Hoy es un buen día para dejar nuestro desánimo en la presencia de Dios

Porqué elijo hablar del desánimo y no de su antónimo. Porque creo que todos nosotros atravesamos por tiempos de desánimo. Y estoy convencida de que Dios así lo dispuso al crearnos con emociones y a su semejanza; a fin de que acudamos a él.

Como habrán notado ha pasado un largo tiempo desde mi última publicación. Debido a las diferentes circunstancias por las que he atravesado junto a mi familia.
En el mes de marzo, después de tener la satisfacción de haber podido visitar a mi familia en Argentina, y haber podido viajar a la Ciudad de México para ajustar el neuro- estimulador, fui internada de urgencia debido a una hemorragia gástrica medicamentosa.
Durante las semanas siguientes el dolor de mi pierna se incrementó gradualmente, hasta volverse completamente insoportable.

Tal vez, nadie me juzgaría si hoy dijera que me siento desanimada. ¡Es entendible, verdad!, llevo más de dos meses muy limitada en mis movimientos, logro salir cada 15 o 20 días y, y cuando lo hago se transforma en un suplicio. Paso noches desvelada a causa del dolor. Y de tantas inyecciones que  me han dado, tengo mi pompa (como dicen aquí en México) como arco iris, de siete colores.
Puedo sentir desanimo cuando el dolor aumenta y necesito de más pastillas o inyecciones para poder soportarlo. Cuando no puedo salir a jugar con mi hija o invitar a sus amiguitas a casa porque me siento demasiado mal. Cuando veo a mi esposo afectado por problemas financieros o por mis padecimientos físicos. Cuando veo a mi hija que todavía no cumple los cuatro años, preocupada por si hoy me duele más o menos la pierna. Cuando soy conciente de la ansiedad que le causa mi estado de salud y cuánto le afecta, aún a su corta edad. Cuando tardo tres veces más en llegar del cuarto a la cocina porque la pierna no me responde. ¿cómo crees que me siento cada vez que acompaño a mi hija al parque y ella anda en bici mientras yo voy en silla de ruedas? O ¿Cuándo veo a mi esposo jugar a la pelota con mi pequeña mientras yo solo puedo mirar? (Por si no me conociste antes de este padecimiento quiero recalcarte que amo el fútbol, lo jugaba, lo miraba, lo vivía. Y me encantaba ir a todos lados en bicicleta.)
Por supuesto que me desanimo. Pero mientras estoy en tales circunstancias yo elijo a dónde dirigir mis pensamientos. Si estoy en casa por causa del dolor sin poder salir, puedo dar gracias por la hermosa casa en la que vivo; porque aunque este en cama puedo ver el verde pasto y oír los pájaros cantar. Cuando no puedo jugar al fútbol o andar en bici con niqui, doy gracias por poder verla disfrutar y porque tienen un padre que puede hacerlo. Cuando el dolor es mucho y solo las inyecciones me alivian, puedo dar gracias a Dios porque provee para las medicinas y por mi suegra que siempre esta dispuesta a pincharme; y por personas como mis suegros, que desean apoyarme cuidando a Nicole. Puedo recordar a aquellos que están orando por mí, aunque no estén conmigo en el día a día.

Esta no es una respuesta automática o natural, sino todo lo contrario, debo luchar contra el desánimo día a día.

El desánimo muchas veces implica dolor físico, tristeza emocional, o en ambos al mismo tiempo. Cuando me encuentro débil física, mental y emocionalmente el desánimo es más probable de experimentar.

Pensando en este tema, vinieron a mi mente algunas palabras que podrían ayudarte a completar la idea de lo que quiero decir con desánimo, tristeza, debilidad, angustia, abatimiento, temor, inseguridad, dolor, falta de aliento, desesperanza. Tal vez te puedas identificar con alguna de éstas características. O puede que hayas experimentado más de una al mismo tiempo.
El pastor Charles R. SWINDOLL, dice lo siguiente: “Algunas veces, el dolor puede llevar a la desesperanza, en lugar de la aceptación. Eso es precisamente lo que es el abatimiento. Una caída perpetua hacia la desesperanza…”1
Si hoy te encuentras desalentado o conoces a alguien que este pasando por una situación semejante te invito a que puedas seguir leyendo, pues mi intención es poder ser de ayuda y compartirte lo que Dios me ha enseñado.
Te invito a que les el Salmo 13 conmigo,
Mi Señor y Dios, ¿vas a tenerme siempre olvidado? ¿Vas a negarte a mirarme? ¿Debe seguir mi corazón siempre angustiado, siempre sufriendo? ¿Hasta cuándo el enemigo me va a seguir dominando?
Mírame y respóndeme; ¡ayúdame a entender lo que pasa! De lo contrario, perderé la vida;mi enemigo cantará victoria y se alegrará de mi fracaso.
Pero yo, Dios mío, confío en tu gran amor y me lleno de alegría porque me salvaste. ¡Voy a cantarte himnos porque has sido bueno conmigo! (TLA)

Este salmo lo escribió David, y podemos suponer que fue escrito cuando David huía del rey Saul, quien buscaba matarlo. Lee su historia en 1Samuel 18:6-15,28,29; 20:30-33; 21:10.  https://www.biblegateway.com/passage/?search=1+Samuel+18&version=TLA
David sentía que Dios se había olvidado de él, que Dios no entendía su situación y por ende lo profundo de su agonía. sentía que Dios seguramente se encontraba distraído con alguna otra cuestión y que él se encontraba solo, en una situación interminable.
¿No te has sentido así, solo, pensando que Dios ni nadie puede comprenderte y que la situación que vives no tiene solución? Pues, dejame decirte que este es el primer pensamiento que el diablo pone en tu mente para lograr desanimarte. Te susurra al oído: “Dios no te entiende. Está demasiado lejos para oír tus lamentos. ¿qué te hace pensar que va a querer ayudarte? Hazte la idea que así va a ser siempre”.
Pero esto es una total mentira, pues en la palabra de Dios encontramos las siguientes promesas:
Dios te conoce.  “Dios mío, tú me conoces muy bien; ¡sabes todo acerca de mí!”. Salmo 139:1 (TLA)
Dios te acompaña. “Ya te lo he ordenado: ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas”. Josue 1:9 (NVI) “Porque yo soy el Dios eterno y mi nombre es santo.Yo vivo en un lugar alto y sagrado, pero también estoy con los pobres y animo a los afligidos.” Isaías 57:15

Dios te sostiene. “Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa… Porque yo soy el Señor, tu Dios, que sostiene tu mano derecha; yo soy quien te dice: “No temas, yo te ayudaré.” Isaías 41:10 y 13

Dios tiene un plan. “Sabemos que Dios va preparando todo para el bien de los que lo aman, es decir, de los que él ha llamado de acuerdo con su plan. Desde el principio, Dios ya sabía a quiénes iba a elegir, y ya había decidido que fueran semejantes a su Hijo, para que éste sea el Hijo mayor”. Romanos 8:28-29 (TLA)

– Dios ve el final. A veces resulta difícil pensar que algo bueno puede salir de está situación que hoy atravesamos. Pensamos que podes resistir porque Dios nos fortalece (“Cristo me da fuerzas para enfrentarme a toda clase de situaciones”, Fil. 4:13) pero aún así cuando miramos hacia delante sentimos que nunca va a cambiar nuestra situación. Y nos desanimado. Pero Dios nos promete que habrá un final para nuestro sufrimiento. Sea en esta tierra o sea en el cielo. Recuerda que para Dios no hay imposibles. Marcos 9:23 “Jesús le dijo: si puedes creer, al que cree todo le es posible”. “Con Dios todas las cosas son posibles, y todas las cosas son posibles para el que cree, pues la fe da lugar a que Dios obre y manifieste su omnipotencia”. Dra. Lilian B. Yeomans.  Y que tenemos una promesa divina, que cuando estemos en su presencia, “Él les enjugará toda lágrima de los ojos. Ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento ni dolor, porque las primeras cosas han dejado de existir.” Apocalipsis 21:4 (NVI)

Hasta ahora vemos como Dios ya nos ha dejado sus promesas y sin dudas él hace su parte cuando le toca (nos conoce, con acompaña, nos sostiene, etc. Pero tambíen nosotros debemos hacer nuestra parte, la cual implica dirigir nuestra mirada y nuestra mente a Dios.
En el comienzo del salmo vemos a un hombre confundido y herido, que buscaba encontrar la razón de su sufrimiento. Pero luego dice:
“Pero yo, Dios mío, confío en tu gran amor y me lleno de alegría porque me salvaste. ¡Voy a cantarte himnos porque has sido bueno conmigo!”(versículo 5y6)
Ahora vemos un hombre compuesto y recuperado. Es como si hubiese hecho una pausa y hubiera reconsiderado todo lo que dijo, dándose cuenta que se había equivocado en el enfoque. En vez de ver a Dios él estaba mirando sus circunstancias.
(No te recuerda esto a la historia de Pedro, cuando Jesús hizo que caminara sobre las aguas. Al momento que él desvió su mirada de Jesús y empezó a ver las olas y sentir el viento, un gran temor se apoderó de Pedro y comenzó a hundirse. Mateo 14:22-33 https://www.biblegateway.com/passage/?search=Mateo+14&version=NVI )

La biblia nos asegura que cuando nos centramos en Dios en vez de en nuestras circunstancias o en nosotros mismos, podremos disfrutar de la paz de Dios.
Filipenses 4:6-7 “No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.” (NVI)

Colosenses 3:1-3 “Ya que han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la derecha de Dios. Concentren su atención en las cosas de arriba, no en las de la tierra, pues ustedes han muerto y su vida está escondida con Cristo en Dios”.(NVI)
En otras palabras ¡busca a Dios! Quieres vencer el desánimo, pasa tiempo con la palabra de Dios. Quieres ser fortalecido, guarda la palabra de Dios. Quieres tener gozo en toda situación, aférrate a la palabra de Dios.
No hay otro secreto, como dije al principio, si Dios no hubiese querido que tuviésemos este dilema no nos habría creado con emociones. El punto es que Dios también nos dio las herramientas para poder gobernarlas.
Jesús dijo, en el mundo tendreís aflicción, pero confiad yo vencí al mundo (juan 16:33). Debemos orar, debemos confiar, debemos aprender a esperar en Dios. Salmos 27:14 “Aguarda a Jehová; Esfuérzate, y aliéntese tu corazón; Sí, ESPERA a Jehová.”
Salmos 31:24: “Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, Y tome aliento vuestro corazón”. En reiteradas ocasiones se relaciona el esperar en Dios y nuestro estado de ánimo. Esa espera en Dios es la que debe sostenernos con el ánimo arriba, cuando nos centramos en Dios
Salmos 39:7: “Y ahora, Señor, ¿qué esperaré? Mi esperanza está en ti”. ¿en que se basa mi desaliento? ¿dónde reside mi esperanza? ¿En las cosas temporales de este mundo o en las eternas?
Salmos 62:8: “Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; Derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio”. A él debemos acudir cuando nuestro corazón desfallezca
Basados en qué esperamos, en la palabra de Dios. Salmos 119:74: “Los que te temen me verán, y se alegrarán, Porque en tu palabra he esperado”.

Recuerdo hace un par de años cuando tuve un accidente y pasé un largo tiempo en reposo y con dolores, que mi papá (incrédulo), no podía entender que a pesar de todo estuviera de buen ánimo. Asi que me recomendó ir a visitar a un psiquiatra. Luego de terminar la entrevista, el doctor llamó a mi mamá que esperaba fuera del consultorio y le dijo, “Sra., su hija no tiene ningún problema. Lo único que tiene es fe, y es sabido que las personas enfermas que afirman creer en Dios, no solo toleran mejor sus padecimientos sino que lo hacen por mucho más tiempo que las personas que niegan creer en algo”. Proverbios 10:28: La esperanza de los justos es alegría…
Y que es la fe sino “la esperanza de lo que se espera, la convicción de lo que no se vé…” (hebreos 11:1), y la fe viene por el oír la palabra de Dios.
Si hoy te encuentras desanimado por las circunstancias en las que te toca vivir, o por la razón que tengas; te animo a orar, a leer la palabra de Dios, a esperar y confiar en él. En resumen, te animo a pasar más tiempo en presencia de Dios.

HOY ES UN BUEN DÍA PARA DEJAR NUESTRO DESÁNIMO EN PRESENCIA DE DIOS.

Te invito a que me hagas saber si estás interesado en acceder a más material sobre este tema mandando un mensaje. Así también si tienen algún comentario.
Que el Señor te bendiga

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4 comentarios en “Hoy es un buen día para dejar nuestro desánimo en la presencia de Dios

  1. Gaby, buenas tardes, solo quiero decirte que te admiro y que estoy seguro de tu Amor a DIOS, se tu lucha contra el dolor que tienes en todos aspectos pero también se tu valor y que DIOS te bendice y te cuida. Te Amo en Nuestro Señor Jesucristo.

    Date: Wed, 3 Jun 2015 16:47:36 +0000 To: luishsanjenis@hotmail.com

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  2. Hola te escribo para compartir que estoy recién operada de dos hernias de disco que me comprimian mucho el nervio…gracias a Dios salió todo muy bien pero ya a un mes siento de vez en cuando me duele mi pierna como antes…y estos días he luchado con el desánimo. .gracias por tu testimonio y palabras de aliento. No sé lo que viene en el futuro. ..pero si sé que Dios tiene su mirada especial puesta en mí y quiero salir aprobada en esto. Te mando un fuerte abrazo querida hermana.

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    • Querida hermana, gracias por tus palabras de ánimo. Estaré orando por tí.
      Is 57:15 “Porque yo soy el Dios eterno y mi nombre es santo.Yo vivo en un lugar alto y sagrado, pero también estoy con los pobres y animo a los afligidos.
      ”Oswald Chambers hace la siguiente observación basado en el pasaje de Isaías 45:22, mirad a mí y ser salvos:
      “Despiértate y míralo. Fundamenta tu esperanzaen él. No importa cuántas cosas parezcan presionarte, ponlas a un lado con determinación y míralo a él. Mirad a mí. La salvación es tuya cuando miras”

      Que el Señor te anime y fortalezca.
      Con amor en Cristo,

      Gaby

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  3. Gracias Gaby que hermoso como Dios te usa para aquellos que sufren , pues es verdad la palabra dice que en este mundo tendremos aflicciones y se que eres una mujer fuerte y valiente que su confianza esta en el señor eres un ejemplo para mi vida . Bendiciones estamos orando por ti y tu bella familia

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