Hoy es un buen día para amar a nuestro prójimo en presencia de Dios

“ Nadie ha visto jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, y su amor se ha perfeccionado en nosotros.” 1 Juan 4:12

Este versículo realmente me encanta, porque es muy claro.

La manera en que amemos a quienes tenemos a nuestro lado mostrará cuánto amamos realmente a Dios.

Su palabra nos enseña que debemos amar como Cristo nos amo, entregándolo todo. Estando dispuestos a cualquier sacrificio.

Realmente quiero ser clara y concisa en esta publicación. Por eso solo haré hincapié en dos puntos.

1. Es un mandamiento de Dios amar a nuestro prójimo.
“ Jesús le contestó: El primero y más importante de los mandamientos es el que dice así: “¡Escucha, pueblo de Israel! Nuestro único Dios es el Dios de Israel. Ama a tu Dios con todo lo que piensas, con todo lo que eres y con todo lo que vales.” Y el segundo mandamiento en importancia es: “Cada uno debe amar a su prójimo, como se ama a sí mismo.” Ningún otro mandamiento es más importante que estos dos.” Marcos 12:29-31
• “Si decimos que amamos a Dios, y al mismo tiempo nos odiamos unos a otros, somos unos mentirosos. Porque si no amamos al hermano, a quien podemos ver, mucho menos podemos amar a Dios, a quien no podemos ver.” 1 Juan 4:20

Si amas a Dios debes mostrar amor por las personas que Dios puso a tu lado.

Reconozco que hay veces que no es fácil amar a la persona que tenemos a nuestro lado. He escuchado a hijos hablando del daño que le hacen sus padres, a esposas contando cómo sufren a causa de sus esposos, trabajadores en manos de superiores opresivos. Pero debemos recordar que no debemos amar en nuestras fuerzas. Dios es el que produce ese amor en nuestro interior por medio del espíritu Santo que mora en el creyente. En nuestras fuerzas sería imposible. (Gálatas 5:22).
Pablo escribe lo siguiente en 2 Tesalonicenses 3:5:
“Deseamos que el Señor Jesús los ayude a amar a los demás, así como Dios ama a todos, y que les dé su fortaleza para resistir en medio del sufrimiento.”

Auqnue a veces nos encontremos con personas difíciles de amar debemos recordar que Dios es quien nos capacita para hacerlo. Y que es posible en dependencia de Dios.

(Si tienes dudas, te invito a leer la publicación pasada sobre “…perfeccionar el amor…” o escribirme para ayudarte con tus inquietudes.)

Dejando claro este primer punto, me gustaría pasar al siguiente.

2. Amor práctico.

Si tengo que ser sincera, debo decir que muchas veces como cristianos no sabemos cómo mostrar amor a aquellos que nos rodean. Especialmente a quienes están pasando por tiempos de sufrimiento.

– A veces parece que preferimos estar lejos para no molestar. Podemos decir, “yo apenas lo conozco, seguro fulanito que es más cercano lo ayudará”. Si quieres ser un seguidor de Cristo, muestra amor. Si ves una necesidad, súplela. No solo serás tendrás la oportunidad de ser de bendición a otro sino que tú también serás bendecido.

“ »Les doy un mandamiento nuevo: Ámense unos a otros.» Ustedes deben amarse de la misma manera que yo los amo. Si se aman de verdad, entonces todos sabrán que ustedes son mis seguidores.” Juan 13:34-35

– Otras pensamos, qué le voy a decir si yo no viví tal situación. Esto ha pasado por mi cabeza en varias ocasiones, y claramente Dios me enseñó que él es quien desea obrar a través de mí. Y que el consuelo o ánimo no viene de mi experiencia o conocimiento. Sino de la Palabra de Dios. Si eres un hijo de Dios, él te puede usar para llevar sus palabras a otros.

“Si tu palabra no me hiciera tan feliz, ¡ya me hubiera muerto de tristeza! 93 Jamás me olvido de tu palabra, pues ella me da vida.” Salmo 119:92-93

– Tal vez, no queremos incomodar a otros. He escuchado a personas que me decían: “no te llame porque no quería despertarte”. Si ese es tu caso te animo a que llames. Si la persona enferma es como yo. Cuando duerme desconecta el teléfono. Si la llamas una vez y la encuentras dormida, pregunta a qué hora puedes volver a llamar. Busca la manera…

 

Ya terminando, quiero darte algunos ejemplos de amor práctico que impactaron mi vida y me demostraron el amor de Dios.

– Mi esposo. Es de esperarse que un esposo, siervo de Dios, muestre amor por su esposa cuando ella padece. Pero quiero decirte que esto no es fácil. Para mi esposo no lo fue. Yo sé que el sufría cuando veía mi dolor, que él cargaba con la presión del trabajo, la iglesia, nuestra hija, la casa, cuidarme, etc… Siempre trato de darme lo mejor, de animarme, de proveer todo lo que necesitaba; si estaba a su alcance darme el gusto. Algo muy simple fue que en mi peor momento, cuando no me levantaba de la cama para nada y el dolor era insoportable. Y realmente, no teníamos un peso. Recibiendo un dinero inesperado. Fue y me compró una cafetera para hacer cappuccino. “Para que, aunque no pudiera salir o hacer nada, al menos disfrutará de algo que me encanta. Un rico cappuccino.” Una acción que demostró amor.

– Mi mamá. Una madre haría cualquier cosa por sus hijos. Es capaz de dejarlo todo. Bueno, eso mismo hizo mi mamá. Cuando la llamamos contándole la situación, dejó todo en Argentina y vino por 6 meses a México. Aguantó hacerme las primeras terapias que eran una tortura. Pero ahí estaba ella. Haciendo lo que fuera necesario para que yo mejore aunque le desgarrara el corazón.

– La familia, mi papá apoyándonos como podía y estando al pendiente. Mis suegros, cuidando a niqui, ayudando en la casa, buscando medicinas, saliendo corriendo a la madrugada cuando me descompensaba… haciendo de todo. Los tíos de Luis, visitándome, trayendo los pasteles que me gustan, consintiéndome, etc…En medio del dolor podía ver el amor de Dios a través de estás personas.

– La iglesia. Puedo decirte que las hermanas de la Iglesia que pastoreaba Luis, Iglesia Misionera Filadelfia, desarmaron la casa donde vivía y la armaron en la nueva casa, al lado de mis suegros. Casi, casi, para saber dónde se encontraba el florero, tenía que llamarlas y preguntarles porque yo no moví un dedo. Otra hermana, se ofreció a cocinarnos todos los días. Mi marido feliz.

– Pero no solo los que estuvieron cerca, también los de lejos. La iglesia en Argentina, mandando cartas a través de mi mamá. Hermanos de todos lados, que me enviaban mensajes por Facebook, por mail, whatsapp, llamadas por teléfono, ofrendas, etc. No te puedo explicar la alegría que me daba recibir esos mensajes. Algunos que solo decían, oro por vos. Eran suficientes. Amor práctico.

 

Ya terminando, quisiera hablarte de una amiga muy querida, que está en Argentina. Hace un poco más de un año su papá sufrió un derrame cerebral. Sinceramente, yo la amo a ella y a su familia; y mi corazón estaba sumamente dolorido y angustiado, pensando en lo difícil que sería para ella, estar fuera de la sala de terapia intensiva, sabiendo cuán grave estaba su papá. Ore por ella y su familia, me mantuve en contacto para saber cómo evolucionaba su papá. Pero algo que me llenó de paz fue pensar en que mis amigas, son sus amigas. Yo hubiese querido estar a su lado toda la noche. No pude, estuve orando. Pero al día siguiente cuando llame, me dijeron que sus amigos habían pasado toda la noche sentados en el piso del hospital, a su lado, acompañándola.
Eso es mostrar el amor de Dios a nuestro prójimo.

Mi deseo y oración es que entiendas que puedes ser un instrumento en las manos de Dios para mostrar su amor. Mostrando amor, puedes ser de impacto a un mundo que se pierde. Puedes ser de ánimo a un hermano que sufre o tiene necesidad.
Solo debemos estar en sintonía con el corazón de Dios. Debemos decidir mirar a nuestro alrededor y dejar de mirarnos a nosotros mismos. Y tener un corazón sensible para que Dios te pueda usar.

Por último, este mandamiento de amar al prójimo, no está dirigido solo a los sanos y fuertes. Si estás sufriendo, enfermo, debilitado, mira a tu alrededor. Dios te puede usar para mostrar su amor a otro que está en la misma condición. O aún peor, sin conocer a Cristo. Puedes orar, puedes llamarlo, mandar un mensaje o un mail. No sé cómo, pero sé que Dios te puede usar. Solo debes estar dispuesto y dependiente de él.

Es mi deseo y oración que Dios haya hablado a tu corazón y puedas ser un ejemplo de amor a quienes te rodean.
Hoy es u buen día para amar al prójimo en presencia de Dios.
Que el Señor te bendiga ricamente.

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Hasta pronto…

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