Hoy es un buen día para responder al amor de Dios en su presencia

“Él te ama más de lo que tú lo amas a él, y él te amó antes que tú lo amaras a él”.
Bernardo de Claraval

En la publicación pasada hable del amor de Dios hacia cada uno de nosotros. Y que por amor envió a su hijo a morir para que nosotros pudiésemos vivir (1 Juan 4:9). Al considerar su amor, somos atraídos por él, y queremos responder a ese amor.

Recuerdo que cuando Luis empezó a enamorarme, muy sutilmente comenzó a dedicarme más tiempo y atención, cada día me traía una nueva flor que arrancaba del jardín; se interesaba por mí, me escuchaba, me cuidaba, me animaba… y poco a poco fue llamando mi atención. Cuando él me declaró su amor, yo le correspondí. Empecé a confiar en él, a depender más de él, a consultarle sobre decisiones que debía tomar porque al compartir nuestro amor nos estábamos convirtiendo en una misma persona.

Dios mostró su amor de una manera clara y determinante. Él mismo afirma que su amor es eterno, no tiene principio ni fin.(“Con amor eterno te he amado… dice Jeremías 31:3). Y su amor es para cada ser humano que habita sobre la tierra (“Porque tanto amó Dios al mundo…” Juan 3:16).

Cuando entendemos que Dios nos ama, somos atraídos hacia él. Deseamos vivir ese amor a cada instante, y conocerle más. Y cuánto más conocemos a Dios, más somos influenciados por él, y mostramos el amor como él lo muestra.

Así como me enamoré de Luis cuando él demostró su amor, así Dios desea que nos enamoremos de él. Y desea que le conozcamos más, que le busquemos más, que elijamos pasar tiempo con él, quiere hablarnos a través de su palabra y desea escuchar lo que hay en nuestro corazón por medio de la oración.

El amor de Dios está disponible para nosotros pero es nuestra elección corresponder a su amor.

Pero es imposible amar a Dios si no le conocemos primero; porque Dios es amor (1 Juan 4:8); porque le amamos en repuesta de su amor (1 Juan 4:10); y porque el amor es fruto de su Santo Espíritu (“Mas el fruto del Espíritu es amor,… Gálatas 5:22).

Cuando respondemos al amor de Dios, este amor hacia él se hace evidente.

  • Cambia nuestro sentir. Ya no queremos vivir para nosotros mismos sino para Dios.
    “El amor de Cristo nos obliga, porque estamos convencidos de que uno murió por todos… para que los que viven ya no vivan para sí, sino para el que murió por ellos y fue resucitado.” 2 Corintios 5:14-15
  • Cambia nuestro corazón. Ya no buscamos las cosas del mundo sino las cosas de Dios.
    “ No amen al mundo ni nada de lo que hay en él. Si alguien ama al mundo, no tiene el amor del Padre. Porque nada de lo que hay en el mundo —los malos deseos del cuerpo, la codicia de los ojos y la arrogancia de la vida— proviene del Padre sino del mundo”. 1 Juan 2:14-15
  • Cambia nuestras prioridades. Cuando respondemos al amor de Dios, el se convierte en nuestra prioridad.
    “Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.” Filipenses 4:7
  • Cambia nuestras actitudes. Podemos mostrar un amor práctico, hacia Dios y hacia quienes nos rodean.
    “Queridos hermanos, amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios, y todo el que ama ha nacido de él y lo conoce.” 1 Juan4:7

Cuando respondemos al amor de Dios, y depositamos en él nuestra confianza, podemos experimentar paz, alegría y esperanza, en medio de cualquier situación.
“Que Dios, quien nos da seguridad, los llene de alegría. Que les dé la paz que trae el confiar en él. Y que, por el poder del Espíritu Santo, los llene de esperanza.” Romanos 15:13

Recuerda que el que ama debe aprender a confiar. Porque si desconfiamos es porque creemos que quien nos ama, no nos ama lo suficiente. Y si depositamos nuestra confianza en hombres que son imperfectos y nos fallan, cuánto más en Dios, que no es hombre para fallarnos. Salmo 118:8


Te invito a tomar un tiempo y que pienses en el amor de Dios hacia tu vida. Y que evalúes si hoy estás respondiendo a su amor. Tal vez necesites hacerte las siguientes preguntas:
– ¿Tengo un sentir diferente al que tenía cuando no conocía a Dios?, ¿Confió plenamente en aquel que estuvo dispuesto a entregar a su propio hijo por mí o desconfió basado en mis circunstancias?
– ¿Ha cambiado mi corazón o sigo buscando las cosas que este mundo me ofrece? ¿Estoy buscando agradar a Dios o satisfacer mis propios deseos, siendo egoísta?
– ¿Han cambiado mis prioridades? ¿Qué es lo más importante en tu vida? Tal vez tu familia, el trabajo, tu cuerpo, tu ministerio…
– ¿Han cambiado mis actitudes? ¿Estoy respondiendo al amor de Dios, amando a Dios y a los demás antes que a mí mismo?

Hoy es un buen día para responder al amor de Dios en su presencia. La otra semana publicaré de qué manera podemos perfeccionar el amor en Dios en nosotros. No te lo pierdas…

Es mi deseo y oración que Dios este hablando a tu vida al igual que lo ha hecho en la mía al estar estudiando el tema del amor. Si ha sido de bendición no dejes de compartirlo con otros y te invito a dejar un comentario, para saber qué te están pareciendo estos estudios en serie.

Que el Señor te bendiga ricamente.

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