Hoy es un buen día para perfeccionar el amor en la presencia de Dios.

En primer lugar, quiero disculparme por no haber publicado cuando debía. A pesar que tenía el estudio preparado, debido a las vacaciones de semana santa, tuve a mi hija en casa, y realmente no tuve ni un momento como para poder sentarme a hacer los ajustes necesarios y publicar. Con mi pequeña en casa, disfrute el poder estar sana y compartir con ella cosas únicas, como jugar en la alberca, volar una cometa, salir solas de paseo… También necesitaba pasar un tiempo a solas con Dios, estando en íntima comunión con mi Padre Celesgial. Intenté compartir algunas publicaciones breves en la página de facebook. La cual encontrarás con mi nombre. Dios me dio la oportunidad de compartir unos estudios en el grupo de mujeres de mi iglesia (Calvary Chapel Mérida). Lo cual fue un enorme privilegio y una respuesta de oración…

Pero ahora ya volví a la normalidad… Aclarado esto, empecemos con el estudio.

Hoy es un buen día para perfeccionar el amor en la presencia de Dios porque, ya hemos visto cuánto nos ama Dios, hemos sido confrontados para responder al amor de Dios. Y ahora somos animados para ser perfeccionados en amor. Esto es a crecer y madurar en el amor de Dios.
La palabra clave de esta sección es perfeccionar. La cual lleva en sí la idea de madurez y plenitud. Un creyente no sólo tiene que crecer en gracia y conocimiento (2 Pedro 3:18), sino también en su amor para con el Padre. Esto lo hace en respuesta al amor del Padre para con él.

“En otras palabras, la vida cristiana tiene que ser una experiencia diaria de crecimiento en el amor de Dios. Involucra el hecho de que el creyente llega a conocer mucho más profundamente a su Padre celestial a medida que va creciendo en amor.” 

Somos perfeccionados en su amor:
• Guardando su palabra. Esto implica leerla, memorizarla, meditarla, tenerla presente en cada instante, y obedecerla.
“pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él.” 1 Juan 2:5

• Amándonos unos a los otros. “ Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros.” 1 Juan 4:12

• Teniendo confianza. Ya no acercándonos a Dios con miedo, sino con un temor reverente. Como lo ilustra el comentarista Warren Wiersbe, “Como un hijo que se acerca a su padre, a quien respeta. Y no como un prisionero que tiembla ante un juez.”

“En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo”. 1 Juan 4:17

• Echando fuera el temor. Debemos entender que si Dios nos amó, siendo pecadores e imperfectos cuánto más nos amará ahora que somos sus hijos. Cuando entendemos que Dios nos ama podemos confiar en sus promesas y aferrarnos a ellas para enfrentar cualquier situación del pasado, del presente y del fututo.
El comentarista Edward A. McDowell dice que el punto de vista de Juan en cuanto al amor y el temor está psicológicamente acertado. El temor paraliza y debilita las fuerzas humanas porque separa a los individuos, creando una atmósfera de sospecha y violencia; hasta causa enfermedades mentales. El amor promueve respeto y aceptación, ayudando a vivir pacíficamente. El amor madura a las personas mientras que el temor impide el crecimiento. El amor no ha sido perfeccionado hasta que no se haya echado fuera el temor.
Te sientes paralizado, débil, aislado; tal vez es tiempo que empieces a acercarte más a Dios y ser perfeccionado en su amor.

“En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor”. 1 Juan 4:18

Cuando guardamos la palabra de Dios, nuestro corazón es transformado y podemos amar como Dios ama. Entonces podemos mostrar amor a quienes nos rodean. Podemos estar confiados y echar fuera el temor, porque nos acercamos cada vez más a Dios. Por tanto, manifestaremos un amor maduro que proviene de una relación intima con Dios y del conocimiento de su palabra.

Hoy es un buen día para perfeccionar el amor en presencia de Dios, un privilegio y una responsabilidad de todo hijo de Dios.

Es mi deseo y oración que este estudio sea de bendición para tu vida y cada día puedas acercarte más a Dios a pesar de las circunstancias que estés atravesando, sabiendo que tenemos la promesa de Dios…

“ Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. 29 Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.”
Romanos 8:28-29 (NVI)

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Que el Señor te bendiga ricamente

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Hoy es un buen día para responder al amor de Dios en su presencia

“Él te ama más de lo que tú lo amas a él, y él te amó antes que tú lo amaras a él”.
Bernardo de Claraval

En la publicación pasada hable del amor de Dios hacia cada uno de nosotros. Y que por amor envió a su hijo a morir para que nosotros pudiésemos vivir (1 Juan 4:9). Al considerar su amor, somos atraídos por él, y queremos responder a ese amor.

Recuerdo que cuando Luis empezó a enamorarme, muy sutilmente comenzó a dedicarme más tiempo y atención, cada día me traía una nueva flor que arrancaba del jardín; se interesaba por mí, me escuchaba, me cuidaba, me animaba… y poco a poco fue llamando mi atención. Cuando él me declaró su amor, yo le correspondí. Empecé a confiar en él, a depender más de él, a consultarle sobre decisiones que debía tomar porque al compartir nuestro amor nos estábamos convirtiendo en una misma persona.

Dios mostró su amor de una manera clara y determinante. Él mismo afirma que su amor es eterno, no tiene principio ni fin.(“Con amor eterno te he amado… dice Jeremías 31:3). Y su amor es para cada ser humano que habita sobre la tierra (“Porque tanto amó Dios al mundo…” Juan 3:16).

Cuando entendemos que Dios nos ama, somos atraídos hacia él. Deseamos vivir ese amor a cada instante, y conocerle más. Y cuánto más conocemos a Dios, más somos influenciados por él, y mostramos el amor como él lo muestra.

Así como me enamoré de Luis cuando él demostró su amor, así Dios desea que nos enamoremos de él. Y desea que le conozcamos más, que le busquemos más, que elijamos pasar tiempo con él, quiere hablarnos a través de su palabra y desea escuchar lo que hay en nuestro corazón por medio de la oración.

El amor de Dios está disponible para nosotros pero es nuestra elección corresponder a su amor.

Pero es imposible amar a Dios si no le conocemos primero; porque Dios es amor (1 Juan 4:8); porque le amamos en repuesta de su amor (1 Juan 4:10); y porque el amor es fruto de su Santo Espíritu (“Mas el fruto del Espíritu es amor,… Gálatas 5:22).

Cuando respondemos al amor de Dios, este amor hacia él se hace evidente.

  • Cambia nuestro sentir. Ya no queremos vivir para nosotros mismos sino para Dios.
    “El amor de Cristo nos obliga, porque estamos convencidos de que uno murió por todos… para que los que viven ya no vivan para sí, sino para el que murió por ellos y fue resucitado.” 2 Corintios 5:14-15
  • Cambia nuestro corazón. Ya no buscamos las cosas del mundo sino las cosas de Dios.
    “ No amen al mundo ni nada de lo que hay en él. Si alguien ama al mundo, no tiene el amor del Padre. Porque nada de lo que hay en el mundo —los malos deseos del cuerpo, la codicia de los ojos y la arrogancia de la vida— proviene del Padre sino del mundo”. 1 Juan 2:14-15
  • Cambia nuestras prioridades. Cuando respondemos al amor de Dios, el se convierte en nuestra prioridad.
    “Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.” Filipenses 4:7
  • Cambia nuestras actitudes. Podemos mostrar un amor práctico, hacia Dios y hacia quienes nos rodean.
    “Queridos hermanos, amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios, y todo el que ama ha nacido de él y lo conoce.” 1 Juan4:7

Cuando respondemos al amor de Dios, y depositamos en él nuestra confianza, podemos experimentar paz, alegría y esperanza, en medio de cualquier situación.
“Que Dios, quien nos da seguridad, los llene de alegría. Que les dé la paz que trae el confiar en él. Y que, por el poder del Espíritu Santo, los llene de esperanza.” Romanos 15:13

Recuerda que el que ama debe aprender a confiar. Porque si desconfiamos es porque creemos que quien nos ama, no nos ama lo suficiente. Y si depositamos nuestra confianza en hombres que son imperfectos y nos fallan, cuánto más en Dios, que no es hombre para fallarnos. Salmo 118:8


Te invito a tomar un tiempo y que pienses en el amor de Dios hacia tu vida. Y que evalúes si hoy estás respondiendo a su amor. Tal vez necesites hacerte las siguientes preguntas:
– ¿Tengo un sentir diferente al que tenía cuando no conocía a Dios?, ¿Confió plenamente en aquel que estuvo dispuesto a entregar a su propio hijo por mí o desconfió basado en mis circunstancias?
– ¿Ha cambiado mi corazón o sigo buscando las cosas que este mundo me ofrece? ¿Estoy buscando agradar a Dios o satisfacer mis propios deseos, siendo egoísta?
– ¿Han cambiado mis prioridades? ¿Qué es lo más importante en tu vida? Tal vez tu familia, el trabajo, tu cuerpo, tu ministerio…
– ¿Han cambiado mis actitudes? ¿Estoy respondiendo al amor de Dios, amando a Dios y a los demás antes que a mí mismo?

Hoy es un buen día para responder al amor de Dios en su presencia. La otra semana publicaré de qué manera podemos perfeccionar el amor en Dios en nosotros. No te lo pierdas…

Es mi deseo y oración que Dios este hablando a tu vida al igual que lo ha hecho en la mía al estar estudiando el tema del amor. Si ha sido de bendición no dejes de compartirlo con otros y te invito a dejar un comentario, para saber qué te están pareciendo estos estudios en serie.

Que el Señor te bendiga ricamente.

Hoy es un buen día para experimentar el amor en la presencia de Dios.

Algo que toda persona debe saber es que Dios nos ama. A cada uno de nosotros, no importa cómo te veas, de dónde seas o cuantas cosas buenas o malas hayas hecho. Dios ama a todos por igual. La biblia dice en Juan 3:16, “de tal manera amó Dios al mundo…”.

Y déjame decirte que el amor de Dios es perfecto. No puede amar más o menos de lo que nos ama.

Muestra su amor para con nosotros por medio de:

  • Su creación. Génesis 1:1 “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Eclesiastés 3:11 “Todo lo hizo hermoso en su tiempo…”. Salmo 19:1 “El cielo azul nos habla de la grandeza de Dios y de todo lo que ha hecho.”
  • Su presencia. Salmo139:5 al 11 “Me tienes rodeado por completo; ¡estoy bajo tu control! ¡Yo no alcanzo a comprender tu admirable conocimiento! ¡Queda fuera de mi alcance! ¡Jamás podría yo alejarme de tu espíritu, o pretender huir de ti! Si pudiera yo subir al cielo, allí te encontraría; si bajara a lo profundo de la tierra, también allí te encontraría. Si volara yo hacia el este, tu mano derecha me guiaría; si me quedara a vivir en el oeste, también allí me darías tu ayuda. Si yo quisiera que fuera ya de noche para esconderme en la oscuridad, ¡de nada serviría!”

Muestra de su gran amor es que siempre está con nosotros y nunca nos deja. Solo depende de nosotros el poder experimentar ese amor. El cual se hace evidente cuando nosotros nos acercamos a su presencia.

  • Su salvación. Juan 3:16 dice “ Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Romanos 5:8 “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”
  • Sus promesas. Romanos 8:31 y 32 “Sólo nos queda decir que, si Dios está de nuestra parte, nadie podrá estar en contra de nosotros. Dios no nos negó ni siquiera a su propio Hijo, sino que lo entregó por nosotros, así que también nos dará junto con él todas las cosas.” 

Yo estoy seguro de que nada podrá separarnos del amor de Dios: ni la vida ni la muerte, ni los ángeles ni los espíritus, ni lo presente ni lo futuro, ni los poderes del cielo ni los del infierno, ni nada de lo creado por Dios. ¡Nada, absolutamente nada, podrá separarnos del amor que Dios nos ha mostrado por medio de nuestro Señor Jesucristo!” Romanos 8:38 

Qué más necesitamos para entender que Dios nos ama. Si nos ha deleitado con la creación más bella para que la disfrutemos. Nos ha dado su presencia desde el momento en que fuimos hechos en el vientre de nuestra madre y nunca se aleja. Nos ha regalado una salvación tan grande que era imposible alcanzarla por nuestros propios medios, y el precio fue entregar a su único hijo a morir por nosotros en la cruz. Si nos deja su promesa que nada ni nadie nos podrá separar de su amor. ¡Qué bueno es saber qué Dios me ama y siempre estará a mi lado!

¿Por qué Dios nos ama? Porque Él es amor. 1 Juan 4:8 nos dice claramente que “Dios es amor”. Y él no puede negarse a sí mismo. Santiago1:17 dice: “Dios nunca cambia. Fue Dios quien creó todas las estrellas del cielo, y es quien nos da todo lo bueno y todo lo perfecto.”
El apóstol Pablo nos dice que “Dios no puede negarse a sí mismo”, por tanto él no puede dejar de amar.(2 Timoteo 2:13).
Su voluntad para nosotros es buena, agradable y perfecta. (Romanos 12:2)
Sus pensamientos para nosotros son de bienestar y paz. “Porque yo sé los planes que tengo acerca de vosotros, dice Jehovah, planes de bienestar y no de mal, para daros porvenir y esperanza.” (Jeremías 29:11)

A veces podemos llegar a dudar de Dios, podemos dudar de su amor y de su presencia, cuando todo va mal y nuestro mundo se pone de cabezas. Y nos preguntamos si Dios me ama porqué permite que esto suceda… Déjame darte humildemente la respuesta.

  • En primer lugar, puede ser que tú estés viviendo lejos de la presencia de Dios a causa del pecado.
    “Todos hemos pecado, y por eso estamos lejos de Dios.” Romanos 3:23
    Pero hay una solución, “Dios nos dio muestras de su amor al enviar al mundo a Jesús, su único Hijo, para que por medio de él todos nosotros tengamos vida eterna.” 1 Juan 4:9
    “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Juan 14:6
    Quieres experimentar el amor en presencia de Dios, solo debes creer que eres pecador y pedirle a Cristo que sea tu Salvador. (Juan 1:12)
  • En segundo lugar, si ya has conocido a Cristo como tu Salvador, tal vez Dios este deseando que te acerques más a él.

Tal vez te hayas alejado a causa del pecado en tu vida.

“Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo.” Hebreos 12:6
Y estés experimentando la disciplina de parte de Dios. Quien en su amor desea corregirte.
“Mientras callé, se envejecieron mis huesos En mi gemir todo el día. Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; Se volvió mi verdor en sequedades de verano. Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado.” Salmo 32:3-5

Toma un tiempo para examinarte en presencia de Dios y si es necesario, confiesa tu pecado a Dios. Sabiendo que él es fiel y justo y te perdonará (1 Juan 1:9).

Puede ser que en su amor Dios te este probando para perfeccionarte.

Por otro lado, si ya te has examinado delante de Dios y has salido con un corazón recto. Tal vez, Dios te esté permitiendo pasar por la prueba para gloria de su nombre, y para ser cada vez más parecidos a Cristo. Para ello debemos pasar por el horno de fuego, la prueba.
“Queridos hermanos en Cristo, no se sorprendan si tienen que afrontar problemas que pongan a prueba su confianza en Dios. Eso no es nada extraño. Al contrario, alégrense de poder sufrir como Cristo sufrió, para que también se alegren cuando Cristo regrese y muestre su gloria y su poder.” 1 Pedro 4:12-13
“Hermanos en Cristo, ustedes deben sentirse muy felices cuando pasen por toda clase de dificultades. Así, cuando su confianza en Dios sea puesta a prueba, ustedes aprenderán a soportar con más fuerza las dificultades. Por lo tanto, deben resistir la prueba hasta el final, para que sean mejores y puedan obedecer lo que se les ordene.” Santiago 1:2-4

Para finalizar, quiero que recuerdes que Dios te ama y siempre estará contigo. No importa cuán lejos te hayas ido, o si hoy a causa de las pruebas te encuentres caído. Dios te ama y él está a tu lado.

Si algo me sostuvo en medio del sufrimiento y el dolor fue el saber que Dios me ama, que conoce mi sufrimiento porque lo padeció en carne propia, y que si lo permite es porque es lo mejor para mí. Y lo mejor para mi en medio de la prueba es acercarme a Dios.

Te invito a hacer un ejercicio. Cambia la palabra “amor” que aparece en 1 Corintios 13:4-8, por la palabra “Dios”.
“El amor (Dios)es sufrido, es benigno; el amor (Dios) no tiene envidia, el amor (Dios) no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser (Dios nunca deja de amar)…” (paréntesis agregados por mí).

El amor de Dios es incondicional y es eterno. Nunca lo olvides

Y Recuerda que hoy es un buen día para experimentar el amor en presencia de Dios. No dejes pasar este día sin haberte acercado a Dios. Él te espera.

Hoy es un buen día para enfocar la navidad en presencia de Dios.

En estas fechas se habla mucho del amor, la paz, del espíritu navideño. Sin embargo, creo que muy pocos son los que relacionan estas fechas con Dios.

Durante mi infancia y parte de la adolescencia asociaba la navidad con pasar tiempo con la familia, tirar pirotecnia y recibir regalos. Creo que no fue hasta después de mis 12 años que relacione la navidad con el nacimiento del Señor Jesús y lo que esto significó para la humanidad. Para mí estas fechas no significaban nada. Pero eso cambio…

Para que ese cambio ocurriera primero tuve que conocer el amor tan grande que Dios sentía por mí.

Todavía recuerdo aquella tarde de sábado cuando entendí que Dios me amaba, a pesar de todas mis imperfecciones, mis faltas y mis pecados. Que me amó tanto que envió a su Hijo al mundo para que yo pudiera alcanzar el perdón de pecados y la vida eterna.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Juan 3:16

“Dios nos dio muestras de su amor al enviar al mundo a Jesús, su único Hijo, para que por medio de él todos nosotros tengamos vida eterna. El verdadero amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo, para que nosotros fuéramos perdonados por medio de su sacrificio”. 1 Juan 4:9-10 (TLA)

Muchos olvidan que Jesús siendo Dios, estando a la diestra del Padre. Con toda la gloria, teniendo a legiones de ángeles que le adoraban, se despojó a si mismo, y vino al mundo y en el más humilde lugar, junto animales, en aquel pesebre, él nació con un propósito definido, salvar al hombre pecador.

Para el Padre, significó entregar a su hijo. Para el Hijo, implicó no solo despojarse de su gloria, sino llevar el castigo que tú y yo merecíamos por nuestros pecados. La única razón para tan grande sacrificio. Fue su amor por cada uno de nosotros.

En estas fechas te animo a que te tomes un tiempo para recordar el verdadero significado de la navidad. Dios buscando salvar al pecador entregó a su Hijo para que por medio de él tuvieses vida eterna.

Que con gran alegría recuerdes las palabras que los ángeles anunciaron a los pastores en belén…
“… porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor”. Lucas 2:10-11

Que en estas fiestas puedas dar gracias a Dios por su amor, por su entrega, por su sacrificio, y porque por medio de Jesús podemos hallar perdón de pecados y vida eterna.

Hoy es un buen día para que empieces a enfocar tu navidad en presencia de Dios, dándole el verdadero significado.

Si aún no conoces a Cristo como tu Salvador personal te animo a que puedas tomar un tiempo en este día para hacerlo. Pues por ti Jesús nació.

Que el Señor te bendiga ricamente y te deseo una muy feliz navidad.