Hoy es un buen día para buscar refugio en la presencia de Dios

Estas últimas semanas hemos podido escuchar a cerca de muchas personas que salían de sus casas en busca de refugios debido a los huracanes que afectaron las islas del caribe, México, y Estados unidos. Las personas salían buscando encontrar un lugar donde resguardarse del peligro, donde pudieran sentirse seguros. Y en nuestra vida muchas veces sentimos miedo, sentimos la necesidad de protección, de apoyo.

Y Dios puso en mi corazón el compartirles estos principios que pude aprender y poner en práctica últimamente.

1. Debemos esperar los tiempos difíciles
Hace unos días atrás, hablaba con una mujer que sufre debido a la adicción de su esposo. La salud de él peligra, su matrimonio, sus hijos sufren las consecuencias de su adicción. Y mientras la escuchaba diciéndome con un profundo pesar, “no entiendo porqué Dios lo permite”. Vino a mi mente el versículo de 1 Pedro 4.12-13 “Queridos hermanos en Cristo, no se sorprendan si tienen que afrontar problemas que pongan a prueba su confianza en Dios. Eso no es nada extraño. Al contrario, alégrense de poder sufrir como Cristo sufrió, para que también se alegren cuando Cristo regrese y muestre su gloria y su poder.”(TLA)

Como hijos de Dios podemos estar seguros que las pruebas van a llegar y depende de nosotros el cómo las vamos a atravesar.

2. Debemos esforzarnos frente a las dificultades.
Recuerdo que siendo pequeña, en el lugar donde vivía, había días de mucho viento. Y cuando tenía que salir, tenía que luchar contra el viento para poder avanzar. Realmente empujaba hacia adelante para poner un pie frente al otro.
Así es a veces la vida cristiana, debemos esforzarnos, ser valientes. Tal como nos dice Josue 1.9 “Yo te pido que seas fuerte y valiente, que no te desanimes ni tengas miedo, porque yo soy tu Dios, y te ayudaré por dondequiera que vayas.”
Aquí Dios le pide, otra versión dice “mira que te mando”, que te esfuerces y seas valiente. Debemos hacer el esfuerzo, debemos luchar contra nuestro ánimo, contra nuestros temores, tal como lo dice el versículo.

3. Debemos recordar que Dios estará con nosotros en medio de las dificultades
Pero lo más hermoso de este versículo es la segunda parte.
“Porque yo soy tu Dios”. Ese Dios que da fuerza al cansado (Isaías 40.29-31), el Dios que me fortalece (Filipenses 4.13)
Y todavía más…
“te ayudaré en donde sea que vayas”, Isaías 41.10 dice “Por tanto, no tengan miedo, pues yo soy su Dios y estoy con ustedes. Mi mano victoriosa les dará fuerza y ayuda; mi mano victoriosa siempre les dará su apoyo.”

Qué hermoso es saber que van a venir las pruebas, que deberé esforzarme, pero que Dios estará conmigo y me ayudará a enfrentarla.

La semana pasada Niqui estuvo muy enferma debido a un virus que le provocó temperatura de 40 grados, con vómitos y diarrea. Y nos encontrábamos acostadas las dos en la cama, ella ya muy débil, sin ganas de nada. Y le pregunté ¿sabes que hacia mamá cuando estaba con mucho dolor y se sentía muy mal, y no tenía más fuerzas?, a lo que ella contestó: orabas.
A sus 6 añitos mi hija ya sabe que tiene que hacer frente a los problemas, refugiarse en Dios. Esa mañana no solo oramos, leímos mis pasajes favoritos. Salmo 23, 40, entre otros.

Las puebas, al igual que las catástrofes naturales no se pueden evitar, pero sí podemos prepararnos para enfrentarlas. Podemos prepararnos con la Palabra de Dios, podemos empezar hoy a trabajar para formar el hábito de la oración. Podemos recurrir a nuestro refugio, que siempre está disponible, y que es el lugar más seguro.

Una advertencia,
Oswald Chambers escribió lo siguiente:
“La crisis no construye algo dentro de nosotro, sino que revela de qué estamos hechos. A menos que te hayas ejercitado en el campo de entrenamiento de Dios no podrás estar listo para la batalla… las crisis siempre revelan el verdadero carácter de la persona… si tu adoración es correcta en tu relación privada con Dios, entonces él te liberará y estarás preparado.”

Hoy es un buen día para buscar refugio en la presencia de Dios.

Sólo Dios me da tranquilidad;
sólo él me da confianza.
Sólo él me da su protección,
sólo él puede salvarme;
¡jamás seré derrotado!
Dios es mi salvador;
Dios es mi motivo de orgullo;
me protege y me llena de fuerza.
¡Dios es mi refugio!
Pueblo mío,
¡confía siempre en Dios!
Cuando vayas a su templo,
cuéntale todos tus problemas.
¡Dios es nuestro refugio!

Salmo 62.5-8

 

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Que el Señor te bendiga ricamente.

 

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Hoy es un buen día para estar en la presencia de Dios confiando en que él me ve

Desde hace ya un tiempo, habiendo escuchado una enseñanza basada en Génesis 16. Dios habló a mi corazón a través de la historia de Agar.

Ella siendo la sierva de Saraí, esposa de Abram, fue la elegida por Saraí (no por Dios) para ayudar a Dios a cumplir su promesa que le daría descendencia a Abram.

  • Saraí desesperó y no confió en Dios. Así que llevó a cabo un plan que solo complicaría todo. Génesis 16.1-4
  • Abram escuchó a su esposa y le siguió en su plan. En vez de aumentar la fe de ella en Dios. Vr 4
  • Agar, siendo la elegida para ser la madre del hijo de Abram, se envaneció y se creyó con más importancia que la misma Saraí, de tal manera que la miraba con desprecio. Vr 4 y 5
  • Luego Saraí se quejo con Abram y afligía a Agar. Entonces la sierva de Saraí huyo.

Aquí pude ver varias lecciones para mi vida.

1. Debo esperar los tiempos de Dios y no tratar de ayudar a Dios como Saraí.
Eclesiastés 3.11 dice que Dios TODO lo hace hermoso a su tiempo.
Salmo 18.30, Dios protege a quienes esperan en él.
Salmo 38.15, Dios responde a aquellos que esperan en él.
2. Debo ser humilde, no como Agar que se envaneció.
Santiago 4.6, Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes.
Proverbios 18.12 Dios quebranta el corazón altivo.
3. Ningún conflicto se soluciona huyendo…
Salmo 55.4-7 dice,

“Siento que el corazón se me sale del pecho; el miedo a la muerte me domina. Estoy temblando de susto; ¡realmente estoy espantado! ¡Quisiera yo tener alas, y volar como paloma hasta un lugar tranquilo! Me iría muy lejos de aquí: ¡me iría a vivir al desierto!”

El salmista al igual que Agar, y que muchos de nosotros, quería huir de sus problemas. Pero más adelante vemos el ejemplo correcto a seguir.

Salmo 55 16,17 y 22 (TLA)

“Yo, por mi parte,
voy a pedirle ayuda a Dios;
¡él habrá de salvarme!
Mañana, tarde y noche,
no dejaré de rogarle;
¡él habrá de escucharme!…
Mi amigo, te aconsejo
que  en manos de Dios
todo lo que te preocupa;
¡él te dará su apoyo!
¡Dios nunca deja fracasar
a los que lo obedecen!
¡Por eso siempre confío en él!”

En medio del conflicto lo mejor que podemos hacer es buscar a Jehová.

 

Pero quisiera avanzar un poco más en el pasaje.

Cuando Agar huyó se encontraba en el desierto. Y te invito a imaginarte esta situación.
Ella había sido elegida para ser esposa de su amo y llevaba en su vientre un hijo. Seguramente se encontraba desilusionada. Ser esposa y madre tendría que traerle beneficios pero ahora se encontraba peor que antes, cuando era solo una sierva.
No solo ya no tenía la seguridad de una casa, alimentos, protección, por parte de su amo, sino que además ahora ella debía preocuparse por el hijo que llevaba dentro. Seguramente sintió tristeza por lo que dejaba atrás e inseguridad y temor por lo que le esperaba.
Y sabes, cuando leí esta historia me sentí tan identificada porque muchas veces me encontré así. Olvide mencionar al comienzo que leí este pasaje mientras me encontraba nuevamente en cama debido a una recaída. El dolor en mi pierna había regresado muy fuerte, inicialmente las medicinas no dieron resultado y tuve que hacer reposo durante 15 días, inyectarme día por medio y volviendo a tomar medicinas que había dejado atrás.

¿Sabes cómo me sentí? Desilusionada, confundida, triste, y con mucho temor. Así como Agar, y sé que como muchos de ustedes se sienten o se sintieron en algún momento de sus vidas.

Pero me encanta que la historia no termina ahí, sino que viene una de las verdades que me ha sostenido en los momentos más sombríos de mi vida. DIOS ME ESTÁ VIENDO.
Porque es parte de su esencia, de su carácter. Él nunca me abandona. Nunca me deja sola. Y si tengo que sufrir, él está a mi lado y me sostiene, me consuela, me anima.

Genesis 16.6 en adelante:

“Fue así como Sarai comenzó a maltratarla, y Agar se vio obligada a huir.
7 Cuando Agar llegó al manantial que está en el desierto de Sur, junto al camino que lleva a Egipto, Dios salió a su encuentro (No se encontraron por casualidad, Dios sabia dónde y cómo se encontraba Agar)
y le dijo:
—Agar, esclava de Sarai, ¿qué haces aquí? ¿A dónde vas?
Y ella le contestó:
—Estoy huyendo de mi dueña.
9-11 Entonces Dios le dijo:
—Es mejor que regreses con ella, y que la obedezcas. De mi parte, yo haré que tengas tantos descendientes, que nadie podrá contarlos… (Aquí Dios le pide a Agar que confié en él. Y entonces él haría)
13 Después de que Dios le habló, Agar le puso por nombre: «Tú eres el Dios que todo lo ve». Y es que dijo: «He visto al Dios que me ha visto». 14 Desde entonces ese manantial se llama «Pozo del Dios que vive y todo lo ve». Ese pozo todavía está allí, entre las ciudades de Cadés y Béred. (Me encantan estos versículos porque Agar descubre dos cosas fascinantes a cerca de Dios. Él me ve. Y yo puedo verlo a él cuando creo y le oobedezco Dios se vuelve tan real, que no solo podemos confiar en que nos ve sino que podemos decir “he visto al Dios que me ha visto”. Y te aseguro que es la sensación más hermosa y pacifica que cualquier ser humano puede anhelar)
15-16 Cuando Abram tenía ochenta y seis años, nació el hijo que tuvo con Agar, y Abram le puso por nombre Ismael. (Dios siempre cumple lo que promete)

 

Dios estaba con Agar, vio a Agar, y lo mejor de todo. Dios siempre está dispuesto a corregirnos y bendecirnos.
Dios le dijo a Agar, vuelve y obedece a Sarai. Y tu hijo tendrá una gran descendencia.

Que debemos hacer en la prueba, frente al desanimo, al temor, frente a la desilusión. Tener la certeza que Dios nos ve. Que desea mostrarnos el camino y bendecirnos. Pero debemos estar dispuestos a esperar en él y a confiar en él.
Y si te queda alguna duda de que Dios te está viendo, te invito a leer el salmo 33.13 al 22

Desde los cielos miró Jehová;
Vio a todos los hijos de los hombres; (incluyendote)
14 Desde el lugar de su morada miró
Sobre todos los moradores de la tierra.
15 El formó el corazón de todos ellos;
Atento está a todas sus obras.
16 El rey no se salva por la multitud del ejército,
Ni escapa el valiente por la mucha fuerza.
17 Vano para salvarse es el caballo;
La grandeza de su fuerza a nadie podrá librar.
18 He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen,
Sobre los que esperan en su misericordia,
19 Para librar sus almas de la muerte,
Y para darles vida en tiempo de hambre.
20 Nuestra alma espera a Jehová;
Nuestra ayuda y nuestro escudo es él.
21 Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón,
Porque en su santo nombre hemos confiado.
22 Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros,
Según esperamos en ti.

 

Hoy es un buen día ver al Dios que te ve. Si crees en la Palabra de Dios podes saber que Dios te esta viendo hoy. La pregunta es ¿vos, podes verlo a él?

Que el Señor te bendiga.

 

 

 

Hoy es un buen día para venir a la presencia de Dios

Desde hace ya más de tres años vengo a la presencia de Dios pidiéndole me libre del dolor tan abrumador que siento en mi pierna. Pero así como le sucedió al apóstol Pablo, Dios me decía una y otra vez, “pero Dios me ha contestado: «Mi amor es todo lo que necesitas. Mi poder se muestra en la debilidad.» Por eso, prefiero sentirme orgulloso de mi debilidad, para que el poder de Cristo se muestre en mí. (2 Corintios 12:9-10 TLA) 

Pero el lunes pasado, después de tantos años de dolor y sufrimiento. De tantas oraciones, de tanto aprendizaje, de tantas ocasiones en que debí ser levantada, animada, fortalecida, en el Señor, él escuchó mi oración. Y en su infinita misericordia me libró de mi dolor.

Desde marzo de este año he tenido muchos retrocesos con mi pierna. Poco a poco los dolores habían ido aumentando, me encontraba tomando las dosis máximas en medicinas recetadas. Debiéndome inyectar tradol, usar parches de morfina, y otros medicamentos para apaciguar el dolor. Los malestares de mi estomago también habían empeorado debido a los muchos medicamentos. Pero Dios seguía tratando conmigo íntimamente. Él era mi amparo y fortaleza, mi pronto auxilio en las tribulaciones (salmo 46:1). Cuando me sentía débil e insegura podía correr bajo la sombra del Altísimo a la sombra del omnipotente. Él era en quién podía confiar (salmo 91:1). Muchas veces había caído y él me levantó, mis piernas flaqueaban y él me llevaba en sus brazos. Cuando perdía la esperanza podía oírle decir: No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia… y, …yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo. (Isaías 41:10y13). 

Pero este lunes 21 de septiembre, después de sentir un dolor tan fuerte como hacia mucho no sentía. Habiendo perdido por completo la movilidad de mi pierna derecha y sintiéndola entumecida, rígida, muy pesada. Me encontraba orando a Dios y trayendo a la memoria los versículos que el sábado anterior Dios había traído a mi mente: “ Pido también que entiendan bien el gran poder con que Dios nos ayuda en todo. El poder de Dios no tiene límites; con ese mismo poder 20  Dios resucitó a Cristo y le dio un lugar en el cielo, a la derecha de su trono; 21 con ese mismo poder, Dios le dio a Cristo dominio sobre todos los espíritus que tienen poder y autoridad, y sobre todo lo que existe en este mundo y en el nuevo mundo que vendrá”. Efesios 1:19-20.

Realmente el pasado fin de semana había sido fortalecida en el Señor al asistir al retiro de mujeres de Calvary Chapel  Mérida. Aunque requirió de esfuerzo, asistir al encuentro fue refrescante en lo espiritual. Ver cuántas hermanas se acercaban a animarme, cuántas a compartirme sus problemas, escuchar la Palabra, fue de gran bendición. Y ver a tantas hermanas mostrándome su amor y apoyo. Fue hermoso y era algo que necesitaba. Muchas mujeres oraron por mí aquellos días.

Pero ahora, en la soledad de mi recamara le decía a Dios en oración: “Señor sáname, sé que tienes el poder para hacerlo, sé que me amas, y que para todo tienes un tiempo, una manera y un propósito, pero si quieres Señor, sáname. Sé que el poder que mostraste al resucitar a Cristo de los muertos lo puedes usar para sanar mi nervio. Así como hiciste caminar a inválidos, escuchar a sordos y ver a ciegos, oh Señor sáname.”

Quiero que sepas que esta oración la hice muchas veces antes, que muchas personas oraron por mí para ser sanada. Que muchas personas alrededor del mundo oraban por mí. Pero definitivamente Dios tiene sus tiempos, sus maneras y sus propósito. No podemos saber cuándo o cómo Dios lo hará, solo debemos saber que la voluntad de Dios siempre es buena, agradable y perfecta (Romanos 12:2) y que a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien (Romanos 8:28).

Pero siendo cerca de las 3pm, me encontraba orando en mi cama, y sinceramente, oré, clamé a Dios una vez más que me sanara. Y algo sucedió al terminar mi oración. Me di cuenta que podía sentir el estimulador a toda marcha pero el dolor ya no estaba. Mire los dedos de mi pie, que no podía mover y ahora se movían. Mire por segunda vez e hice el intento de mover mi pie (hacia tan solo 15 minutos me habían acompañado a ir al baño porque el dolor era tan fuerte que no podía sostenerme sola), pero lo pude mover. Tengo que reconocer que había tomado demasiados medicamentos como para dudar que lo que veía era cierto. Entonces intenté sentarme en la cama. Esperando ver caer mi pierna como bulto. Pero pude bajarla lentamente. Me puse de pie con mucho cuidado y me pude sostener, sin siquiera usar bastón. Camine hacia los pies de la cama y me sentí bien.  Así que tomé el neuroestimulador y empecé a bajar la potencia, hasta que lo apagué por completo.

Durante dos años, que es el tiempo que hace que me operaron, es la primera vez que lo apago. Luis, Nicole, mis suegros, nadie podía creer lo que sucedía. Estaba de pie, sin estimulador y sin dolor. No había otra explicación, Dios me quitó el dolor.

Han pasado dos días y sigo sin estimulador, ya sin inyectarme y bajando de a poco la medicación. Y doy gracias a Dios porque aún el dolor no volvió.

Aunque es muy reciente, uno de los doctores piensa que en el procedimiento quirúrgico que desembocó en el daño de nervio ciático. Puede haber quedado algún deshecho del músculo que quemaron alojado en el nervio y que ahora se halla movido. Pero que no hay nada seguro aún.

Por supuesto mis músculos y tendones están atrofiados o adelgazados después de 3 años sin movimiento, ya que el movimiento que tenía en gran parte era impulsada por la estimulación del neuroestimulador.

No sé si el dolor regrese o no, si solo fuera por un día igual daría gloria a Dios por darme el regalo de este alivio. Solo sé que hace tres años sufro dolores terribles en los cuales Dios me a consolado y sostenido. Pero desde el lunes 21 de septiembre, ya no hay dolor en mi pierna.

No sé que situación te encuentres atravesando hoy, pero te animo a que busques a Dios, le hagas parte de tu problema, le abras tu corazón. Sé que Dios te ama,  que conoce mejor que tú por lo que estás pasando, y quiere ayudarte.

Como dije antes Dios tiene sus tiempos, sus maneras y sus propósitos. Lo que nosotros debemos hacer es aferrarnos a su persona y sus promesas que nunca cambian.

A él sea la gloria por su infinita misericordia…

“Entonces clamaron a Jehová en su angustia, Y los libró de sus aflicciones.” Salmo 107:6