Hoy es un buen día para responder al amor de Dios en su presencia

“Él te ama más de lo que tú lo amas a él, y él te amó antes que tú lo amaras a él”.
Bernardo de Claraval

En la publicación pasada hable del amor de Dios hacia cada uno de nosotros. Y que por amor envió a su hijo a morir para que nosotros pudiésemos vivir (1 Juan 4:9). Al considerar su amor, somos atraídos por él, y queremos responder a ese amor.

Recuerdo que cuando Luis empezó a enamorarme, muy sutilmente comenzó a dedicarme más tiempo y atención, cada día me traía una nueva flor que arrancaba del jardín; se interesaba por mí, me escuchaba, me cuidaba, me animaba… y poco a poco fue llamando mi atención. Cuando él me declaró su amor, yo le correspondí. Empecé a confiar en él, a depender más de él, a consultarle sobre decisiones que debía tomar porque al compartir nuestro amor nos estábamos convirtiendo en una misma persona.

Dios mostró su amor de una manera clara y determinante. Él mismo afirma que su amor es eterno, no tiene principio ni fin.(“Con amor eterno te he amado… dice Jeremías 31:3). Y su amor es para cada ser humano que habita sobre la tierra (“Porque tanto amó Dios al mundo…” Juan 3:16).

Cuando entendemos que Dios nos ama, somos atraídos hacia él. Deseamos vivir ese amor a cada instante, y conocerle más. Y cuánto más conocemos a Dios, más somos influenciados por él, y mostramos el amor como él lo muestra.

Así como me enamoré de Luis cuando él demostró su amor, así Dios desea que nos enamoremos de él. Y desea que le conozcamos más, que le busquemos más, que elijamos pasar tiempo con él, quiere hablarnos a través de su palabra y desea escuchar lo que hay en nuestro corazón por medio de la oración.

El amor de Dios está disponible para nosotros pero es nuestra elección corresponder a su amor.

Pero es imposible amar a Dios si no le conocemos primero; porque Dios es amor (1 Juan 4:8); porque le amamos en repuesta de su amor (1 Juan 4:10); y porque el amor es fruto de su Santo Espíritu (“Mas el fruto del Espíritu es amor,… Gálatas 5:22).

Cuando respondemos al amor de Dios, este amor hacia él se hace evidente.

  • Cambia nuestro sentir. Ya no queremos vivir para nosotros mismos sino para Dios.
    “El amor de Cristo nos obliga, porque estamos convencidos de que uno murió por todos… para que los que viven ya no vivan para sí, sino para el que murió por ellos y fue resucitado.” 2 Corintios 5:14-15
  • Cambia nuestro corazón. Ya no buscamos las cosas del mundo sino las cosas de Dios.
    “ No amen al mundo ni nada de lo que hay en él. Si alguien ama al mundo, no tiene el amor del Padre. Porque nada de lo que hay en el mundo —los malos deseos del cuerpo, la codicia de los ojos y la arrogancia de la vida— proviene del Padre sino del mundo”. 1 Juan 2:14-15
  • Cambia nuestras prioridades. Cuando respondemos al amor de Dios, el se convierte en nuestra prioridad.
    “Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.” Filipenses 4:7
  • Cambia nuestras actitudes. Podemos mostrar un amor práctico, hacia Dios y hacia quienes nos rodean.
    “Queridos hermanos, amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios, y todo el que ama ha nacido de él y lo conoce.” 1 Juan4:7

Cuando respondemos al amor de Dios, y depositamos en él nuestra confianza, podemos experimentar paz, alegría y esperanza, en medio de cualquier situación.
“Que Dios, quien nos da seguridad, los llene de alegría. Que les dé la paz que trae el confiar en él. Y que, por el poder del Espíritu Santo, los llene de esperanza.” Romanos 15:13

Recuerda que el que ama debe aprender a confiar. Porque si desconfiamos es porque creemos que quien nos ama, no nos ama lo suficiente. Y si depositamos nuestra confianza en hombres que son imperfectos y nos fallan, cuánto más en Dios, que no es hombre para fallarnos. Salmo 118:8


Te invito a tomar un tiempo y que pienses en el amor de Dios hacia tu vida. Y que evalúes si hoy estás respondiendo a su amor. Tal vez necesites hacerte las siguientes preguntas:
– ¿Tengo un sentir diferente al que tenía cuando no conocía a Dios?, ¿Confió plenamente en aquel que estuvo dispuesto a entregar a su propio hijo por mí o desconfió basado en mis circunstancias?
– ¿Ha cambiado mi corazón o sigo buscando las cosas que este mundo me ofrece? ¿Estoy buscando agradar a Dios o satisfacer mis propios deseos, siendo egoísta?
– ¿Han cambiado mis prioridades? ¿Qué es lo más importante en tu vida? Tal vez tu familia, el trabajo, tu cuerpo, tu ministerio…
– ¿Han cambiado mis actitudes? ¿Estoy respondiendo al amor de Dios, amando a Dios y a los demás antes que a mí mismo?

Hoy es un buen día para responder al amor de Dios en su presencia. La otra semana publicaré de qué manera podemos perfeccionar el amor en Dios en nosotros. No te lo pierdas…

Es mi deseo y oración que Dios este hablando a tu vida al igual que lo ha hecho en la mía al estar estudiando el tema del amor. Si ha sido de bendición no dejes de compartirlo con otros y te invito a dejar un comentario, para saber qué te están pareciendo estos estudios en serie.

Que el Señor te bendiga ricamente.

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Hoy es un buen día para experimentar el amor en la presencia de Dios.

Algo que toda persona debe saber es que Dios nos ama. A cada uno de nosotros, no importa cómo te veas, de dónde seas o cuantas cosas buenas o malas hayas hecho. Dios ama a todos por igual. La biblia dice en Juan 3:16, “de tal manera amó Dios al mundo…”.

Y déjame decirte que el amor de Dios es perfecto. No puede amar más o menos de lo que nos ama.

Muestra su amor para con nosotros por medio de:

  • Su creación. Génesis 1:1 “En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. Eclesiastés 3:11 “Todo lo hizo hermoso en su tiempo…”. Salmo 19:1 “El cielo azul nos habla de la grandeza de Dios y de todo lo que ha hecho.”
  • Su presencia. Salmo139:5 al 11 “Me tienes rodeado por completo; ¡estoy bajo tu control! ¡Yo no alcanzo a comprender tu admirable conocimiento! ¡Queda fuera de mi alcance! ¡Jamás podría yo alejarme de tu espíritu, o pretender huir de ti! Si pudiera yo subir al cielo, allí te encontraría; si bajara a lo profundo de la tierra, también allí te encontraría. Si volara yo hacia el este, tu mano derecha me guiaría; si me quedara a vivir en el oeste, también allí me darías tu ayuda. Si yo quisiera que fuera ya de noche para esconderme en la oscuridad, ¡de nada serviría!”

Muestra de su gran amor es que siempre está con nosotros y nunca nos deja. Solo depende de nosotros el poder experimentar ese amor. El cual se hace evidente cuando nosotros nos acercamos a su presencia.

  • Su salvación. Juan 3:16 dice “ Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Romanos 5:8 “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”
  • Sus promesas. Romanos 8:31 y 32 “Sólo nos queda decir que, si Dios está de nuestra parte, nadie podrá estar en contra de nosotros. Dios no nos negó ni siquiera a su propio Hijo, sino que lo entregó por nosotros, así que también nos dará junto con él todas las cosas.” 

Yo estoy seguro de que nada podrá separarnos del amor de Dios: ni la vida ni la muerte, ni los ángeles ni los espíritus, ni lo presente ni lo futuro, ni los poderes del cielo ni los del infierno, ni nada de lo creado por Dios. ¡Nada, absolutamente nada, podrá separarnos del amor que Dios nos ha mostrado por medio de nuestro Señor Jesucristo!” Romanos 8:38 

Qué más necesitamos para entender que Dios nos ama. Si nos ha deleitado con la creación más bella para que la disfrutemos. Nos ha dado su presencia desde el momento en que fuimos hechos en el vientre de nuestra madre y nunca se aleja. Nos ha regalado una salvación tan grande que era imposible alcanzarla por nuestros propios medios, y el precio fue entregar a su único hijo a morir por nosotros en la cruz. Si nos deja su promesa que nada ni nadie nos podrá separar de su amor. ¡Qué bueno es saber qué Dios me ama y siempre estará a mi lado!

¿Por qué Dios nos ama? Porque Él es amor. 1 Juan 4:8 nos dice claramente que “Dios es amor”. Y él no puede negarse a sí mismo. Santiago1:17 dice: “Dios nunca cambia. Fue Dios quien creó todas las estrellas del cielo, y es quien nos da todo lo bueno y todo lo perfecto.”
El apóstol Pablo nos dice que “Dios no puede negarse a sí mismo”, por tanto él no puede dejar de amar.(2 Timoteo 2:13).
Su voluntad para nosotros es buena, agradable y perfecta. (Romanos 12:2)
Sus pensamientos para nosotros son de bienestar y paz. “Porque yo sé los planes que tengo acerca de vosotros, dice Jehovah, planes de bienestar y no de mal, para daros porvenir y esperanza.” (Jeremías 29:11)

A veces podemos llegar a dudar de Dios, podemos dudar de su amor y de su presencia, cuando todo va mal y nuestro mundo se pone de cabezas. Y nos preguntamos si Dios me ama porqué permite que esto suceda… Déjame darte humildemente la respuesta.

  • En primer lugar, puede ser que tú estés viviendo lejos de la presencia de Dios a causa del pecado.
    “Todos hemos pecado, y por eso estamos lejos de Dios.” Romanos 3:23
    Pero hay una solución, “Dios nos dio muestras de su amor al enviar al mundo a Jesús, su único Hijo, para que por medio de él todos nosotros tengamos vida eterna.” 1 Juan 4:9
    “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Juan 14:6
    Quieres experimentar el amor en presencia de Dios, solo debes creer que eres pecador y pedirle a Cristo que sea tu Salvador. (Juan 1:12)
  • En segundo lugar, si ya has conocido a Cristo como tu Salvador, tal vez Dios este deseando que te acerques más a él.

Tal vez te hayas alejado a causa del pecado en tu vida.

“Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo.” Hebreos 12:6
Y estés experimentando la disciplina de parte de Dios. Quien en su amor desea corregirte.
“Mientras callé, se envejecieron mis huesos En mi gemir todo el día. Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; Se volvió mi verdor en sequedades de verano. Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado.” Salmo 32:3-5

Toma un tiempo para examinarte en presencia de Dios y si es necesario, confiesa tu pecado a Dios. Sabiendo que él es fiel y justo y te perdonará (1 Juan 1:9).

Puede ser que en su amor Dios te este probando para perfeccionarte.

Por otro lado, si ya te has examinado delante de Dios y has salido con un corazón recto. Tal vez, Dios te esté permitiendo pasar por la prueba para gloria de su nombre, y para ser cada vez más parecidos a Cristo. Para ello debemos pasar por el horno de fuego, la prueba.
“Queridos hermanos en Cristo, no se sorprendan si tienen que afrontar problemas que pongan a prueba su confianza en Dios. Eso no es nada extraño. Al contrario, alégrense de poder sufrir como Cristo sufrió, para que también se alegren cuando Cristo regrese y muestre su gloria y su poder.” 1 Pedro 4:12-13
“Hermanos en Cristo, ustedes deben sentirse muy felices cuando pasen por toda clase de dificultades. Así, cuando su confianza en Dios sea puesta a prueba, ustedes aprenderán a soportar con más fuerza las dificultades. Por lo tanto, deben resistir la prueba hasta el final, para que sean mejores y puedan obedecer lo que se les ordene.” Santiago 1:2-4

Para finalizar, quiero que recuerdes que Dios te ama y siempre estará contigo. No importa cuán lejos te hayas ido, o si hoy a causa de las pruebas te encuentres caído. Dios te ama y él está a tu lado.

Si algo me sostuvo en medio del sufrimiento y el dolor fue el saber que Dios me ama, que conoce mi sufrimiento porque lo padeció en carne propia, y que si lo permite es porque es lo mejor para mí. Y lo mejor para mi en medio de la prueba es acercarme a Dios.

Te invito a hacer un ejercicio. Cambia la palabra “amor” que aparece en 1 Corintios 13:4-8, por la palabra “Dios”.
“El amor (Dios)es sufrido, es benigno; el amor (Dios) no tiene envidia, el amor (Dios) no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser (Dios nunca deja de amar)…” (paréntesis agregados por mí).

El amor de Dios es incondicional y es eterno. Nunca lo olvides

Y Recuerda que hoy es un buen día para experimentar el amor en presencia de Dios. No dejes pasar este día sin haberte acercado a Dios. Él te espera.

Hoy es un buen día para compartir en presencia de Dios

Quiero tomar un tiempo para compartir lo que Dios ha hecho en este hermoso año que pasó. Para los que siguen el blog desde el comienzo, sabrán que hace exactamente un año hice mi primer publicación. Y no tenía idea de lo que Dios quería hacer a través de mí.

Como he mencionado antes, durante mucho tiempo me resistí a la idea de comenzar a escribir pensando que nadie leería lo que escribiera. Pero luego me di cuenta que Dios no quería que fuera una gran escritora, ni que tuviese mil seguidores, él solo me pedía que compartiera lo que él estaba haciendo en mí. Y así fue que comenzó el blog.

Filipenses 2:13 dice: “porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.”

Doy gracias a Dios porque me dio un gran ministerio a través del blog. Comunicándome con muchas personas que se encuentran en situaciones semejantes a las que yo pasé. Que hoy pueden ser animadas y consoladas por medio de la Palabra de Dios, y a las cuales puedo apoyar en oración y ser parte de sus vidas.

Como dice el apóstol Pablo en 1 Timoteo 1:12, “ Le doy gracias a nuestro Señor Jesucristo, porque ha confiado en mí y me ha dado fuerzas para trabajar por él.”

Nunca pensé que llegaría a tener más de 400 seguidores en el blog, y más de mil visitas en este año. Pero la gloria es toda del Señor, que se glorifica a sí mismo por medio de lo que hizo, hace y hará; y por el cumplimiento de su Palabra.

Quiero compartirles que actualmente sigo sin sentir dolor en mi pierna. Los médicos no saben que sucedió con la quemadura química que había dañado un 70% del nervio ciático. Uno de ellos dijo, “tenemos pruebas suficientes (estudios médicos) como para pensar que existió un error. Ese daño era permanente e irrecuperable. Solo Dios pudo hacer algo así”. Y a mí no me cabe la menor duda. Cada día la pierna se fortalece más. Ya no uso silla de ruedas y desde la semana pasada he dejado de usar el bastón también. Actualmente continuo tomando medicamentos que los médicos consideran que no puedo dejar, y llevará un año hacer todos los ajustes para quitarlos por completo. También para entonces evaluarán si es posible quitar el neufoestimulador medular que tengo implantado. Pues desde el 21 de septiembre de 2015 no lo he vuelto a prender.

Dios obra de maneras asombrosas que no podemos comprender.

“Dios tiene poder para hacer mucho más de lo que le pedimos. ¡Ni siquiera podemos imaginar lo que Dios puede hacer para ayudarnos con su poder! Todos los que pertenecemos a la iglesia de Cristo, debemos alabarlo por siempre. Amén.”

Efesios 3:20 -21

Todavía sigo padeciendo de algunas infecciones urinarias e intestinales debido a la gran cantidad de medicamentos. Y aunque desde la recuperación de la pierna no he cesado de ver médicos y hacer estudios por estos padecimientos. Estoy realmente gozosa y agradecida a Dios por darme el regalo de la sanidad en mi pierna. Pues ya puedo bañarme, salir de casa, jugar con Nicole, compartir con mi esposo y ayudarle. Como familia estamos gozándonos en el milagro que ha hecho Dios.

Pero el peso que Dios colocó en mi corazón por compartir sus enseñanzas sigue intacto en mi corazón. Es por eso que seguiré escribiendo en el blog. A partir de este mes, con dos publicaciones mensuales. Y con el proyecto concreto de poder publicar el libro “hoy es un buen día para estar en presencia de Dios”, antes de fin de año.

Es por eso que quiero pedirles su apoyo en oración para poder cumplir con estas metas, y que tanto el blog como el libro sean de bendición para quienes lo lean.

Recuerdo que estando en cama, con tanto dolor, le decía al Señor: “Dios mío, sáname. Yo quiero compartir las grandes obras que has hecho en mi vida. Pero cómo si estoy sin poder moverme. Quita el dolor y contaré a todos lo que has hecho”.

Dios hizo su parte, y con su ayuda yo quiero ser un instrumento en sus manos.

Habiendo visto al Señor Jesús resucitado, Marcos 16: 13 dice de los discípulos, “Ellos fueron y lo hicieron saber a los otros”.

Y pienso ¿Cómo callar las grandes maravillas que Dios ha hecho en mi vida?

El siguiente Salmo me encanta pues manifiesta certeramente lo que hay en mi corazón.
Salmo 66:1-2, 9-11,13-14,16 y 20.

“¡Cantemos a Dios con alegría los que habitamos la tierra! ¡Cantemos himnos a Dios y alabemos su grandeza!…

Dios nos ha protegido, nos ha conservado la vida; ¡no nos ha dejado morir!
Tú, Dios mío, nos pusiste a prueba, para ver si éramos fieles.
Nos hiciste caer en la trampa de nuestros enemigos. ¡Cómo nos has hecho sufrir!

Yo me presentaré en tu templo con ofrendas especiales en tu honor,
así te cumpliré mis promesas, las promesas que yo mismo te hice cuando me vi en problemas.

Préstenme atención ustedes, los que adoran a Dios; vengan, que voy a contarles lo que Dios ha hecho por mí.
¡Bendito sea Dios, pues tomó en cuenta mi oración y me demostró su amor!

Te invito a acompañarme en este nuevo año a través del blog, a que si aún no lo has hecho, puedas suscribirse de forma gratuita para recibir por mail cada nueva publicación, y a compartir por medio de las redes sociales el enlace del blog; para que la palabra de Dios llegue a más personas. A fin de que juntos sigamos aprendiendo cada vez más a cerca de nuestro gran Dios.

Si quieres también puedes escribirme de forma privada para estar orando por ti o apoyarte de alguna manera.

Gracias por tu apoyo, oraciones y compañia durante todo este tiempo.

Que el Señor te bendiga ricamemte.

Hoy es un buen día para enfocar la navidad en presencia de Dios.

En estas fechas se habla mucho del amor, la paz, del espíritu navideño. Sin embargo, creo que muy pocos son los que relacionan estas fechas con Dios.

Durante mi infancia y parte de la adolescencia asociaba la navidad con pasar tiempo con la familia, tirar pirotecnia y recibir regalos. Creo que no fue hasta después de mis 12 años que relacione la navidad con el nacimiento del Señor Jesús y lo que esto significó para la humanidad. Para mí estas fechas no significaban nada. Pero eso cambio…

Para que ese cambio ocurriera primero tuve que conocer el amor tan grande que Dios sentía por mí.

Todavía recuerdo aquella tarde de sábado cuando entendí que Dios me amaba, a pesar de todas mis imperfecciones, mis faltas y mis pecados. Que me amó tanto que envió a su Hijo al mundo para que yo pudiera alcanzar el perdón de pecados y la vida eterna.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Juan 3:16

“Dios nos dio muestras de su amor al enviar al mundo a Jesús, su único Hijo, para que por medio de él todos nosotros tengamos vida eterna. El verdadero amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo, para que nosotros fuéramos perdonados por medio de su sacrificio”. 1 Juan 4:9-10 (TLA)

Muchos olvidan que Jesús siendo Dios, estando a la diestra del Padre. Con toda la gloria, teniendo a legiones de ángeles que le adoraban, se despojó a si mismo, y vino al mundo y en el más humilde lugar, junto animales, en aquel pesebre, él nació con un propósito definido, salvar al hombre pecador.

Para el Padre, significó entregar a su hijo. Para el Hijo, implicó no solo despojarse de su gloria, sino llevar el castigo que tú y yo merecíamos por nuestros pecados. La única razón para tan grande sacrificio. Fue su amor por cada uno de nosotros.

En estas fechas te animo a que te tomes un tiempo para recordar el verdadero significado de la navidad. Dios buscando salvar al pecador entregó a su Hijo para que por medio de él tuvieses vida eterna.

Que con gran alegría recuerdes las palabras que los ángeles anunciaron a los pastores en belén…
“… porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor”. Lucas 2:10-11

Que en estas fiestas puedas dar gracias a Dios por su amor, por su entrega, por su sacrificio, y porque por medio de Jesús podemos hallar perdón de pecados y vida eterna.

Hoy es un buen día para que empieces a enfocar tu navidad en presencia de Dios, dándole el verdadero significado.

Si aún no conoces a Cristo como tu Salvador personal te animo a que puedas tomar un tiempo en este día para hacerlo. Pues por ti Jesús nació.

Que el Señor te bendiga ricamente y te deseo una muy feliz navidad.

Hoy es un buen día para dejar nuestros límites en presencia de Dios- Parte 2

Frente a nuestras limitaciones Dios nos capacita.

Nuevamente estaré escribiendo sobre los límites, pero no los que Dios desea que reconozcamos en nosotros para él obrar. Sino de, como al igual que Moisés, cuando nosotros limitamos a Dios diciéndole de lo que es o no es capaz de hacer en nosotros.

Dios utilizó su poder para darnos todo lo que necesitamos, y para que vivamos como él quiere. Dios nos dio todo eso cuando nos hizo conocer a Jesucristo. Por medio de él, nos eligió para que seamos parte de su reino maravilloso. Nos capacita por medio de su Santo Espiritú como dice en Juan 14:26. Y Además, nos ha dado todas las cosas importantes y valiosas que nos prometió. 2 Pedro 1:3-4 (TLA)

Dios nos escogió a pesar de nosotros mismos porque nos ama, y porque desea transformarnos a la imagen de su hijo. Para que llevemos gloria a su nombre.
“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;” (1 Pedro‬ ‬2:9)‬‬

De hecho, es indispensable recordar que Dios es quien hace nueva TODAS las cosas (Ap. 21:5). Incluyéndonos, sin importar cuantas veces hallamos fallado. Él puede volvernos a usar; siempre y cuando nos acerquemos a su presencia con un corazón humilde y dispuesto a ser transformado.
Para que al vernos, quienes nos rodean, puedan dar la gloria a Dios.

“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.” Mateo 5:16

Cuando Dios llamó a Moisés desde aquella zarza, él ya tenía en mente el plan que llevaría a cabo. Moisés escucho el llamado, y se acercó a Dios. Segundo, Dios le hizo ver a Moisés que quería usarlo, pero debía estar dispuesto a reconocer sus límites. Y ahora le da una gran lección. Debemos confiar en Dios y nunca debemos limitarlo.

Éxodo 3:7-16
“Pero Dios siguió diciéndole:
—Yo sé muy bien que mi pueblo Israel sufre mucho porque los egipcios lo han esclavizado. También he escuchado sus gritos pidiéndome ayuda, y he visto que sus capataces los maltratan mucho. Por eso he venido a librarlos del poder egipcio… Así que prepárate, pues voy a mandarte a hablar con el rey de Egipto, para que saques de ese país a mi pueblo.”

  • Dios conoce la aflicción que cada uno de nosotros sufre día a día. Él siente dolor por cada alma que se pierde, por cada hijo que sufre. Y muchas veces él deseará usarte para alcanzarles, para que les cuentes de Cristo, para que compartas del consuelo de Dios a los que padecen… en el mundo hay gran necesidad de Dios. Y si tú ya le conoces, Dios te está llamando a ser un canal de bendición, en un mundo que se pierde. Pero muchas veces limitamos a Dios al centrarnos solo en nuestro dolor y no somos sencibles frente a las necesidades de otros. Ni buscamos serles de bendición. Una de las cosas que más me ayudo en los tiempos de sufrimiento fue pensar en otros, orar por ellos, compartirles lo que Dios iba haciendo en mí. NO LIMITES HOY A DIOS, MIRA LA NECESIDAD A TU ALREDEDOR Y PÍDELE A DIOS QUE TE AYUDE A SER UN INSTRUMENTO DE SU AMOR. PREPÁRATE, PUES DIOS QUIERE USARTE.

La respuesta de Moisés:
“Moisés contestó:
—¿Y quién soy yo para ir ante él y decirle: “Voy a sacar de aquí a los israelitas”?…”

  • Claramente podemos entender el temor de Moisés. Recuerde que el faraón deseaba matarlo. Y no solo existía esa realidad. Moisés sabia que había fracasado la primera vez, qué tendría ésta de diferente. Pero Dios le estaba llamando a confiar en Él.

“…Dios le dijo:
—¡Moisés, yo estaré contigo en todo momento! Y para que sepas que yo soy quien te envía, voy a darte una señal: Después de que hayas sacado a los israelitas, todos ustedes me adorarán en este mismo lugar…”

  • Dios le responde de forma clara. YO ESTARÉ CONTIGO. Es como si le dijera, yo te protejo y cuido, no dejaré que nadie te lastime. Y esto saldrá bien porque viene de mí, y yo te estoy guiando. Tú solo obedece.

“…Moisés respondió:
—Pero si voy y les digo a los israelitas: “Nuestro Dios, es decir, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, me ha enviado a libertarlos”, seguramente van a decirme: “A ver, dinos cómo se llama”. Y entonces, ¿qué les voy a responder?
Dios le contestó:
—Diles que soy el Dios eterno, y que me llamo YO SOY. Diles a todos que yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, los antepasados de ustedes.

  • Moisés seguía con temores y dudas. Con excusas. Pero Dios le declara uno de sus nombres en respuesta, Yo soy el que soy, el que existe por sí mismo. El Dios que obró en el pasado, yo soy el mismo.

Nosotros al igual que Moisés muchas veces limitamos a Dios y lo que él desea hacer con nosotros porque no confiamos en él.

Limitamos a Dios cuando,
– Olvidamos que somos salvos por su gracias, “Porque por gracia sois salvos…” (Efesios 2:8, ).
Olvidamos que si somos algo es por su gracia, “Pero por la gracia de Dios soy lo que soy;…” (1 Corintios 15:10).
Olvidamos que Dios nos fortalece por su gracia, “Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor,” (1 Timoteo 1 :12).
– Olvidamos que si triunfamos es por su gracia, “ Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús,” (2 Corintios 2:14).

Y podemos despreciar el poder de Dios al negarnos a responder a su llamado “Sin embargo, Dios fue bueno conmigo, y por eso soy apóstol. No desprecié el poder especial que me dio, y trabajé más que los otros apóstoles; aunque en realidad todo lo hice gracias a ese poder especial de Dios.” (1 corintios 15:10, TLA). Hermosas palabras del apóstol Pablo, reconociendo sus limitaciones pero la supremacía de Cristo en él.

Limitamos a Dios cuando no confiamos en él y no damos todo de nuestra capacidad.

Efesios 2:10 dice: “Pues somos la obra maestra de Dios. Él nos creó de nuevo en Cristo Jesús, a fin de que hagamos las cosas buenas que preparó para nosotros tiempo atrás”. Fuimos creados para buenas obras, para realizar nuestro servicio y ministerio, y somos capaces por la gracia sobreabundante de Dios para lograrlo. Recuerda que Dios no te va a llamar a nada para lo que antes no te haya capacitado; ni sin prometerte al mismo tiempo que te envía, que irá a tu lado, y que podrás ver su poder en ti.

Recuerda que el querer y el hacer vienen de parte de Dios (Filipenses 2:13). Y que “…Dios es poderoso para HACER todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros,…”(Efesios 3:20).

Cuando entendemos que somos llamados por su gracia, y que Dios es quien lleva adelante la obra. Que solo somos vasos de barro, entonces podremos dejar nuestras limitaciones en la presencia de Dios. Y disponernos a ver su gloria. 2 Corintios 4:7

Si hoy le estás poniendo límites a lo que Dios desea hacer en ti y a través tuyo. Espero que al darte cuenta puedas acercarte a su presencia con un corazón humillado y dispuesto a ser transformado por Dios.

“Cuando no podia hacer nada para alcanzar la salvación, Dios envió a su hijo en su infinito amor, a morir en la cruz por mí… Cuando el dolor era tanto que no podia soportarlo, Dios en su infinita gracia me sostuvo… Cuando humanamente no había cura para mi enfermedad, Dios en su infinita misericordia me restauró y quitó por completo el dolor…

Para mi Dios no hay imposible, no importa cuán limitado puedas estar, Dios tiene un propósito y te quiere usar.”

Recuerda que hoy es un buen día para dejar nuestros límites en presencia de Dios, confiar en él y dar todo de mi capacidad, para que Dios haga su obra en mí

Que el Señor te bendiga ricamente,

Hoy es un buen día para dejar nuestros límites en presencia de Dios –Parte I

Como vimos en la publicación pasada, Dios llamó a Moisés desde la zarza. Lo hizo a su tiempo, lo hizo de manera asombrosa y, lo llamó de forma clara. También vimos que el acercarnos a Dios para escucharle depende de nosotros, y que debemos acercarnos con humildad y en santidad.

Estudiamos que en primer lugar Dios nos llama a ser salvos. En segundo lugar nos llama a predicar el evangelio a otros. Y en tercer lugar nos llama a seguirle.

Y hoy veremos que cuando nos acerquemos a él debemos dejar nuestras limitaciones ante su presencia y humillarnos ante él.

Quiero decirte algo, cuando hayas escuchado el llamado de Dios con claridad, entiende que no solo debes tener el deseo de obedecer sino también el de renunciar a tus limitaciones.

Esto es:
a) Dejar de mirar nuestra apariencia, lo que yo y otros pueden ver en mí. 1 Samuel 16:7 dice, “porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.”, Dios no te eligió por cómo te ves.

b) Dejar de confiar en nuestras aptitudes, lo que yo u otros piensan que soy o no soy capaz de hacer. En el Salmo 147:10-11, se nos dice de Dios, que él… “No se deleita en la fuerza del caballo, ni se complace en la agilidad del hombre. Se complace Jehová en los que le temen, y en los que esperan en su misericordia”. Dios no te eligió por lo que eres capaz de hacer.

c) Dejar de lado nuestra inteligencia. En 1 Corintios 1:27 y 28 Pablo les recuerda a los hermanos que estaban en Corinto que, “…Dios los eligió, para que los que se creen sabios entiendan que no saben nada. Dios eligió a los que, desde el punto de vista humano, son débiles, despreciables y de poca importancia, para que los que se creen muy importantes se den cuenta de que en realidad no lo son…”. Dios no te eligió por lo que sabes.

d) Debemos dejar nuestro orgullo, “…Por eso, ante Dios, nadie tiene de qué sentirse orgulloso. Dios los ha unido a ustedes con Cristo, y gracias a esa unión ahora ustedes son sabios. Dios los ha aceptado como parte de su pueblo, y han recibido la vida eterna.” (1 Corintios 1:28-30) …“En realidad, Dios nos trata con mucho más amor, como dice la Biblia: «Dios se opone a los orgullosos, pero brinda su ayuda a los humildes.» (Santiago 4:6) Dios no te eligió por quién eres.

Claro que es más fácil decirlo que hacerlo. Debemos entender que para responder al llamado de Dios debemos dejar de pensar en nuestros propios límites y comprender que Dios no nos llama a servirle por lo que nosotros somos capaces de hacer sino por lo que Él es capaz de hacer a través nuestro.

Pero volvamos al ejemplo de Moisés, Éxodo 3:5-10:
“Dios le dijo:
—¡No te acerques más! ¡Quítate las sandalias, porque estás en mi presencia! Yo soy el Dios de tus antepasados; yo soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.
Al oír esto, Moisés no se atrevió a mirar a Dios y se tapó la cara. Pero Dios siguió diciéndole:
—Yo sé muy bien que mi pueblo Israel sufre mucho porque los egipcios lo han esclavizado. También he escuchado sus gritos pidiéndome ayuda, y he visto que sus capataces los maltratan mucho. Por eso he venido a librarlos del poder egipcio. Los voy a llevar a una región muy grande y rica; ¡tan rica que siempre hay abundancia de alimentos! Es Canaán, país donde viven pueblos que no me conocen”.

Moisés es atraído por Dios hacia aquella zarza que no se consumía. Y al escuchar la voz de Dios, su reacción fue cubrirse su rostro con sus manos.
Quiero compartirte algo que Dios me ha enseñado. Él nunca usará a una persona que no se humilla ante su presencia. Y muchas veces, pasamos por tiempos tan dolorosos, solo para llegar ante su presencia en humildad. Si es necesario hecha pedazos. Pero lo grandioso es que Dios nos levantará, nos limpiará, y nos dejará como nuevos. Así como cuando te encontró envuelta en el lodo del pecado y te recogió, y te limpió. Así de maravilloso es Dios.

Me imagino a Moisés repitiéndose una y otra vez mientras caminaba por el desierto: “que tonto fui…, le falle a Dios, …no merezco otra oportunidad, y si me la da seguro la echaré a perder otra vez”.
Desde nuestro punto de vista actual, podemos sentirnos tentados a juzgar a Moisés por cobarde, por incrédulo, egocéntrico, etc. Pero debemos recordar que cuando Moisés escuchó el llamado de Dios solo conocía la esclavitud y aflicción de su pueblo. Y su fracaso al querer posicionarse como libertador de los israelitas. Las señales, la división del mar, la provisión de agua y maná, vinieron después de que él respondió al llamado de Dios. Y fue obediente a pesar de sus limitaciones.
¿Alguna vez te encontraste poniéndole límites a Dios? ¿Diciéndole de lo que eras o no capaz de hacer, o dando por sentado lo que Él podría hacer? Esto es lo que hizo Moisés y es lo que yo hice muchas veces, y seguramente, lo que tú has hecho también.
Es más, podría contarte que pasaron muchos meses para que yo respondiera al llamado de Dios a servirle a través de estas publicaciones. Me sentía incapaz, simplemente me preguntaba ¿a quién le va a interesar lo que escriba? “Señor, mi vida no se compara a la Jonny Ericson Tada, tampoco sé tanto como Elizabeth George”. Le decía a Dios: “Nadie me conoce Señor, puedes usar a otro”. Y durante todo ese tiempo olvidé y dejé de lado al Dios que hace el llamado.

Cuando Moisés escuchó el llamado de Dios, se asustó y pensó en sus propias limitaciones. Sin darse cuenta que el Dios que se presentó ante él de manera milagrosa, así como usó a un simple arbusto para mostrar su poder, así quería usarle para hacer milagros ante Faraón, y para que su pueblo volviera a creer en el Dios que existe por sí mismo y por quien todas las cosas subsisten, como lo declara su nombre YHWH.
Todavía queda mucho por decir, pero me gustaría que tomes un tiempo para meditar y pensar, examinarte y ver, de qué manera te encuentras hoy.
Podemos ser como Moisés al momento que sintió el impulso de liberar al pueblo de Dios esclavizado; con sus propias fuerzas, con sus propias manos; actuando imprudente e impulsivamente; confiado seguramente en las características de líder en las que había sido instruido por los egipcios. Tal vez tú también estás confiando en tus características que en el mundo actual te hacen sobresalir. Recuerda el final de Moisés. Huyendo humillado.
Pero tal vez al leer esta publicación te das cuenta que Dios quiere usarte pero que es hora de humillarte ante él. Cubrir tu rostro ante su presencia y reconocer que no eres capaz de serle útil. Déjame decirte, que si esto es lo que comprendiste estás a un paso de ser renovado. Dios desea que nos humillemos bajo su poderosa mano, y entonces. Solo entonces, él nos exaltará cuando fuere el tiempo. 1 Pedro 5:6
Recuerda que, “Hoy es un buen día para dejar nuestras limitaciones en presencia de Dios”. Porque cuando reconocemos y dejamos nuestros límites a los pies de Dios, entonces nos transformamos en instrumentos en las manos del Dios que no tiene limites.

Que el Señor te bendiga ricamente,

 

Hoy es un buen día para venir a la presencia de Dios

Desde hace ya más de tres años vengo a la presencia de Dios pidiéndole me libre del dolor tan abrumador que siento en mi pierna. Pero así como le sucedió al apóstol Pablo, Dios me decía una y otra vez, “pero Dios me ha contestado: «Mi amor es todo lo que necesitas. Mi poder se muestra en la debilidad.» Por eso, prefiero sentirme orgulloso de mi debilidad, para que el poder de Cristo se muestre en mí. (2 Corintios 12:9-10 TLA) 

Pero el lunes pasado, después de tantos años de dolor y sufrimiento. De tantas oraciones, de tanto aprendizaje, de tantas ocasiones en que debí ser levantada, animada, fortalecida, en el Señor, él escuchó mi oración. Y en su infinita misericordia me libró de mi dolor.

Desde marzo de este año he tenido muchos retrocesos con mi pierna. Poco a poco los dolores habían ido aumentando, me encontraba tomando las dosis máximas en medicinas recetadas. Debiéndome inyectar tradol, usar parches de morfina, y otros medicamentos para apaciguar el dolor. Los malestares de mi estomago también habían empeorado debido a los muchos medicamentos. Pero Dios seguía tratando conmigo íntimamente. Él era mi amparo y fortaleza, mi pronto auxilio en las tribulaciones (salmo 46:1). Cuando me sentía débil e insegura podía correr bajo la sombra del Altísimo a la sombra del omnipotente. Él era en quién podía confiar (salmo 91:1). Muchas veces había caído y él me levantó, mis piernas flaqueaban y él me llevaba en sus brazos. Cuando perdía la esperanza podía oírle decir: No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia… y, …yo Jehová soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha, y te dice: No temas, yo te ayudo. (Isaías 41:10y13). 

Pero este lunes 21 de septiembre, después de sentir un dolor tan fuerte como hacia mucho no sentía. Habiendo perdido por completo la movilidad de mi pierna derecha y sintiéndola entumecida, rígida, muy pesada. Me encontraba orando a Dios y trayendo a la memoria los versículos que el sábado anterior Dios había traído a mi mente: “ Pido también que entiendan bien el gran poder con que Dios nos ayuda en todo. El poder de Dios no tiene límites; con ese mismo poder 20  Dios resucitó a Cristo y le dio un lugar en el cielo, a la derecha de su trono; 21 con ese mismo poder, Dios le dio a Cristo dominio sobre todos los espíritus que tienen poder y autoridad, y sobre todo lo que existe en este mundo y en el nuevo mundo que vendrá”. Efesios 1:19-20.

Realmente el pasado fin de semana había sido fortalecida en el Señor al asistir al retiro de mujeres de Calvary Chapel  Mérida. Aunque requirió de esfuerzo, asistir al encuentro fue refrescante en lo espiritual. Ver cuántas hermanas se acercaban a animarme, cuántas a compartirme sus problemas, escuchar la Palabra, fue de gran bendición. Y ver a tantas hermanas mostrándome su amor y apoyo. Fue hermoso y era algo que necesitaba. Muchas mujeres oraron por mí aquellos días.

Pero ahora, en la soledad de mi recamara le decía a Dios en oración: “Señor sáname, sé que tienes el poder para hacerlo, sé que me amas, y que para todo tienes un tiempo, una manera y un propósito, pero si quieres Señor, sáname. Sé que el poder que mostraste al resucitar a Cristo de los muertos lo puedes usar para sanar mi nervio. Así como hiciste caminar a inválidos, escuchar a sordos y ver a ciegos, oh Señor sáname.”

Quiero que sepas que esta oración la hice muchas veces antes, que muchas personas oraron por mí para ser sanada. Que muchas personas alrededor del mundo oraban por mí. Pero definitivamente Dios tiene sus tiempos, sus maneras y sus propósito. No podemos saber cuándo o cómo Dios lo hará, solo debemos saber que la voluntad de Dios siempre es buena, agradable y perfecta (Romanos 12:2) y que a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien (Romanos 8:28).

Pero siendo cerca de las 3pm, me encontraba orando en mi cama, y sinceramente, oré, clamé a Dios una vez más que me sanara. Y algo sucedió al terminar mi oración. Me di cuenta que podía sentir el estimulador a toda marcha pero el dolor ya no estaba. Mire los dedos de mi pie, que no podía mover y ahora se movían. Mire por segunda vez e hice el intento de mover mi pie (hacia tan solo 15 minutos me habían acompañado a ir al baño porque el dolor era tan fuerte que no podía sostenerme sola), pero lo pude mover. Tengo que reconocer que había tomado demasiados medicamentos como para dudar que lo que veía era cierto. Entonces intenté sentarme en la cama. Esperando ver caer mi pierna como bulto. Pero pude bajarla lentamente. Me puse de pie con mucho cuidado y me pude sostener, sin siquiera usar bastón. Camine hacia los pies de la cama y me sentí bien.  Así que tomé el neuroestimulador y empecé a bajar la potencia, hasta que lo apagué por completo.

Durante dos años, que es el tiempo que hace que me operaron, es la primera vez que lo apago. Luis, Nicole, mis suegros, nadie podía creer lo que sucedía. Estaba de pie, sin estimulador y sin dolor. No había otra explicación, Dios me quitó el dolor.

Han pasado dos días y sigo sin estimulador, ya sin inyectarme y bajando de a poco la medicación. Y doy gracias a Dios porque aún el dolor no volvió.

Aunque es muy reciente, uno de los doctores piensa que en el procedimiento quirúrgico que desembocó en el daño de nervio ciático. Puede haber quedado algún deshecho del músculo que quemaron alojado en el nervio y que ahora se halla movido. Pero que no hay nada seguro aún.

Por supuesto mis músculos y tendones están atrofiados o adelgazados después de 3 años sin movimiento, ya que el movimiento que tenía en gran parte era impulsada por la estimulación del neuroestimulador.

No sé si el dolor regrese o no, si solo fuera por un día igual daría gloria a Dios por darme el regalo de este alivio. Solo sé que hace tres años sufro dolores terribles en los cuales Dios me a consolado y sostenido. Pero desde el lunes 21 de septiembre, ya no hay dolor en mi pierna.

No sé que situación te encuentres atravesando hoy, pero te animo a que busques a Dios, le hagas parte de tu problema, le abras tu corazón. Sé que Dios te ama,  que conoce mejor que tú por lo que estás pasando, y quiere ayudarte.

Como dije antes Dios tiene sus tiempos, sus maneras y sus propósitos. Lo que nosotros debemos hacer es aferrarnos a su persona y sus promesas que nunca cambian.

A él sea la gloria por su infinita misericordia…

“Entonces clamaron a Jehová en su angustia, Y los libró de sus aflicciones.” Salmo 107:6

HOY ES UN BUEN DÍA PARA ORAR EN PRESENCIA DE DIOS

Algunas vez, ¿te has puesto a pensar en la cantidad de personas que oran todos los días? No importa que religión confiesen, todos en algún momento han dirigido alguna palabra a Dios.

Tengo una tía, muy bien intencionada, que siempre me decía ora a Dios para que me gane la lotería así puedo compartirla con ustedes.

Pero el que una persona dirija sus palabras a Dios no implica que Dios le este escuchando o que vaya a responder. (Sabemos que Dios está en  todos lados y todo lo sabe), pero a lo que  me refiero es que Dios puso sus condiciones para que podamos acercarnos a él en oración.

Te ha pasado alguna vez que tienes la sensación que tus oraciones no son oídas por Dios… aún en los momentos más difíciles de nuestras vidas, en que hemos dicho como el salmista, en el Salmo 88:13

“Mas yo, a ti pido auxilio, Señor, y mi oración llega ante ti por la mañana. ¿Por qué Señor, rechazas mi alma? ¿Por qué escondes de mí tu rostro?” 

Muchas veces solemos pensar que Dios nos oye cuando nos da una respuesta favorable. Pero cuando lo que sucede NO es lo que nosotros esperábamos, sentimos que Dios está lejos, que Dios no nos escucha.

Hace un tiempo, me disponía a sentarme frente a mi tablet y escribir una nueva publicación en el blog. Tenía en la mesa todo lo necesario y desde muy temprano me había levantado pensando en qué debía escribir. Sentada frente a mi tablet no venía nada a mi mente.

Esa mañana tenía tantas ganas de escribir que había dejado mi tiempo de oración y devocional de lado, me dije a mi misma: “de todas maneras voy a leer la biblia y estudiar sobre el tema del que voy a escribir”. Sin embargo, tenia muchas ideas pero sentía que algo no andaba bien. De repente me di cuenta, ni siquiera había orado para que Dios me guiara a través de su palabra. Sentí vergüenza, agache mi cabeza y le pedí perdón a Dios a  causa de mi orgullo y soberbia, los cuales me había cegado. Dios no necesitaba que yo hiciera una publicación de su parte. Él me quería a mí. Que solo buscara estar en su presencia. Cuando levanté mi cabeza, luego de pasar un tiempo de oración y de leer algunos versículos. Escuche como si Dios susurrara a mis oídos: “Ahora ya sabes sobre qué escribir. Escribe sobre la necesidad de arrepentirte y de buscarme a mí”.

Ese día comprendí una de las razones por las que Dios calla.

1.  EL SILENCIO A CAUSA DEL PECADO

Muchas veces Dios calla:

  • Porque tenemos malas intenciones 

“Si mis intenciones fueran malas, Dios no me habría escuchado” Salmo 66:18. (TLA)

  • Porque somos desobedientes a Dios

“Dios rechaza las oraciones de los que no lo obedecen.” Proverbios 28:9.(TLA)

  • Porque no pedimos con fe

“Si alguno de ustedes no tiene sabiduría, pídasela a Dios. Él se la da a todos en abundancia, sin echarles nada en cara. Eso sí, debe pedirla con la seguridad de que Dios se la dará. Porque los que dudan son como las olas del mar, que el viento lleva de un lado a otro.” Santiago 1:6-8. (TLA)

  • Porque no escuchamos las necesidades de otros

“Quien no hace caso de las súplicas del pobre, un día pedirá ayuda y nadie se la dará.” Proverbios 21:13. (TLA)

  • Porque pedimos mal

“Ustedes no tienen, porque no se lo piden a Dios. Y cuando piden, lo hacen mal, porque lo único que quieren es satisfacer sus malos deseos.”  Santiago. 4:3 (TLA) 

Pero todas estas actitudes las podríamos agrupar en una sola palabra: PECADO

“Pero la maldad de ustedes los ha separado de Dios. Sus pecados han hecho que Dios se tape los oídos y no quiera escucharlos.” Is 59:2. (TLA) 

“Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, pero sí escucha a los que lo adoran y lo obedecen.”  Jn 9:31. (TLA)

Debemos entender que mientras insistamos en pecar, y nos neguemos a arrepentirnos y confesar nuestros pecados. Dios seguirá callado frente  nuestras peticiones.

Pero nuestro Dios es misericordioso y anhela no solo escuchar sino responder nuestras oraciones, pero nos enseña que para eso necesitamos:

  1. Tener una Relación personal con él. Para eso debes entender:

• Eres pecador (Ro. 3:23)

• No hay nada que tú puedas hacer para quitar ese pecado

(Ef. 2:8-9)

• Que Jesús vino al mundo a salvarte (Jn. 3:16)

• Y solo Jesús es el único que puede quitar tu pecado (Ro. 6:23)

“ Quien sólo vive para pecar, recibirá como castigo la muerte. Pero Dios nos regala la vida eterna por medio de Cristo Jesús, nuestro Señor.”

2. Restablecer nuestra comunión con él, por medio de la confesión:

“ Pero si reconocemos ante Dios que hemos pecado, podemos estar seguros de que él, que es justo, nos perdonará y nos limpiará de toda maldad.”1 Juan 1:9 (TLA)

“Quien esconde su pecado jamás puede prosperar; quien lo confiesa y lo deja, recibe el perdón.” Proverbios 28:13 (TLA)

“ Pero te confesé mi pecado, y no oculté mi maldad. Me decidí a reconocer que había sido rebelde contigo, y tú, mi Dios, me perdonaste.” Salmos 32:5 (TLA)

3. Relacionarnos con humildad: Dejando que Dios te muestre si hay alguna cosa que le está disgustando.

“Dios mío, mira en el fondo de mi corazón, y pon a prueba mis pensamientos. Dime si mi conducta no te agrada, y enséñame a vivir como quieres que yo viva.” Salmo 139:23-24

Parábola del fariseo y el publicano, Lucas 18:9-14 https://www.biblegateway.com/passage/?search=Lucas+18%3A9-14&version=TLA

“Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.”

2. EL SILENCIO DE LA INTIMIDAD MÁS PROFUNDA

Recuerdo que estando en mi cuarto, sola, recostada sobre la cama, sufriendo de dolores insoportables. Sufriendo porque no era capaz de poder atender ni a mi esposo, ni a mi hija, ni siquiera lo mínimo en mi hogar. Le rogaba a Dios que me diera tan solo algo de alivio, que por favor ya terminara tanto sufrimiento que me permitiera volver a servirle. Pero tal como el salmista sentía que Dios no me escuchaba, que su rostro ahora miraba hacia otro lugar.

Yo sabia quién era Dios, que tenía el poder de librarme del dolor, que podría hacerlo en el momento que quisiera. Sabía que es un Dios misericordioso y compasivo, y que me ama; pero seguía sin responder mi oración. En muchas ocasiones ese silencio me torturaba.

En unos días habrán pasado tres años desde aquella primera oración pidiéndole a Dios sanidad. Y aún Dios no me ha librado de esta prueba pero me ha dado la fuerza para atravesarla. Su respuesta no fue lo que esperaba. Pero en este tiempo pude aprender que…

Debemos confiar en Dios más allá de las circunstancias, apoyándonos:

En su palabra, “Si tu ley no hubiese sido mi delicia, Ya en mi aflicción hubiera perecido.” Salmo 119:92

– En su poder, “Pero yo cantaré de tu poder, Y alabaré de mañana tu misericordia; Porque has sido mi amparo Y refugio en el día de mi angustia.” Salmo 59:16

(Poder para librarnos o para sostenernos.)

En su propósito, “ Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” (Ro 8:28). Todo es para bien.

En su providencia. “Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.” (Ro 8:29). El nos predestinó para ser como Cristo, el anhelo más ferviente de cada cristiano debe ser que Cristo sea formado en mí.

Debemos Rendirnos ante su voluntad

Comprender que sus caminos no son mis caminos,

“ Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.” (Isaías 55:8-9)

– Comprender que sus tiempos no son mis tiempos,

“ Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová en la tierra de los vivientes.  Aguarda a Jehová; Esfuérzate, y aliéntese tu corazón; Sí, espera a Jehová.”     (Salmo 27:13-14)

Comprender que mis fuerzas no son sus fuerzas

“y me ha dicho: Bástate en mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en  angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”.                    Corintios 12:9-10

Me llevo un tiempo pero pude aprender a diferenciar los silencios de Dios. Aprender que las respuestas de Dios no siempre son Si o No, también él nos puede estar diciendo “espera”. Y mientras esa espera transcurre él nos promete estar a nuestro lado y sostenerlo, si se lo permitimos.

Las respuestas de Dios a veces tampoco son como esperábamos. En mi caso pedí sanidad, y Dios me dio fuerzas para soportar el dolor. Pedí salud para volver a servirle nuevamente en la iglesia (discipular, enseñar e ir de acá para allá) y Dios me dio incapacidad para que al fin me siente a escribir, y así poder servirle.

Espero que estas palabras puedan ser de ánimo y edificación para tu vida. Que hoy puedas prepararte para orar en la presencia de Dios y confiar en él, aún cuando permanezca callado.

Pero sobre todo recuerda que no importa en que circunstancias de la vida te encuentres, de todas maneras… “hoy es un buen día para orar en su presencia”.

Dios ha colocado en mi corazón el orar por tí, si estas pasando por un tiempo de enfermedad, o difícil en tu vida, me gustaría orar por vos. Por favor, escribeme para que pueda hacerlo.

Hoy es un buen día para escuchar el llamado de Dios hacia su presencia.

En este artículo quisiera hablarles de un hombre muy especial, su nombre es Moisés. Creo que no hay persona que no haya escuchado por lo menos una vez en su vida acerca de este hombre.

Lo más asombroso es que este niño no tenía nada de especial cuando nació, era el hijo varón de un matrimonio israelita. Y en los tiempos del nacimiento de Moisés esto significaba que tenía que morir. Pero Dios tenía un plan diferente para él. Dios lo había elegido para liberar a su pueblo Israel de la esclavitud de Egipto.

Para salvarlo de una muerte segura, su madre lo colocó en un cesta sobre las aguas del Nilo. Allí la hija del faraón lo vio y decidió quedárselo. Si bien, durante algún tiempo la madre de Moisés lo cuidó contratada por la hija de Faraón; luego él creció y recibió su educación en Egipto, rodeado de los placeres y privilegios concedidos por ser el nieto del Faraón.

Cuando pienso en personas que son llamadas por Dios siempre viene a mi mente Moisés y la forma en que Dios lo llamó.

EL LLAMADO DE MOISES

“Muchos años después, cuando ya era adulto, Moisés salió a visitar a los de su propio pueblo, a los hebreos, y vio con cuánta dureza los obligaban a trabajar. Durante su visita, vio que un egipcio golpeaba a uno de sus compatriotas hebreos. Entonces Moisés miró a todos lados para asegurarse de que nadie lo observaba, y mató al egipcio y escondió el cuerpo en la arena. Al día siguiente, cuando Moisés salió de nuevo a visitar a los de su pueblo, vio a dos hebreos peleando.

—¿Por qué le pegas a tu amigo? —le preguntó Moisés al que había empezado la pelea.

El hombre le contestó:

—¿Quién te nombró para ser nuestro príncipe y juez? ¿Vas a matarme como mataste ayer al egipcio?

Entonces Moisés se asustó y pensó: «Todos saben lo que hice». Efectivamente, el faraón se enteró de lo que había ocurrido y trató de matar a Moisés; pero él huyó del faraón y se fue a vivir a la tierra de Madián.” Éxodo 2-11:15

Dios efectivamente había colocado un peso por el pueblo de Israel en el corazón de Moisés. Pero al igual que Moisés, cuando queremos cumplir el plan de Dios en nuestros tiempos, con nuestras fuerzas y en nuestras condiciones, enfrentaremos el fracaso al igual que él lo hizo, y solo podremos huir avergonzados. Muchas veces hasta entorpecemos los planes de Dios. Por eso es de suma importancia confiar en Dios para que nos indique el próximo paso que debemos dar, siendo humildes, y él abrirá o cerrará las puertas, y podremos reposar hasta que él nos diga: “ve”.

Algo para recordar:

“Las demoras de Dios no son motivo de despreocupación, porque él oía los gemidos, veía los apuros, sentía los dolores, y recordaba su pacto. Lo que ha prometido, lo cumplirá, porque nunca rompe su pacto con su pueblo. Cuando llega el momento oportuno, Dios actúa inmediatamente.” Warren Wiersbe, “Seamos libertados”, Editorial Porta voz, 2001.

El tiempo que Moisés pasó en el desierto fue, seguramente, de preparación. Pues allí, tuvo suficiente tiempo para pensar y meditar, de orar y buscar a Dios.

Moisés esperó 40 años en el desierto hasta que Dios se pareció a él. (Recuerde que esperar no significa estar sin hacer nada, Dios no alienta la pereza. Recuerde que mientras Moisés esperaba, trabajaba como pastor y seguramente uso el tiempo que tenía para buscar a Dios en oración y posiblemente para medicar en lo que ya conocía de Dios).

Cuando Dios se apareció a Moisés lo hizo de una forma asombrosa, él quería que Moisés fuera atraído por su presencia.

“Allí el ángel del SEÑOR se le apareció en un fuego ardiente, en medio de una zarza. Moisés se quedó mirando lleno de asombro porque aunque la zarza estaba envuelta en llamas, no se consumía.” Éxodo 3:2-3

Algo que me encanta de Dios es que cuando él nos llama no quedan dudas. Es claro. Pero también él espera ver nuestra respuesta.

Podemos ver que la zarza no se acercaba a Moisés, pero él fue atraído hacia ella. Muchas veces, podemos ver a Dios tratando de llamar nuestra atención. Tal vez Dios te este buscando a través de ese amigo o familiar que vez tras vez te invita a la iglesia o trata de hablarte de las cosas de Dios. Tal vez, Dios este intentando llamar tu atención a través de la predicación del domingo, en medio de un problema, un accidente, una enfermedad, o simplemente trayendo a la memoria algún versículo que leíste en el pasado. Pero está en nosotros la decisión de hacia dónde queremos mirar.

Si hoy adviertes que Dios se presenta ante tí, no mires hacia otro lado, ni te hagas el distraído. Dios no te va a llamar  a nada para lo que antes no te haya capacitado; ni sin prometerte al mismo tiempo que te envía, que irá a tu lado, y que podrás ver  su poder en ti. (Esto podremos verlo en más detalle en la próxima publicación)

En el Salmo 32:9, encontramos una gran advertencia: “Los mulos y los caballos son tercos y no quieren aprender; para acercarse a ellos y poderlos controlar, hay que ponerles rienda y freno. ¡No seas tú como ellos!”.

“…porque él es nuestro Dios. Somos el pueblo que él vigila, el rebaño a su cuidado. ¡Si tan solo escucharan hoy su voz!

 El SEÑOR dice: «No endurezcan el corazón como lo hizo Israel en Meriba, como lo hizo el pueblo en el desierto de Masá.” Salmo 95:7-8

Dios nunca te va a obligar a nada, él es paciente y mantiene la llama de la zarza viva hasta que decidas acercarte. Pero recuerda que mientras dudas o vas hacia otro lado, pierdes bendiciones preparadas para ti, puedes ser disciplinado por Dios para llamar tu atención y hacerte volver de tu mal camino, y pierdes oportunidades que nunca se repetirán.

Moisés no miro hacia otro lado, él se acercó a la presencia de Dios para escucharlo hablar.

“«Esto es increíble —se dijo a sí mismo—. ¿Por qué esa zarza no se consume? Tengo que ir a verla de cerca».

Cuando el SEÑOR vio que Moisés se acercaba para observar mejor, Dios lo llamó desde el medio de la zarza:

—¡Moisés! ¡Moisés!

—Aquí estoy —respondió él.

–Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.

Cuando Moisés oyó esto, se cubrió el rostro porque tenía miedo de mirar a Dios.” Éxodo 3:3-4

Dios se presenta de muchas formas ante nosotros y espera que nos acerquemos solícitos y en humildad. Así como lo hizo Moisés.

“-No te acerques más —le advirtió el SEÑOR—. Quítate las sandalias, porque estás pisando tierra santa.”  Éxodo 3:5

Pero también debemos recordar que Dios es Santo. Solo en el libro de los salmos se menciona por lo menos 35 veces que Dios es santo y habita en santidad.

“¿Quién puede subir al monte del SEÑOR?

¿Quién puede estar en su lugar santo? Solo los de manos limpias y corazón puro, que no rinden culto a ídolos y nunca dicen mentiras.”    Salmo 24:3

EL LLAMADO A SER SALVOS

Cuando él nos llama para ser salvos su mensaje es muy claro. El pecado ensucia nuestras vidas y nos separa de Dios. Pero su mensaje no termina ahí. Dios envió a su Hijo al mundo, el cual derramó su sangre en la cruz para limpiar nuestros corzones del pecado. Y a través de él es que tenemos vida eterna.

Versículos:

” Todos hemos pecado, y por eso estamos lejos de Dios.” Romanos 3:23, ”  Ustedes han sido salvados porque aceptaron el amor de Dios. Ninguno de ustedes se ganó la salvación, sino que Dios se la regaló. La salvación de ustedes no es el resultado de sus propios esfuerzos. Por eso nadie puede sentirse orgulloso.” Efesios 2:8-9, “Quien sólo vive para pecar, recibirá como castigo la muerte. Pero Dios nos regala la vida eterna por medio de Cristo Jesús, nuestro Señor.” Romanos 6:23, “Dios amó tanto a la gente de este mundo, que me entregó a mí, que soy su único Hijo, para que todo el que crea en mí no muera, sino que tenga vida eterna.” Juan 3:16, “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;”Juan 1:12

Si aun no has respondido el llamado de Dios para salvación, recuerda que hoy es un buen día para escuchar el llamado de Dios y acercarte a su presencia.

Pero si ya has escuchado y respondido al llamado de Dios para salvación. Déjame decirte que Dios también tiene un llamado para tí,

EL LLAMADO DE DIOS A PREDICAR Y SEGUIRLE

A PREDICAR. Al igual que Pablo, apóstol y discípulo de Cristo, nosotros también somos llamados a anunciar el evangelio.

“Queridos hermanos y hermanas de la iglesia en Roma: Yo soy servidor y apóstol de Jesucristo porque Dios me eligió para anunciar las buenas noticias que él tiene para nosotros.” Romanos 1.1

A SEGUIRLE. “Nuestro Señor nunca exige las mismas condiciones para el discipulado que para la salvación. Nosotros hemos sido conducidos a la salvación por medio de la Cruz de Cristo. Pero el discipulado lleva en si una opción.” Oswald Chambers

Si alguno de ustedes quiere ser mi discípulo, tendrá que amarme más que a su padre o a su madre, más que a su esposa o a sus hijos, y más que a sus hermanos o a sus hermanas. Ustedes no pueden seguirme, a menos que me amen más que a su propia vida.” Lucas 14.26

Podemos ver que el Señor Jesús no nos obliga a seguirle sino que nos da la oportunidad de hacerlo. Es nuestra elección seguirlo o no.

El llamado a seguirle implica, acercarnos a él, seguir sus pisadas, obedecerle, sufrir por él, creer sus promesas,…

Moisés eligió acercarse a la zarza que no se consumía. Hoy Dios te está llamando, ¿tú qué decisión vas a tomar, acercarte a su presencia o huir de ella?

Recuerda que si decides acercarte hoy a Dios podrás oír su voz diciendo tu nombre e invitandote a estar en su presencia.

Cada día enfrentamos esta decisión, “hoy es un buen día para escuchar el llamado de Dios hacia su presencia”.

HOY ES UN BUEN DIA PARA DEJAR DE TEMER EN PRESENCIA DE DIOS

No sé cuál sea tu situación. Tal vez seas hombre o mujer, con muchos años o recién comenzando a vivir, tal  vez seas rico o pobre, creyente o incrédulo. Pero de lo que sí estoy segura es que todos experimentamos temor en algún momento de nuestras vidas.

Podría contarte innumerables ocasiones en las que sentí temor. Recuerdo la primer tormenta al mudarnos al departamento en el piso doce, luego del divorcio de mis padres. En aquella ocasión, con apenas 7 años, mi hermano de diez años y yo nos encontrábamos solos en aquel departamento; ya que mi mamá había encontrado trabajo cuidando un enfermo de noche. Nuestros vecinos estaban al tanto de la situación y atentos por cualquier cosa. Pero eso no impidió que del miedo que sentía por el ruido de los truenos y del viento, le quitara un  dedo de la mano al mono con el que dormía. Sentí tanto temor que sin darme cuenta estaba apretando con mucha fuerza su pequeña manito de plástico. Desde ese día mi mono que me acompañaba desde que tenía 2 años, quedó con un dedo menos.

Siendo ya mayor sentí miedo en muchos momentos. Recuerdo cada vez que debía ir sola a hacer ministerio en el barrio Ejército de los Andes (EL FUERTE APACHE), sabia que me estaba metiendo en un lugar peligroso. Pero mientras caminaba, oraba y le pedía a Dios que me cuidara. Debo recalcar que aunque me llevé algunos sustos que me hicieron mantener la respiración, nunca me pasó nada.

También recuerdo ver el temor en los ojos de Luis al verme en la cama de hospital, ya casi sin fuerzas tras meses de dolores incesantes y con una hemorragia gástrica que los médicos no podían controlar. Recuerdo su voz entre cortada diciéndole a Dios que si era su voluntad me librara del dolor y  me llevara a su presencia.

Podemos sentir temor por la incertidumbre del futuro.

El temor puede presentarse de muchas formas en nuestra vida, y en cierta medida es sano puesto que nos protege de ponernos en peligro innecesariamente. Pero muchas veces el temor nos domina, nos petrifica, nos hace retroceder. Debemos entender que hay una sola manera de vencer el temor. La biblia nos enseña que el perfecto amor hecha fuera el temor.

1 Juan 4:18

En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.

Hace unos años, un predicador nos hizo realizar el ejercicio de cambiar la palabra “AMOR” que se encuentra en Primera Corintios 13 y reemplazarla por la palabra “CRISTO”. Y me gustaría invitarles a hacer lo mismo con este versículo de Primera de Juan. El cual quedaría así:

“En  CRISTO no hay temor, sino que el perfecto CRISTO echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en CRISTO.”

Y si leemos unos versículos antes, el apóstol Juan nos dice que DIOS ES AMOR (1 Juan 4:8, El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.)

Por lo tanto es Dios quien puede librarnos del temor.

David dice en el salmo 23:4

Puedo cruzar lugares peligrosos y no tener miedo de nada, porque tú eres mi pastor y siempre estás a mi lado; me guías por el buen camino y me llenas de confianza.

  •  Podemos enfrentar el temor porque contamos con su promesa de PROTECCIÓN.

“Jehová es mi pastor…”(salmo 23:1)

Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,  y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. Yo y el Padre uno somos. (Juan 10:27-30)

  • Podemos enfrentar el temor porque contamos con su promesa de PROVISIÓN.

“…nada me faltará.” (Salmo 23:1)

Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. (Filipenses 4:19)

  •  Podemos enfrentar el temor porque contamos con su promesa de su PRESENCIA.

y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. (Mateo 28:20)

  • Podemos enfrentar el temor porque contamos con la promesa de su PODER. (no en nuestras fuerzas, no en nuestra inteligencia, no en mi prójimo. Sino en el poder infinito de Dios.)

Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros… (Efesios 3:20)

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece (Filipenses 4:13)

Recordando estas cosas,  ¿no sientes como el temor se va desvaneciendo y la confianza empieza a surgir? ¿no se va el temor de tu mente y corazón?

Solo Cristo puede hacer desaparecer por completo el temor en nuestras vidas.

David lo dice claramente en el Salmo 34:4

Busqué a Jehová, y él me oyó, Y me libró de TODOS mis temores.

No de algunos, no de muchos, sino de TODOS

Algo que aprendí a lo largo de la vida es que es imposible no sentir temor. Pero sí es posible enfrentar el temor, y convertirnos en personas valientes.

La biblia dice en 2 Timoteo 1:7 que Dios no nos dio espíritu de cobardía, sino de poder, amor y dominio propio.

Al profeta Josué Dios le dice:

Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas. (Josué 1:9)

Cuando nos asalta el miedo causado por las preocupaciones de este mundo, debemos recordar que Dios ha prometido cuidarnos. Elizabeth George

Es más nos promete acompañarnos, guiarnos, fortalecernos, curarnos cuando somos lastimados, animarnos, llevarnos en sus brazos cuando nuestros pies estén cansados, sostenernos cuando resbalamos, perdonarnos cuando le fallamos…

Es imposible evitar sentir temor, cuando un hijo sale en la noche, frente a la inseguridad de una gran ciudad, frente a una enfermedad o diagnostico terminal; aún puedes sentir temor frente a los cambios, o ante la perdida o muerte de alguien muy cercano. Pero podemos hallar valor  cuando ponemos nuestra confianza en Dios y en sus promesas de protección, provisión, presencia y poder.

No sé que tipo de temor puedas estar experimentando hoy,  pero te animo a que puedas enfocarte en Dios y recordar que HOY ES UN BUEN DIA PARA DEJAR DE TEMER EN PRESENCIA DE DIOS.