PRESENTACIÓN

Mi nombre es Gabriela y mi mayor deseo es que Dios pueda usarme para que tú le conozcas cada día un poco más.

A los doce años pude comprender la existencia de un Dios real. El cual puede tomar la vida más vil y transformarla.
En estos 20 años Dios ha hecho grandes cosas en mi vida. Muchos de esos años fueron de enfermedad, dolores y sufrimientos. Desde los 16 años, tras un accidente en bicicleta que dejó grandes secuelas, Dios ha trabajado mucho en mi vida a través del dolor. Pero los últimos 4 años fueron los más terribles de mi vida.
En septiembre de 2012, en consecuencia de una falla en el tratamiento que me administraron, quemaron gran parte de mi nervio ciátco. Salí de la clínica en silla de ruedas y pase meses sin dormir, comer, ni siquiera podía levantarme de la cama, por el dolor insoportable que sentía. Tomada muchos calmantes que me dejaban casi inconsciente. Pero era lo único que me proporcionaba algo de alivio.
Mi esposo cuidaba de mí, mujeres y hombres de la iglesia donde somos parte, fueron fundamentales para proporcionarnos ayuda en esos momentos. Mis suegros cuidaban de mi hija y ayudaban en todo lo que podían. Mi madre tuvo que viajar desde argentina para cuidar de mí, mientras Luis, mi esposo, trabajaba.
Durante 4 meses no pude caminar, no podía usar pantalones largos, ni calzado. Poco a poco empecé la rehabilitación corriendo contra reloj. Pues la mejora que pudiera lograr en los siguientes meses era definitiva, pues después de ese período la posibilidad de avance se reducía a un 5%.
Decidí dejar los narcóticos que me embobaban para poder tener algunos momentos de lucidez. Sin embargo, seguí tomando muchos otros medicamentos que me provocaban somnolencia.
Durante esos casi 4 años Dios obró de manera milagrosa en mi vida. Apenas podía caminar, no podía salir de casa a causa  del dolor tan extremo, y aunque el dolor menguó gracias a el implante de un neuroestimulador medular en mayo de 2013, mi condición era muy limitada. Pero la manera milagrosa en que Dios obró, no fue dándome sanidad, ni la solución de otros muchos problemas que acarreo mi discapacidad. Sino fue que en medio de todo ello Dios siempre mostró que tenía absoluto control y compasión de mi vida, y la de mi familia.
Muchos hacen referencia al salmo 23 cuando se refieren a la muerte física. Pero para mí este salmo ha sido el bálsamo para mi alma.
En el dice David:
“Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor a su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y cayado me infundirán aliento.” Versículos 3 y 4
Dios no me sacó de mi angustia de inmediato, pero sí se ocupó de sostenerme, cuidarme y acompañarme mientras la atravesaba.
El 21 de septiembre de 2015, tras varios meses de empeorar mi estado de salud. Con el dolor que aumentada, inflamación de riñones a causa de los remedios, infecciones gástricas, etc. Clamando en la angustia, Dios oyó mi oración y me libro del dolor.
Hoy día no tengo síntomas de daño en el nervio ciático. Tomo un mínimo de medicinas. Ya no uso el estimulador. E inmediatamente, tras haberse ido el dolor, deje los opióides y la morfina.
Más detalles podrás encontrar en la publicación de “HOY ES UN BUEN DÍA PARA VENIR A LA PRESENCIA DE DIOS”.
Por la gracia de Dios hoy ya no tengo dolor. Sigo con algunas luchas en mi salud como consecuencia de lo que sufrí. Pero Dios me ha librado de tan inmenso dolor que parecía imposible desaparecer.
Tenía la esperanza de un día no sentir más dolor, cuando estuviera en su presencia. Pero para Dios no hay nada imposible y lo ha demostrado.
Cuando pienso en lo que Dios ha hecho en mi vida, no puedo descifrar cuál milagro es mayor, si haberme sostenido en medio de tan oscura tormenta o haber sanado mi pierna. Por supuesto, ambas cosas imposibles para los hombres, ¡pero cuán grande es mi Dios!
Dios ha colocado en mi corazón compartir lo que él ha hecho en mi vida. Y esa es la razón de este blog. Esperando te ayude a enfocarte en Dios, a conocerle y fortalecerte en él.
“Venid, oíd todos los que temeís a Dios, y contaré lo que ha hecho a mi alma”. Salmo 66:16
Que el Señor te bendiga

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