también pueda ser de bendición para tu vida.

Recueda que hoy es un buen día para someter nuestras aflicciones en presencia de Dios.

Que el Señor te bendiga.
Si te ha gustado esta publicación no dejes de compartirla y si deseas puedes dejar un comentario. Gracias.

Hoy es un buen día para enfrentar el sufrimiento en presencia de Dios

Como ustedes sabrán Dios me ha permitido pasar por varios momentos de sufrimiento a lo largo de mi vida. He experimentado perdidas, separaciones de personas muy queridas, dolores físicos, decepciones, escaces en lo económico, etc. Al igual que muchas otras personas. Pero a lo largo de este recorrido Dios me ha enseñado algunas bases bíblicas fundamentales para resistir cuando el sufrimiento toca a mi puerta.

Y es de este tema que estaremos tratando en las siguientes publicaciones.

Hace unas semanas me tocó enseñar a las mujeres de mi iglesia, y Dios puso en mi corazón el poder compartir este estudio personal con ellas. Pero también con ustedes. Puesto que cada uno de nosotros, sin excepción, hemos experimentado algún tipo de sufrimiento. El cual puede ser físico, emocional o mental. Puede ser permanente o pasajero. Puede ser muy profundo o superficial. Pero sea cuál sea tu situación, todos debemos saber cuál es la manera correcta de enfrentarlo.

En primer lugar analicemos para qué Dios permite el sufrimiento en nuestra vida.

1. Para disciplinarnos, a causa de mi pecado contra Dios.
“Mientras no te confesé mi pecado, las fuerzas se me fueron acabando de tanto llorar. Me castigabas día y noche, y fui perdiendo fuerzas, como una flor que se marchita bajo el calor del sol.” Salmo 32:3-4

El pecado nos destruye, nos separa de Dios, nos corroe, nos enferma, nos aflige y nos lastima.

Pero Dios que nos ama nos enseña que debemos confesar a él nuestros pecados.
“Pero te confesé mi pecado, y no oculté mi maldad. Me decidí a reconocer que había sido rebelde contigo, y tú, mi Dios, me perdonaste.” Salmo 32:5

Recuerda que la confesión sincera es medicina para el alma abatida.

2. Para moldearnos a la imagen de Cristo

El sufrimiento:
– Nos quebranta para que nos acerquemos a Dios.

“Estuvo bien que me hicieras sufrir porque así entendí tus enseñanzas.” Salmo 119.71

También Job dice lo siguiente después de haber enfrentado la perdida de todos sus hijos, de perder todas sus posesiones, de padecer una enfermedad terrible y soportar a su esposa y amigos que lejos de ser de ayuda le causaban más pesar: “De oídas te había oído; Mas ahora mis ojos te ven.” Job 42:5

El sufrimiento nos permite conocer a Dios más íntimamente.

– Nos permite madurar.

“Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.” Santiago 1:2-4

Somos perfeccionados por medio del sufrimiento.

– Nos humilla para que no seamos soberbios, sino dependientes de Dios.

Pablo escribe, “ Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne,… para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.”

Este punto me fascina, Dios me ha enseñado tanto a depender de él en medio de mi dolor y discapacidad, que de ninguna otra forma podría haberlo aprendido. He podido observarme a mi misma y ver mi fragilidad, pero gloria a Dios porque él me fortalece.

– Para poner la mirada en lo eterno.

“Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.” Romanos 8:18

Santiago 1.12 dice, “ Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.”

No te ha pasado estar tan cómodo que olvidas pensar en lo maravilloso que será el cielo. Cuando atravesamos el valle de sombra de muerte en lo único que pensamos es en lo eterno…

“Debemos recordar que Dios no se goza en el sufrimiento, sino que lo permite para refinar nuestra fe, desarrollar el carácter de Cristo en nuestra vida, y para traer gloria así mismo.” June hunt

“En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo,”1 pedro 1.6-7

Sin dudas, cuando enfrentamos el sufrimiento de la manera que Dios tiene en mente podemos encontrar un sentido y una esperanza.

En las próximas semanas seguiremos desarrollando este tema. Te animo a que examines tu vida. Si te encuentras sufriendo espero que puedas ver los beneficios en medio del dolor. Si tú no estás pasando hoy por momentos difíciles, recuerda que Dios puede usarte para animar a otros con estas palabras o para prepararte para lo que vendrá.

Es mi deseo y oración que esta serie de estudios sobre el sufrimiento sea de ánimo y bendición para tu vida.

Recuerda que hoy es un buen día para enfrentar el sufrimiento en presencia de Dios.

Que el Señor te bendiga ricamente.

Si ha sido de bendición para tu vida te animo a compartir esta publicación y a dejar un comentario.