Hoy es un buen día para estar en la presencia de Dios confiando en que él me ve

Desde hace ya un tiempo, habiendo escuchado una enseñanza basada en Génesis 16. Dios habló a mi corazón a través de la historia de Agar.

Ella siendo la sierva de Saraí, esposa de Abram, fue la elegida por Saraí (no por Dios) para ayudar a Dios a cumplir su promesa que le daría descendencia a Abram.

  • Saraí desesperó y no confió en Dios. Así que llevó a cabo un plan que solo complicaría todo. Génesis 16.1-4
  • Abram escuchó a su esposa y le siguió en su plan. En vez de aumentar la fe de ella en Dios. Vr 4
  • Agar, siendo la elegida para ser la madre del hijo de Abram, se envaneció y se creyó con más importancia que la misma Saraí, de tal manera que la miraba con desprecio. Vr 4 y 5
  • Luego Saraí se quejo con Abram y afligía a Agar. Entonces la sierva de Saraí huyo.

Aquí pude ver varias lecciones para mi vida.

1. Debo esperar los tiempos de Dios y no tratar de ayudar a Dios como Saraí.
Eclesiastés 3.11 dice que Dios TODO lo hace hermoso a su tiempo.
Salmo 18.30, Dios protege a quienes esperan en él.
Salmo 38.15, Dios responde a aquellos que esperan en él.
2. Debo ser humilde, no como Agar que se envaneció.
Santiago 4.6, Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes.
Proverbios 18.12 Dios quebranta el corazón altivo.
3. Ningún conflicto se soluciona huyendo…
Salmo 55.4-7 dice,

“Siento que el corazón se me sale del pecho; el miedo a la muerte me domina. Estoy temblando de susto; ¡realmente estoy espantado! ¡Quisiera yo tener alas, y volar como paloma hasta un lugar tranquilo! Me iría muy lejos de aquí: ¡me iría a vivir al desierto!”

El salmista al igual que Agar, y que muchos de nosotros, quería huir de sus problemas. Pero más adelante vemos el ejemplo correcto a seguir.

Salmo 55 16,17 y 22 (TLA)

“Yo, por mi parte,
voy a pedirle ayuda a Dios;
¡él habrá de salvarme!
Mañana, tarde y noche,
no dejaré de rogarle;
¡él habrá de escucharme!…
Mi amigo, te aconsejo
que  en manos de Dios
todo lo que te preocupa;
¡él te dará su apoyo!
¡Dios nunca deja fracasar
a los que lo obedecen!
¡Por eso siempre confío en él!”

En medio del conflicto lo mejor que podemos hacer es buscar a Jehová.

 

Pero quisiera avanzar un poco más en el pasaje.

Cuando Agar huyó se encontraba en el desierto. Y te invito a imaginarte esta situación.
Ella había sido elegida para ser esposa de su amo y llevaba en su vientre un hijo. Seguramente se encontraba desilusionada. Ser esposa y madre tendría que traerle beneficios pero ahora se encontraba peor que antes, cuando era solo una sierva.
No solo ya no tenía la seguridad de una casa, alimentos, protección, por parte de su amo, sino que además ahora ella debía preocuparse por el hijo que llevaba dentro. Seguramente sintió tristeza por lo que dejaba atrás e inseguridad y temor por lo que le esperaba.
Y sabes, cuando leí esta historia me sentí tan identificada porque muchas veces me encontré así. Olvide mencionar al comienzo que leí este pasaje mientras me encontraba nuevamente en cama debido a una recaída. El dolor en mi pierna había regresado muy fuerte, inicialmente las medicinas no dieron resultado y tuve que hacer reposo durante 15 días, inyectarme día por medio y volviendo a tomar medicinas que había dejado atrás.

¿Sabes cómo me sentí? Desilusionada, confundida, triste, y con mucho temor. Así como Agar, y sé que como muchos de ustedes se sienten o se sintieron en algún momento de sus vidas.

Pero me encanta que la historia no termina ahí, sino que viene una de las verdades que me ha sostenido en los momentos más sombríos de mi vida. DIOS ME ESTÁ VIENDO.
Porque es parte de su esencia, de su carácter. Él nunca me abandona. Nunca me deja sola. Y si tengo que sufrir, él está a mi lado y me sostiene, me consuela, me anima.

Genesis 16.6 en adelante:

“Fue así como Sarai comenzó a maltratarla, y Agar se vio obligada a huir.
7 Cuando Agar llegó al manantial que está en el desierto de Sur, junto al camino que lleva a Egipto, Dios salió a su encuentro (No se encontraron por casualidad, Dios sabia dónde y cómo se encontraba Agar)
y le dijo:
—Agar, esclava de Sarai, ¿qué haces aquí? ¿A dónde vas?
Y ella le contestó:
—Estoy huyendo de mi dueña.
9-11 Entonces Dios le dijo:
—Es mejor que regreses con ella, y que la obedezcas. De mi parte, yo haré que tengas tantos descendientes, que nadie podrá contarlos… (Aquí Dios le pide a Agar que confié en él. Y entonces él haría)
13 Después de que Dios le habló, Agar le puso por nombre: «Tú eres el Dios que todo lo ve». Y es que dijo: «He visto al Dios que me ha visto». 14 Desde entonces ese manantial se llama «Pozo del Dios que vive y todo lo ve». Ese pozo todavía está allí, entre las ciudades de Cadés y Béred. (Me encantan estos versículos porque Agar descubre dos cosas fascinantes a cerca de Dios. Él me ve. Y yo puedo verlo a él cuando creo y le oobedezco Dios se vuelve tan real, que no solo podemos confiar en que nos ve sino que podemos decir “he visto al Dios que me ha visto”. Y te aseguro que es la sensación más hermosa y pacifica que cualquier ser humano puede anhelar)
15-16 Cuando Abram tenía ochenta y seis años, nació el hijo que tuvo con Agar, y Abram le puso por nombre Ismael. (Dios siempre cumple lo que promete)

 

Dios estaba con Agar, vio a Agar, y lo mejor de todo. Dios siempre está dispuesto a corregirnos y bendecirnos.
Dios le dijo a Agar, vuelve y obedece a Sarai. Y tu hijo tendrá una gran descendencia.

Que debemos hacer en la prueba, frente al desanimo, al temor, frente a la desilusión. Tener la certeza que Dios nos ve. Que desea mostrarnos el camino y bendecirnos. Pero debemos estar dispuestos a esperar en él y a confiar en él.
Y si te queda alguna duda de que Dios te está viendo, te invito a leer el salmo 33.13 al 22

Desde los cielos miró Jehová;
Vio a todos los hijos de los hombres; (incluyendote)
14 Desde el lugar de su morada miró
Sobre todos los moradores de la tierra.
15 El formó el corazón de todos ellos;
Atento está a todas sus obras.
16 El rey no se salva por la multitud del ejército,
Ni escapa el valiente por la mucha fuerza.
17 Vano para salvarse es el caballo;
La grandeza de su fuerza a nadie podrá librar.
18 He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen,
Sobre los que esperan en su misericordia,
19 Para librar sus almas de la muerte,
Y para darles vida en tiempo de hambre.
20 Nuestra alma espera a Jehová;
Nuestra ayuda y nuestro escudo es él.
21 Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón,
Porque en su santo nombre hemos confiado.
22 Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros,
Según esperamos en ti.

 

Hoy es un buen día ver al Dios que te ve. Si crees en la Palabra de Dios podes saber que Dios te esta viendo hoy. La pregunta es ¿vos, podes verlo a él?

Que el Señor te bendiga.

 

 

 

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Hoy es un buen día para responder al amor de Dios en su presencia

“Él te ama más de lo que tú lo amas a él, y él te amó antes que tú lo amaras a él”.
Bernardo de Claraval

En la publicación pasada hable del amor de Dios hacia cada uno de nosotros. Y que por amor envió a su hijo a morir para que nosotros pudiésemos vivir (1 Juan 4:9). Al considerar su amor, somos atraídos por él, y queremos responder a ese amor.

Recuerdo que cuando Luis empezó a enamorarme, muy sutilmente comenzó a dedicarme más tiempo y atención, cada día me traía una nueva flor que arrancaba del jardín; se interesaba por mí, me escuchaba, me cuidaba, me animaba… y poco a poco fue llamando mi atención. Cuando él me declaró su amor, yo le correspondí. Empecé a confiar en él, a depender más de él, a consultarle sobre decisiones que debía tomar porque al compartir nuestro amor nos estábamos convirtiendo en una misma persona.

Dios mostró su amor de una manera clara y determinante. Él mismo afirma que su amor es eterno, no tiene principio ni fin.(“Con amor eterno te he amado… dice Jeremías 31:3). Y su amor es para cada ser humano que habita sobre la tierra (“Porque tanto amó Dios al mundo…” Juan 3:16).

Cuando entendemos que Dios nos ama, somos atraídos hacia él. Deseamos vivir ese amor a cada instante, y conocerle más. Y cuánto más conocemos a Dios, más somos influenciados por él, y mostramos el amor como él lo muestra.

Así como me enamoré de Luis cuando él demostró su amor, así Dios desea que nos enamoremos de él. Y desea que le conozcamos más, que le busquemos más, que elijamos pasar tiempo con él, quiere hablarnos a través de su palabra y desea escuchar lo que hay en nuestro corazón por medio de la oración.

El amor de Dios está disponible para nosotros pero es nuestra elección corresponder a su amor.

Pero es imposible amar a Dios si no le conocemos primero; porque Dios es amor (1 Juan 4:8); porque le amamos en repuesta de su amor (1 Juan 4:10); y porque el amor es fruto de su Santo Espíritu (“Mas el fruto del Espíritu es amor,… Gálatas 5:22).

Cuando respondemos al amor de Dios, este amor hacia él se hace evidente.

  • Cambia nuestro sentir. Ya no queremos vivir para nosotros mismos sino para Dios.
    “El amor de Cristo nos obliga, porque estamos convencidos de que uno murió por todos… para que los que viven ya no vivan para sí, sino para el que murió por ellos y fue resucitado.” 2 Corintios 5:14-15
  • Cambia nuestro corazón. Ya no buscamos las cosas del mundo sino las cosas de Dios.
    “ No amen al mundo ni nada de lo que hay en él. Si alguien ama al mundo, no tiene el amor del Padre. Porque nada de lo que hay en el mundo —los malos deseos del cuerpo, la codicia de los ojos y la arrogancia de la vida— proviene del Padre sino del mundo”. 1 Juan 2:14-15
  • Cambia nuestras prioridades. Cuando respondemos al amor de Dios, el se convierte en nuestra prioridad.
    “Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.” Filipenses 4:7
  • Cambia nuestras actitudes. Podemos mostrar un amor práctico, hacia Dios y hacia quienes nos rodean.
    “Queridos hermanos, amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios, y todo el que ama ha nacido de él y lo conoce.” 1 Juan4:7

Cuando respondemos al amor de Dios, y depositamos en él nuestra confianza, podemos experimentar paz, alegría y esperanza, en medio de cualquier situación.
“Que Dios, quien nos da seguridad, los llene de alegría. Que les dé la paz que trae el confiar en él. Y que, por el poder del Espíritu Santo, los llene de esperanza.” Romanos 15:13

Recuerda que el que ama debe aprender a confiar. Porque si desconfiamos es porque creemos que quien nos ama, no nos ama lo suficiente. Y si depositamos nuestra confianza en hombres que son imperfectos y nos fallan, cuánto más en Dios, que no es hombre para fallarnos. Salmo 118:8


Te invito a tomar un tiempo y que pienses en el amor de Dios hacia tu vida. Y que evalúes si hoy estás respondiendo a su amor. Tal vez necesites hacerte las siguientes preguntas:
– ¿Tengo un sentir diferente al que tenía cuando no conocía a Dios?, ¿Confió plenamente en aquel que estuvo dispuesto a entregar a su propio hijo por mí o desconfió basado en mis circunstancias?
– ¿Ha cambiado mi corazón o sigo buscando las cosas que este mundo me ofrece? ¿Estoy buscando agradar a Dios o satisfacer mis propios deseos, siendo egoísta?
– ¿Han cambiado mis prioridades? ¿Qué es lo más importante en tu vida? Tal vez tu familia, el trabajo, tu cuerpo, tu ministerio…
– ¿Han cambiado mis actitudes? ¿Estoy respondiendo al amor de Dios, amando a Dios y a los demás antes que a mí mismo?

Hoy es un buen día para responder al amor de Dios en su presencia. La otra semana publicaré de qué manera podemos perfeccionar el amor en Dios en nosotros. No te lo pierdas…

Es mi deseo y oración que Dios este hablando a tu vida al igual que lo ha hecho en la mía al estar estudiando el tema del amor. Si ha sido de bendición no dejes de compartirlo con otros y te invito a dejar un comentario, para saber qué te están pareciendo estos estudios en serie.

Que el Señor te bendiga ricamente.