HOY ES UN BUEN DÍA PARA ORAR EN PRESENCIA DE DIOS

Algunas vez, ¿te has puesto a pensar en la cantidad de personas que oran todos los días? No importa que religión confiesen, todos en algún momento han dirigido alguna palabra a Dios.

Tengo una tía, muy bien intencionada, que siempre me decía ora a Dios para que me gane la lotería así puedo compartirla con ustedes.

Pero el que una persona dirija sus palabras a Dios no implica que Dios le este escuchando o que vaya a responder. (Sabemos que Dios está en  todos lados y todo lo sabe), pero a lo que  me refiero es que Dios puso sus condiciones para que podamos acercarnos a él en oración.

Te ha pasado alguna vez que tienes la sensación que tus oraciones no son oídas por Dios… aún en los momentos más difíciles de nuestras vidas, en que hemos dicho como el salmista, en el Salmo 88:13

“Mas yo, a ti pido auxilio, Señor, y mi oración llega ante ti por la mañana. ¿Por qué Señor, rechazas mi alma? ¿Por qué escondes de mí tu rostro?” 

Muchas veces solemos pensar que Dios nos oye cuando nos da una respuesta favorable. Pero cuando lo que sucede NO es lo que nosotros esperábamos, sentimos que Dios está lejos, que Dios no nos escucha.

Hace un tiempo, me disponía a sentarme frente a mi tablet y escribir una nueva publicación en el blog. Tenía en la mesa todo lo necesario y desde muy temprano me había levantado pensando en qué debía escribir. Sentada frente a mi tablet no venía nada a mi mente.

Esa mañana tenía tantas ganas de escribir que había dejado mi tiempo de oración y devocional de lado, me dije a mi misma: “de todas maneras voy a leer la biblia y estudiar sobre el tema del que voy a escribir”. Sin embargo, tenia muchas ideas pero sentía que algo no andaba bien. De repente me di cuenta, ni siquiera había orado para que Dios me guiara a través de su palabra. Sentí vergüenza, agache mi cabeza y le pedí perdón a Dios a  causa de mi orgullo y soberbia, los cuales me había cegado. Dios no necesitaba que yo hiciera una publicación de su parte. Él me quería a mí. Que solo buscara estar en su presencia. Cuando levanté mi cabeza, luego de pasar un tiempo de oración y de leer algunos versículos. Escuche como si Dios susurrara a mis oídos: “Ahora ya sabes sobre qué escribir. Escribe sobre la necesidad de arrepentirte y de buscarme a mí”.

Ese día comprendí una de las razones por las que Dios calla.

1.  EL SILENCIO A CAUSA DEL PECADO

Muchas veces Dios calla:

  • Porque tenemos malas intenciones 

“Si mis intenciones fueran malas, Dios no me habría escuchado” Salmo 66:18. (TLA)

  • Porque somos desobedientes a Dios

“Dios rechaza las oraciones de los que no lo obedecen.” Proverbios 28:9.(TLA)

  • Porque no pedimos con fe

“Si alguno de ustedes no tiene sabiduría, pídasela a Dios. Él se la da a todos en abundancia, sin echarles nada en cara. Eso sí, debe pedirla con la seguridad de que Dios se la dará. Porque los que dudan son como las olas del mar, que el viento lleva de un lado a otro.” Santiago 1:6-8. (TLA)

  • Porque no escuchamos las necesidades de otros

“Quien no hace caso de las súplicas del pobre, un día pedirá ayuda y nadie se la dará.” Proverbios 21:13. (TLA)

  • Porque pedimos mal

“Ustedes no tienen, porque no se lo piden a Dios. Y cuando piden, lo hacen mal, porque lo único que quieren es satisfacer sus malos deseos.”  Santiago. 4:3 (TLA) 

Pero todas estas actitudes las podríamos agrupar en una sola palabra: PECADO

“Pero la maldad de ustedes los ha separado de Dios. Sus pecados han hecho que Dios se tape los oídos y no quiera escucharlos.” Is 59:2. (TLA) 

“Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, pero sí escucha a los que lo adoran y lo obedecen.”  Jn 9:31. (TLA)

Debemos entender que mientras insistamos en pecar, y nos neguemos a arrepentirnos y confesar nuestros pecados. Dios seguirá callado frente  nuestras peticiones.

Pero nuestro Dios es misericordioso y anhela no solo escuchar sino responder nuestras oraciones, pero nos enseña que para eso necesitamos:

  1. Tener una Relación personal con él. Para eso debes entender:

• Eres pecador (Ro. 3:23)

• No hay nada que tú puedas hacer para quitar ese pecado

(Ef. 2:8-9)

• Que Jesús vino al mundo a salvarte (Jn. 3:16)

• Y solo Jesús es el único que puede quitar tu pecado (Ro. 6:23)

“ Quien sólo vive para pecar, recibirá como castigo la muerte. Pero Dios nos regala la vida eterna por medio de Cristo Jesús, nuestro Señor.”

2. Restablecer nuestra comunión con él, por medio de la confesión:

“ Pero si reconocemos ante Dios que hemos pecado, podemos estar seguros de que él, que es justo, nos perdonará y nos limpiará de toda maldad.”1 Juan 1:9 (TLA)

“Quien esconde su pecado jamás puede prosperar; quien lo confiesa y lo deja, recibe el perdón.” Proverbios 28:13 (TLA)

“ Pero te confesé mi pecado, y no oculté mi maldad. Me decidí a reconocer que había sido rebelde contigo, y tú, mi Dios, me perdonaste.” Salmos 32:5 (TLA)

3. Relacionarnos con humildad: Dejando que Dios te muestre si hay alguna cosa que le está disgustando.

“Dios mío, mira en el fondo de mi corazón, y pon a prueba mis pensamientos. Dime si mi conducta no te agrada, y enséñame a vivir como quieres que yo viva.” Salmo 139:23-24

Parábola del fariseo y el publicano, Lucas 18:9-14 https://www.biblegateway.com/passage/?search=Lucas+18%3A9-14&version=TLA

“Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.”

2. EL SILENCIO DE LA INTIMIDAD MÁS PROFUNDA

Recuerdo que estando en mi cuarto, sola, recostada sobre la cama, sufriendo de dolores insoportables. Sufriendo porque no era capaz de poder atender ni a mi esposo, ni a mi hija, ni siquiera lo mínimo en mi hogar. Le rogaba a Dios que me diera tan solo algo de alivio, que por favor ya terminara tanto sufrimiento que me permitiera volver a servirle. Pero tal como el salmista sentía que Dios no me escuchaba, que su rostro ahora miraba hacia otro lugar.

Yo sabia quién era Dios, que tenía el poder de librarme del dolor, que podría hacerlo en el momento que quisiera. Sabía que es un Dios misericordioso y compasivo, y que me ama; pero seguía sin responder mi oración. En muchas ocasiones ese silencio me torturaba.

En unos días habrán pasado tres años desde aquella primera oración pidiéndole a Dios sanidad. Y aún Dios no me ha librado de esta prueba pero me ha dado la fuerza para atravesarla. Su respuesta no fue lo que esperaba. Pero en este tiempo pude aprender que…

Debemos confiar en Dios más allá de las circunstancias, apoyándonos:

En su palabra, “Si tu ley no hubiese sido mi delicia, Ya en mi aflicción hubiera perecido.” Salmo 119:92

– En su poder, “Pero yo cantaré de tu poder, Y alabaré de mañana tu misericordia; Porque has sido mi amparo Y refugio en el día de mi angustia.” Salmo 59:16

(Poder para librarnos o para sostenernos.)

En su propósito, “ Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” (Ro 8:28). Todo es para bien.

En su providencia. “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.” (Ro 8:29). El nos predestinó para ser como Cristo, el anhelo más ferviente de cada cristiano debe ser que Cristo sea formado en mí.

Debemos Rendirnos ante su voluntad

Comprender que sus caminos no son mis caminos,

“ Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.” (Isaías 55:8-9)

– Comprender que sus tiempos no son mis tiempos,

“ Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes.  Aguarda a Jehová; Esfuérzate, y aliéntese tu corazón; Sí, espera a Jehová.”     (Salmo 27:13-14)

Comprender que mis fuerzas no son sus fuerzas

“y me ha dicho: Bástate en mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en  angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”.                    Corintios 12:9-10

Me llevo un tiempo pero pude aprender a diferenciar los silencios de Dios. Aprender que las respuestas de Dios no siempre son Si o No, también él nos puede estar diciendo “espera”. Y mientras esa espera transcurre él nos promete estar a nuestro lado y sostenerlo, si se lo permitimos.

Las respuestas de Dios a veces tampoco son como esperábamos. En mi caso pedí sanidad, y Dios me dio fuerzas para soportar el dolor. Pedí salud para volver a servirle nuevamente en la iglesia (discipular, enseñar e ir de acá para allá) y Dios me dio incapacidad para que al fin me siente a escribir, y así poder servirle.

Espero que estas palabras puedan ser de ánimo y edificación para tu vida. Que hoy puedas prepararte para orar en la presencia de Dios y confiar en él, aún cuando permanezca callado.

Pero sobre todo recuerda que no importa en que circunstancias de la vida te encuentres, de todas maneras… “hoy es un buen día para orar en su presencia”.

Dios ha colocado en mi corazón el orar por tí, si estas pasando por un tiempo de enfermedad, o difícil en tu vida, me gustaría orar por vos. Por favor, escribeme para que pueda hacerlo.

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