HOY ES UN BUEN DÍA PARA RECORDAR EN LA PRESENCIA DE DIOS

Cuando los días son soleados y fructíferos es fácil sentir gratitud hacia Dios por sus bondades. Pero cuando llegan las tormentas, el cielo se oscurece y no podemos ver señal de que el mal tiempo vaya a pasar; solemos olvidar las bendiciones de Dios en el pasado, y nos concentramos en la tristeza y oscuridad del presente. A tal punto que podemos perder la esperanza de que el sol vuelva a brillar en nuestras vidas.

Cuando la tormenta se hace presente podemos tomar dos actitudes: poner nuestra mirada en el centro de la tormenta o recordar con esperanza los días soleados. Así, cuando los problemas abundan, las opresiones son muchas y sentimos que nadie en este mundo puede entendernos; debemos recordar la fidelidad de Dios en el pasado, su gran amor y misericordia. Romanos 8:32 dice: “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?”. O seremos como el pueblo de Israel, el cual después de ver los milagros de Dios en la tierra de Egipto, siendo guiados en su andar por el desierto por una nube de día y columna de fuego en la noche; se angustiaron de tal forma al ver al ejercito de Faraón acercarse que pensaron que Dios no podría librarlos otra vez. Mas Moisés respondió: “Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos. De igual manera en tales circunstancias podemos confiar en que Dios es quien nos cuida y sostiene, por lo cual podemos experimentar de su paz.

David, en el Salmo 13 nos da un buen ejemplo de ello. Cuando sintió que el mundo se le venía encima, cuando experimentó el silencio de Dios, y no podía ver luz en su tormentosa vida. Acude a Dios, el único capaz de comprenderle y consolarle, diciendo en el versículo 1: “¿Hasta cuándo, Jehová? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí? (NVI). Rogándole a Dios que le permita enfocar su mirada en la esperanza para no ser vencido (“Señor y Dios mío, mírame y respóndeme;  ilumina mis ojos. Así no caeré en el sueño de la muerte; Versículo 3 NVI).

Una esperanza futura basada en las promesas y obras hechas por Dios en el pasado. Por lo cual, no es locura ni fantasía, tener confianza y paz en la prueba, sino una realidad para los que esperamos en Dios.

Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.Hebreos 11:1

Y debemos reflexionar, ¿estamos invirtiendo tiempo en conocer a Dios, sus palabras y sus promesas?, ¿estoy confiando en Dios o en mis propias fuerzas? ¿Cuánto tiempo invierto en oración, llevando mis peticiones y rogando la guía de Dios?

Por último, si hoy te encuentras en una situación semejante a la del salmista quisiera dejarte tres versículos en los que pensar.

1.- “Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito.” Romanos 8:28 NVI

Te animo a que busques lo bueno en medio de tu situación. Por ejemplo: Una noche de mucho dolor, recostada en mi cama, siendo las tres de la madrugada y sin poder dormir; vino a mi mente este versículo; y busque a Dios en oración y me preguntaba una y otra vez “¿qué tiene de bueno sufrir tanto dolor en medio de la noche? Y como un foco que se enciende vino a mi mente el siguiente pensamiento: “Si no tuviera tanto dolor de seguro estaría durmiendo y no orando”. Una situación tan extrema como perder mi independencia, mi salud, mi vida tal como la conocía, me llevó, sin dudas, a acercarme más a Dios.  A ti, ¿a qué te está llevando?

2.- “Aguarda a Jehová; Esfuérzate, y aliéntese tu corazón; Sí, espera a Jehová”. Salmo 27:14

Muchas veces no entendemos porqué suceden las cosas, y no siempre llegaremos a comprender. Lo que sí sabemos es que debemos confiar en Dios y esperar sus tiempos. Esforzándonos para que él pueda cumplir su propósito en nuestras vidas.

3.- Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosaPorque yo soy elSeñor, tu Dios, que sostiene tu mano derecha; yo soy quien te dice: “No temas, yo te ayudaré.” Isaías 41:10 y 13

Y mientras esperamos en Dios y sus tiempos, tomemos su palabra, confiemos en él y dejemos que él nos cargue cuando nuestras fuerzas se acaben. 

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