Hoy es un buen día para gozarnos por la presencia de Dios

En estas fechas celebramos el nacimiento de Jesús. Muchos conocemos la historia de cómo nació, vivió y murió, también sabemos que él resucitó. Pero a veces, parecemos olvidar quién era realmente Jesús. Le restamos importancia a lo que él hizo y nos vamos corriendo tras cosas vanas. Parecemos olvidar que él es Dios, y todo a lo que tuvo que renunciar para venir a habitar entre nosotros.
Desde antaño se había escrito de él, “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.” Isaías 9.6
Pablo les escribe a los filipenses en cuanto a la vida de Jesús, “el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.” (Filipenses 2.6-11)
Jesús siendo Dios se hizo hombre, Mateo 1 .16 nos afirma esta verdad, “He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros.”
Jesús se despojó a sí mismo, siendo Dios vino a este mundo en la fragilidad del cuerpo de un bebé. Siendo el Rey del universo nació en un pesebre. Y el Señor de Señores compartió habitación con animales en un pesebre (Lucas 2.7). Creció en estatura y sabiduría (Lucas 2.40). Él sabia todo de Dios, porque era Dios Hijo, y aunque era solo un niño los que le oían se maravillaban de su sabiduría (Lucas 2.46-47). Aunque era Dios sufrió hambre, sed, tuvo necesidades como ser humano, y las soportó por amor a nosotros. Pero su mayor humillación y dolor, lo sufrió en la cruz, cuando cargo sobre sí el pecado de todos nosotros.
Romanos 6.23 dice que la paga del pecado es muerte, separación eterna de Dios. Estamos separados de Dios por nuestros propios pecados, por robar, mentir, engañar, odiar, tener malos pensamientos, buscar dañar a otros, por nuestro orgullo, por nuestra soberbia, por envidias,…
Pero Dios nos amó tanto que envió a su único Hijo al mundo, para que TODO aquel que en el cree, no se pierda, mas tenga vida eterna (Juan 3.16)
Romanos 5.8 dice, “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”
Él pagó en la cruz por nuestros pecados, el Justo por los injustos, para llevarnos a Dios.
Pero tenemos esta esperanza, que tercer día Jesús resucitó, y hoy está sentado de diestra de Dios (Marcos 16.19).
Lucas 24.46 dice, “y les dijo (Jesús): Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día”.
El autor de la vida vino a este mundo, se hizo hombre, tomó forma de siervo y se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por amor a ti y a mí.
JESÚS ES EL REGALO DE DIOS PARA SALVACIÓN

Juan 1.12 dice, “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad (el derecho) de ser hechos hijos de Dios”.

HOY ES UN DÍA PARA GOZARNOS POR LA PRESENCIA DE DIOS, PORQUE POR SU AMOR JESÚS VINO AL MUNDO. MURIÓ EN LA CRUZ, CARGANDO NUESTRO PECADO SOBRE SÍ. PAGANDO EL PRECIO QUE CADA UNO DE NOSOTROS DEBÍA PAGAR, LA MUERTE. PERO TERCER DÍA RESUCITÓ, PARA DARNOS VIDA ETERNA.
Un día entendí que era pecadora, que mi pecado me separaba de Dios. Creí que Cristo era el Hijo de Dios, que había muerto en mi lugar, y que había resucitado al tercer día. Ese día, le pedí a Dios perdón por mis pecados, y le recibí en mi corazón como mi Salvador. Y hoy tengo la esperanza de vida eterna junto a Dios.
Si nunca escuchaste lo que Jesús hizo por ti, hoy Dios desea que te vuelvas a él, que creas y que recibas el regalo que tiene preparado para ti. Así como lo hice yo.
En una oración puedes decirle así a Dios: Señor, reconozco que soy pecador. Creo que Cristo murió en la cruz por mis pecados y que resucitó al tercer día. Hoy quiero recibir el regalo de la vida eterna, recibo a Jesús como mi Salvador. Amén
Si has recibido hoy a Cristo o tienes preguntas o dudas, me gustaría que me dejes un comentario para poder ayudarte y orar por ti.
Y si ya eres un hijo de Dios, y habías olvidado cuánto le costo a Dios la salvación que por gracia recibiste. Te animo a que te vuelvas a Dios, te arrepientas y que Cristo vuelva a ser el centro de tu vida.

Y como hijos de Dios nos gocemos porque Jesús nació…

 

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Hoy es un buen día para enfocar la navidad en presencia de Dios.

En estas fechas se habla mucho del amor, la paz, del espíritu navideño. Sin embargo, creo que muy pocos son los que relacionan estas fechas con Dios.

Durante mi infancia y parte de la adolescencia asociaba la navidad con pasar tiempo con la familia, tirar pirotecnia y recibir regalos. Creo que no fue hasta después de mis 12 años que relacione la navidad con el nacimiento del Señor Jesús y lo que esto significó para la humanidad. Para mí estas fechas no significaban nada. Pero eso cambio…

Para que ese cambio ocurriera primero tuve que conocer el amor tan grande que Dios sentía por mí.

Todavía recuerdo aquella tarde de sábado cuando entendí que Dios me amaba, a pesar de todas mis imperfecciones, mis faltas y mis pecados. Que me amó tanto que envió a su Hijo al mundo para que yo pudiera alcanzar el perdón de pecados y la vida eterna.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Juan 3:16

“Dios nos dio muestras de su amor al enviar al mundo a Jesús, su único Hijo, para que por medio de él todos nosotros tengamos vida eterna. El verdadero amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo, para que nosotros fuéramos perdonados por medio de su sacrificio”. 1 Juan 4:9-10 (TLA)

Muchos olvidan que Jesús siendo Dios, estando a la diestra del Padre. Con toda la gloria, teniendo a legiones de ángeles que le adoraban, se despojó a si mismo, y vino al mundo y en el más humilde lugar, junto animales, en aquel pesebre, él nació con un propósito definido, salvar al hombre pecador.

Para el Padre, significó entregar a su hijo. Para el Hijo, implicó no solo despojarse de su gloria, sino llevar el castigo que tú y yo merecíamos por nuestros pecados. La única razón para tan grande sacrificio. Fue su amor por cada uno de nosotros.

En estas fechas te animo a que te tomes un tiempo para recordar el verdadero significado de la navidad. Dios buscando salvar al pecador entregó a su Hijo para que por medio de él tuvieses vida eterna.

Que con gran alegría recuerdes las palabras que los ángeles anunciaron a los pastores en belén…
“… porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor”. Lucas 2:10-11

Que en estas fiestas puedas dar gracias a Dios por su amor, por su entrega, por su sacrificio, y porque por medio de Jesús podemos hallar perdón de pecados y vida eterna.

Hoy es un buen día para que empieces a enfocar tu navidad en presencia de Dios, dándole el verdadero significado.

Si aún no conoces a Cristo como tu Salvador personal te animo a que puedas tomar un tiempo en este día para hacerlo. Pues por ti Jesús nació.

Que el Señor te bendiga ricamente y te deseo una muy feliz navidad.